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El descontento militar venezolano, ¿un mito o la caja de Pandora del régimen?

Que el conato de rebelión que se destapó este lunes en Venezuela se haya dado dentro de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB, policía militarizada) resulta sugestivo, dado su carácter de segundo cuerpo en importancia dentro la Fuerza Armada Nacional, detrás del Ejército y por delante de la Armada y la Aviación, tanto en cantidad de efectivos como en cobertura territorial. Sin embargo, el episodio resultó rápidamente contenido por el régimen y la falta de solidaridades dejó flotando, una vez más, una duda: ¿el descontento de los militares con el chavismo no está tan extendido como algunos quieren creer o, por el momento, el Gobierno de Nicolás Maduro logra tener a raya a los díscolos con una mezcla de incentivos, control y purgas?

Luis Vicente León, director de la consultora Datanálisis y uno de los analistas políticos más prestigiosos de Venezuela, le dijo a ámbito.com que “es muy temprano para entender la profundidad del problema dentro del sector militar”.

“Es obvio que en todos los grupos e instituciones, incluyendo la militar, hay fracturas y descontentos. Eso no es nada nuevo y la muestra la tienes en los funcionarios chavistas que se han separado antes, en el magistrado (del Tribunal Supremo de Justicia) que huyó (Christian Zerpa) y la cantidad de militares venezolanos que están presos en los cuarteles, muchos acusados de intentos de desestabilización y golpismo”, añadió.

“Por lo tanto”, siguió León, “que se produzca un evento de sublevación en un centro de la Guardia Nacional no es algo que pueda sorprendernos. Las preguntas reales son otras. ¿Cuán masiva es esa división? ¿Cuán fuerte es en comparación con la capacidad del Gobierno para controlarla y apagarla? ¿Qué efecto imitación puede tener en otras fuerzas o componentes del sector militar? Y eso aún no lo sabemos”, señaló el analista.

Mientras, también contactada en Caracas cuando los episodios todavía estaban frescos, la presidenta de la ONG Control Ciudadano para la Seguridad, la Defensa y la Fuerza Armada Nacional, Rocío San Miguel, señaló que “lo ocurrido por el momento puede ser descripto como una expresión de descontento que no encontró respuesta en otras unidades militares”.

Con todo, la especialista en temas militares puso en la mira algunos aspectos sugestivos de la intentona.

En primer lugar, “llama la atención el periplo geográfico de los presuntos alzados, con una operación que comenzó en el oeste de Caracas (Macarao), con una sustracción de armas y detención de oficiales, continuó en el otro extremo de la ciudad, al este en Petare, y que solo fue detenida cuando finalmente se expresó en una unidad militar de la Guardia Nacional Bolivariana ubicada al extremo norte de la Ciudad, en Cotiza”, dijo.

Segundo, “dos de las unidades de la GNB involucradas en los hechos, en Macarao y Petare, ya habían sido tomadas el año pasado por la Dirección General de Contrainteligencia Militar por acontecimientos de insubordinación”, explicó.

Por último, siguió San Miguel, “la unidad escogida para el pronunciamiento no posee poder de fuego. Está localizada en un lugar geográficamente controlable en sus entradas y salidas. Y los sublevados no expresaron manifiesto alguno, sino un exhorto a la población de salir a la calle”. Su conclusión es que “un pronunciamiento militar efectuado por un grupo reducido de efectivos de tropa profesional de la GNB, realizado en los términos en que fue difundido y por el medio escogido, es difícil de ser catalogado como una ‘asonada militar’, especialmente al no estar involucrado oficial de comando”.

“Sin dudas, se trata de hechos que generan más preguntas que respuestas a esta hora”, dijo.

La secuencia seguirá, previsiblemente, el circuito de ocasiones anteriores. Un pronunciamiento insuficiente, que muestra descontento pero no prende en otros cuarteles, que es seguido de una ola represiva fuerte por parte del régimen.

“Por ahora, lo que hay es un episodio que el Gobierno sofocó y, por supuesto, lo usará como motivación para militarizar al país y para espiar y perseguir enemigos”, dijo Luis Vicente León.

“Sin embargo, no sabemos hasta qué punto esa hebra quedó suelta y si hay alguien que la siga halando. Solo nos queda especular con hipótesis. Pero sigue siendo una caja negra”, remató.

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