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29 de agosto 2026 - 14:35

Agua en Vaca Muerta: el reúso gana peso por el costo, la subida del canon y la logística

El agua para dejó de ser un insumo de bajo costo para el desarrollo del no convencional de Vaca Muerta. Un informe técnico analiza consumo, canon, logística y reúso.

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El agua representa alrededor del 98% del volumen del fluido de fractura, mientras que las etapas ejecutadas en Vaca Muerta pasaron de 1.716 en 2016 a cerca de 24.000 en 2025. Este año ya se superaron las 17.000.

Gentileza Eolo

El agua dejó de ser un insumo prácticamente gratuito para Vaca Muerta y pasó a ocupar un lugar creciente dentro de la estructura de costos de la actividad. Esa es la principal conclusión del documento técnico “El agua ya no es gratis" propone un "uso responsable" del recurso hídrico en la formación neuquina, con tecnologías de reúso como palanca de reducción de costos operativos. El reporte técnico al que accedió Energy Report fue elaborado en agosto de 2026 por Roberto Lino Blanco, consultor en desarrollo de negocios y logística del sector hidrocarburos, que también estudió las arenas premium para el shale.

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El análisis parte de una modificación en las condiciones que durante años hicieron que la discusión sobre eficiencia hídrica tuviera un peso económico limitado. Según el informe, tres factores cambiaron ese escenario: el crecimiento de la actividad, una sequía estructural que afecta a las principales cuencas de la región y la modificación del canon provincial, que pasó a estar vinculado al precio del gasoil grado 3 de YPF.

El documento aclara que su análisis está concentrado en el uso del agua para la estimulación hidráulica de pozos no convencionales en Vaca Muerta, con foco en Neuquén, que ya superaron las 17.000 etapas en lo que va del año. No aborda la evaluación toxicológica de los aditivos del fluido de fractura ni desarrolla en detalle los regímenes hídricos de Río Negro, Mendoza y La Pampa.

También advierte que en Argentina no existe un registro público, oficial y desagregado del agua efectivamente captada por cada operación de fractura. Por eso, las estimaciones del trabajo se construyen a partir de la cantidad de etapas de fractura y un coeficiente de consumo. Blanco adopta como referencia central 1.250 metros cúbicos por etapa, dentro de un rango de 1.000 a 1.500 metros cúbicos informado para 2026. Por esa razón, las cifras agregadas deben entenderse como órdenes de magnitud y no como mediciones.

El informe plantea que el reúso permite reducir simultáneamente el costo del servicio de agua y el canon provincial, además de disminuir la presión sobre la infraestructura logística.

Vaca Muerta multiplicó el consumo de agua junto con la actividad

La escala del desarrollo no convencional modificó la dimensión del problema. El fluido utilizado en la fractura hidráulica está compuesto volumétricamente en alrededor de 98% por agua, 1,5% por arenas utilizadas como agente de sostén y 0,5% por aditivos químicos. El informe señala que esta composición genera una particularidad económica: el agua es barata por unidad, pero su volumen transforma a la logística asociada en un componente de costos de primer orden.

Para un pozo horizontal, el documento toma como referencia ramas laterales de entre 3.000 y 3.500 metros, con entre 30 y 50 etapas de fractura. El consumo total de agua de un pozo no convencional se ubica entre 30.000 y 45.000 metros cúbicos, con un valor de referencia de unos 40.000 metros cúbicos, equivalente a entre 30 y 45 millones de litros.

El crecimiento de la actividad se refleja directamente en el volumen agregado. Vaca Muerta pasó de 1.716 etapas de fractura en 2016 a unas 23.900 en 2025, mientras que para 2026 el informe proyecta más de 28.000 etapas. Aplicando el coeficiente de 1.250 metros cúbicos por etapa, el consumo estimado pasa de unos 2,1 millones de metros cúbicos en 2016 a aproximadamente 29,9 millones en 2025 y 35 millones en 2026. El acumulado entre 2016 y 2026 supera los 125 millones de metros cúbicos.

