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Ya suman votos para derogar ley electoral
Para ese propósito el PRO necesita al menos 14 votos prestados, ya que solo reúne 24 y esas normas se sancionan con dos tercios, 40. Sin embargo la idea del macrismo no es cambiar la ley, sino directamente derogarla. Y tiene apuro. Intentan llegar a fin de año con el paquete de la reforma sancionado y también el cambio en la fecha de elección.
En principio la oferta sería tentadora para una alianza como Proyecto Sur, que reúne nueve legisladores y que mantiene una sola figura marketinera para el cuarto oscuro porteño como Pino Solanas, quien ya adelantó que competirá por la presidencia. La Coalición Cívica aún no definió su postura, pero el titular de la bancada, Fernando Sánchez, adelantó que «primero queremos boleta única y partidos comunales y después debatiremos cualquier otro tema».
La estrategia del macrismo es derogar la norma y de ese modo dejar, como señala la Constitución porteña, que el jefe de Gobierno convoque, pero ya como mejor le convenga. Si Mauricio Macri se presentara finalmente a las presidenciales, el PRO buscará unificar los comicios apelando al efecto arrastre, cualquiera sea la lista local. En cambio, si Macri terminara aspirando a repetir el mandato en la ciudad, en el PRO creen que sería mejor dejar las elecciones separadas «porque sería el mejor candidato» con respecto a otras fuerzas. Por un lado ya comenzó a difundirse la excusa del gasto del cuarto oscuro si la votación es desdoblada, pero siempre está a mano el argumento de respetar la autonomía porteña para forzar esa separación.
El otro escollo es la votación de comuneros que tiene fecha fija por ley y que además debe realizarse por boleta separada de cualquier otra categoría de candidatos. Lo que propondrá el macrismo es unificar todo (si decide Macri hacerlo), incluida la elección comunal aunque habría en el cuarto oscuro una papeleta suelta para que en cada comuna se vote por las autoridades barriales, al mismo tiempo que a presidente, diputados, jefe de Gobierno y legisladores porteños.
Por cierto no sería la primera vez que la Legislatura porteña cambia la fecha electoral. En su momento, se unificaron las nacionales con las locales y para eso se acortó el mandato del jefe porteño (por entonces Aníbal Ibarra) y de los diputados de la primera Legislatura, pero siempre se votó en fechas distintas. Primero sucedió por la renuncia de Fernando de la Rúa a la presidencia, lo que alteró el cronograma nacional, pero luego, en la Ciudad, en 2002, la Ley 875 estableció la obligación de convocar en forma separada.
Ésa es la norma que ahora el macrismo intentará derogar y así liberar a Macri de ajustarse a una ley para llamar a los comicios y poder definir a principios de 2011 cuál sería el calendario más conveniente.


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