El detalle de 2026 muestra además la intensidad de la actividad: en enero se contabilizaron 2.401 etapas, 2.371 en febrero, 2.616 en marzo, 2.335 en abril, 2.484 en mayo y 2.760 en junio, máximo histórico, mientras que julio registró 2.010. El acumulado hasta ese mes llegó a 16.968 etapas.

El agua tiene ahora dos costos que se mueven juntos

El eje económico del informe está en la llamada doble estructura de costo del agua. Por un lado está el costo del servicio: captación, conducción, rebombeo, transporte de última milla, almacenamiento y disposición final. Por otro, aparece el canon provincial por el derecho a captar agua.

El primer componente tiene una particularidad: el transporte representa alrededor del 43% del total de los costos vinculados al agua en las referencias internacionales utilizadas por el informe. La cadena incluye desde la toma sobre el río hasta el traslado al set de fractura y la posterior disposición del agua de retorno. Un pozo puede requerir del orden de 600 viajes de camión asociados al agua.

Un pozo puede requerir del orden de 600 viajes de camión asociados al agua.

“El costo del agua no está en el agua. Está en moverla”, sostiene Blanco, al señalar que reducir la distancia entre el punto donde el recurso está disponible y aquel donde se necesita permite atacar directamente el principal componente logístico.

El segundo costo cambió a partir de junio de 2026. El nuevo esquema vinculó el canon de los usos correspondientes a la perforación de exploración y explotación no convencional con el precio de venta del gasoil grado 3 comercializado por YPF en la ciudad de Neuquén.

Desde el 1 de julio de 2026, el canon de referencia pasó a equivaler a 2,5 litros de gasoil grado 3 por metro cúbico, unos $6.443 por metro cúbico, equivalentes a aproximadamente u$s4,30 o u$s0,68 por barril. Desde el 1 de enero de 2027, el esquema previsto eleva la referencia a 3 litros por metro cúbico, unos $7.731 o u$s5,15 por metro cúbico. Los cálculos utilizan un gasoil de $2.577 por litro y un tipo de cambio de $1.500 por dólar, ambos de agosto de 2026.

La modificación genera, según el informe, un efecto multiplicador: el mismo precio del gasoil que incide sobre el rebombeo y el flete también determina ahora el canon. “Transportar agua cincuenta kilómetros penaliza el presupuesto dos veces: una en el surtidor y otra en el canon”, plantea el documento.

En ese escenario, el reúso adquiere una ventaja adicional: el agua recuperada dentro del bloque no constituye una nueva captación de agua pública y, por lo tanto, no paga canon, mientras que además requiere recorridos sustancialmente menores.

Qué está haciendo hoy Vaca Muerta

El modelo predominante de la cuenca continúa siendo lineal: captación en el río, conducción hacia el bloque, utilización en la fractura y disposición final del retorno en pozos sumideros. La inyección se realiza a profundidades superiores a los 1.500 metros, generalmente en las formaciones Centenario o Agrio. El relevamiento público de amplia difusión citado por el informe, correspondiente a 2022, contabilizaba 163 pozos sumideros vigentes en Neuquén, de los cuales 71 correspondían a una sola operadora.

Sin embargo, el documento remarca que ya existen distintas experiencias de reúso. Las operadoras reportan desde hace años capacidad para incorporar hasta 30% de agua de retorno al fluido de fractura sin afectar el rendimiento del pozo. También se desarrollan proyectos de circuitos cerrados dentro de los bloques, donde el agua de retorno y de producción es tratada y recirculada mediante redes internas de corto recorrido.

A través del Decreto 792/26, Neuquén indexó el costo del recurso hídrico al precio del gasoil premium de YPF. El nuevo esquema reemplaza sumas fijas e indexa el costo del recurso hídrico directamente al combustible en surtidor desde julio de 2026. El canon es 2,5 litros de Gasoil Grado 3 por metro cúbico de agua captada. A partir de enero de 2027, sube a 3 litros por m3, con ajustes automáticos a mediante declaraciones juradas bimestrales.

A esto se suma el desarrollo de infraestructura de conducción multipropósito. El proyecto provincial de red de acueductos fue dimensionado sobre una demanda estimada de 24.000 metros cúbicos diarios, con una capacidad prevista de 30.000 metros cúbicos diarios. El informe también menciona el sistema de abastecimiento de la Planta Integrada de Tratamiento de Gas proyectada por YPF para el complejo exportador de GNL, con una toma sobre el río Neuquén, un acueducto soterrado de 15,8 kilómetros y 20 pulgadas de diámetro, y una capacidad máxima de transporte de 29.000 metros cúbicos diarios.

La sustitución del transporte en camiones por conducción flexible de gran diámetro es otra de las líneas que ya se encuentra en aplicación creciente.

El informe identifica además una ventaja estructural de Vaca Muerta frente al Permian: la relación agua-petróleo es sustancialmente menor. Como referencia, una planta proyectada para el bloque La Escalonada fue dimensionada para separar 12.500 metros cúbicos diarios de petróleo y 8.500 metros cúbicos de agua, una relación cercana a 0,7 barriles de agua por barril de petróleo. En el Permian, las relaciones citadas son de aproximadamente 4 a 1 en Delaware y 3 a 1 en Midland.

Esa diferencia significa que Neuquén no enfrenta en el corto plazo el mismo límite físico y regulatorio sobre la disposición que existe en Texas. Pero también implica que el agua de producción disponible no alcanza para cubrir toda la demanda de fractura. Por eso, el informe plantea que el objetivo no es alcanzar autosuficiencia hídrica sino maximizar la sustitución.

Estados Unidos: el Permian aceleró el reúso cuando se cerró la disposición

El benchmark elegido por Blanco es el de Estados Unidos, aunque el documento advierte que las diferencias en la propiedad del recurso, el régimen de aguas, la infraestructura y las relaciones agua-petróleo impiden trasladar directamente sus cifras a Neuquén. La comparación sirve, según el informe, para identificar una dirección y órdenes de magnitud.

En el Permian, la generación de agua de producción supera los 20 millones de barriles diarios. Sobre ese volumen, la proporción de agua reciclada utilizada en completaciones pasó de entre 10% y 15% a cerca del 70% en pocos años. Las estimaciones citadas proyectan que hacia 2030 hasta 80% del agua utilizada en fractura podría provenir de fuentes recicladas. A escala estadounidense, el informe estima que el agua de producción reciclada podría abastecer más del 75% de la demanda de fractura hacia 2030.

El punto que Blanco considera central es que el proceso no comenzó por el encarecimiento del agua dulce, sino por las restricciones para disponer del agua producida. La sismicidad inducida llevó a limitar la inyección en determinadas zonas del oeste de Texas, incluyendo reducciones de los volúmenes colectivos de disposición y restricciones adicionales sobre nuevos permisos. “En Texas el reúso avanzó porque cerró la puerta de salida. En Neuquén la puerta de salida sigue abierta, pero acaba de encarecerse la puerta de entrada”, resume el informe.

El desarrollo estadounidense también muestra una diferencia en la organización del negocio. La gestión del agua se consolidó como un segmento de infraestructura independiente, con compañías especializadas, contratos de largo plazo y capital específico. El mercado de infraestructura de agua asociado a la industria -abastecimiento, transporte, almacenamiento, tratamiento y disposición- es estimado por el documento en u$s156.000 millones para el período 2025-2030.

El reúso como herramienta para reducir costos operativos

El análisis económico del informe plantea que cada metro cúbico recuperado y reutilizado evita tres costos: el canon provincial, el costo de captación, conducción y rebombeo y el costo de disposición. Frente a ellos aparece un único costo adicional: el tratamiento.

El canon vigente implica unos u$s4,30 por metro cúbico captado. Para un pozo de referencia de 40.000 metros cúbicos, el canon alcanza aproximadamente $258 millones o u$s172.000. Para el conjunto de la cuenca, sobre un consumo estimado de 35 millones de metros cúbicos anuales, el canon representa unos $225.500 millones o u$s150 millones.

El informe establece además un umbral económico para el tratamiento. Según los supuestos utilizados, cuando los costos evitados de transporte y disposición equivalen al canon, el tratamiento puede llegar hasta u$s8,59 por metro cúbico para mantener la indiferencia económica. Si esos costos evitados duplican el canon, el umbral sube a u$s12,88 por metro cúbico, y si lo triplican, llega a u$s17,18.

Los costos internacionales citados para el reciclado destinado a reúso en fractura se ubican entre u$s4,7 y u$s9,4 por metro cúbico. De allí surge una de las conclusiones centrales del documento: “El reúso no necesita subsidio ni exigencia normativa para cerrar sus números”.

En un ejemplo ilustrativo, el informe plantea una operación que demanda 20.000 metros cúbicos diarios para sus completaciones y genera 4.000 metros cúbicos diarios de agua de producción. Si esos 4.000 metros cúbicos son tratados y reincorporados al proceso, la captación de agua de río baja de 20.000 a 16.000 metros cúbicos diarios y la tasa de sustitución alcanza 20%. El modelo estima para ese caso una reducción del costo integral de gestión del agua de entre 10% y 12%, sin contabilizar el ahorro adicional derivado de reconfigurar la infraestructura troncal.

Cuando el reúso permite eliminar tramos completos de conducción y estaciones de rebombeo, las estimaciones citadas por Blanco ubican el ahorro logístico directo entre 30% y 40% por operación. “El tratamiento habilita el ahorro; la reingeniería logística lo captura”, concluye el documento.

La hoja de ruta: medir, reutilizar y construir escala

La propuesta de Blanco parte de una condición previa: medir. El informe plantea instalar caudalímetros en los puntos de captación, transferencia y disposición, construir un balance hídrico por bloque y registrar los kilómetros recorridos para transportar agua. También propone publicar los indicadores agregados. La ausencia de un balance hídrico público, auditable y desagregado aparece señalada como uno de los principales déficits actuales.

Para las operadoras, la hoja de ruta propone recalcular el ratio óptimo de mezcla con cada actualización bimestral del canon, dimensionar las plantas a partir del caudal base de agua de producción, evitar el sobretratamiento, priorizar la eliminación de tramos completos de rebombeo y medir los kilómetros de transporte y los camiones retirados de las rutas.

Para los proveedores, el planteo es desarrollar servicios de gestión integral cobrados por metro cúbico procesado, impulsar soluciones modulares y sumar la demanda de distintos bloques para alcanzar una escala que un operador individual difícilmente pueda justificar. Para la autoridad de aplicación, el informe propone un balance hídrico público y auditable, reglamentar el artículo 6 del Decreto 792/2026, evaluar créditos transables de agua reutilizada y afectar la recaudación del canon a infraestructura hídrica multipropósito.

Roberto Lino Blanco plantea instalar caudalímetros en los puntos de captación, transferencia y disposición, construir un balance hídrico por bloque y registrar los kilómetros recorridos para transportar agua.

El documento también marca los límites de la estrategia. El reúso no elimina la necesidad de captar agua dulce porque el volumen de agua de producción disponible no alcanza para abastecer toda la demanda de fractura. Tampoco resuelve por sí solo la disposición de la salmuera concentrada resultante de tratamientos avanzados ni garantiza una reducción de la captación total si el crecimiento de la actividad supera el aumento de la tasa de sustitución. “El reúso es una palanca de eficiencia, no una solución de suficiencia”, plantea Blanco.

La conclusión del informe apunta así a un cambio en la forma de administrar el recurso. En lugar de considerar el agua como un insumo que se compra, utiliza y descarta, propone tratarla como un activo circulante del yacimiento. “Vaca Muerta no tiene un problema de disponibilidad de agua. Tiene un problema de arquitectura: un sistema lineal operando en un territorio que exige un sistema circular”, afirma Blanco.

Los números dimensionan el desafío: con más de 28.000 etapas de fractura proyectadas para 2026, un consumo estimado de 35 millones de metros cúbicos de agua en el año, un canon de aproximadamente u$s150 millones anuales para el conjunto de la cuenca y hasta 600 viajes de camión asociados al agua por pozo tipo, el informe sostiene que el reúso puede convertirse en una herramienta para reducir costos y demanda logística a medida que Vaca Muerta aumenta su escala.

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