Brasil empieza a ocupar un lugar cada vez más relevante en la carrera global por asegurar tierras raras, minerales críticos para tecnologías digitales, energías limpias, defensa, autos eléctricos y electrónica avanzada. Según un análisis de permisos mineros realizado por The Associated Press y Reporter Brasil, el país acumula 2.727 solicitudes de exploración y se perfila como una alternativa al dominio de China, especialmente para inversores de Estados Unidos, Australia y Canadá.
Brasil se perfila como potencia en tierras raras y atrae inversiones de EEUU, Australia y Canadá
Se identificaron 2.727 solicitudes de exploración de tierras raras en Brasil, con fuerte presencia de capital extranjero. El avance posiciona al país como una alternativa al dominio chino.
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Más del 86% de las solicitudes de exploración de tierras raras fue presentado en los últimos tres años, incluidas 268 durante el primer semestre de 2026.
El dato más fuerte del relevamiento es la velocidad del proceso. Más del 86% de las solicitudes de exploración de tierras raras fue presentado en los últimos tres años, incluidas 268 durante el primer semestre de 2026. Además, 42% del total corresponde a filiales de compañías extranjeras o empresas con participación accionaria internacional.
El interés se explica por el peso estratégico de estos minerales. Las tierras raras son utilizadas en electrónica, imanes, baterías, turbinas eólicas, motores de vehículos eléctricos, robótica, defensa, medicina y aeroespacial. La Agencia Internacional de la Energía estimó que su demanda podría al menos triplicarse hacia 2040.
Brasil, detrás de China en reservas
Brasil cuenta con una ventaja geológica significativa. Es el segundo país del mundo en reservas estimadas de tierras raras, solo por detrás de China. Según datos citados en el informe, China tendría alrededor de 44 millones de toneladas métricas, mientras que Brasil contaría con unas 21 millones de toneladas métricas.
Esa posición convierte al país en un actor clave para la diversificación de cadenas de suministro. China domina la minería, el procesamiento y la refinación global de tierras raras, lo que genera preocupación en Estados Unidos, Europa y otros países que buscan reducir su dependencia de Beijing.
Robert Muggah, cofundador del Instituto Igarapé, sostuvo que las tierras raras brasileñas son relevantes no solo por el tamaño de sus yacimientos, sino porque se ubican en la intersección entre nacionalismo de recursos, transición energética, diversificación occidental y competencia con el dominio chino.
El capital extranjero acelera la exploración
El análisis de AP y Reporter Brasil mostró que 11 de las 20 compañías con mayor cantidad de solicitudes tienen respaldo de inversión extranjera. Australia lidera entre los países inversores, con 695 solicitudes mineras. Casi un tercio fue presentado por Borborema Recursos Minerais, filial de Brazilian Rare Earths, con sede en Sídney.
Estados Unidos ocupa el segundo lugar, con 347 solicitudes. Dentro de ese grupo se destaca Alpha Minerals Brazil, controlada por Rare Earth Americas, con sede en Texas, que presentó 181 pedidos. La empresa afirma que busca convertirse en una nueva fuente principal de suministro de tierras raras para Estados Unidos.
También aparecen Mineração Apollo, controlada en parte por Atlas Lithium, con sede en Nevada, y Aclara Resources, una compañía canadiense que desarrolla proyectos en Brasil y abrió una planta piloto de procesamiento en Luisiana.
La apuesta extranjera se aceleró después de que China restringiera exportaciones de tierras raras en respuesta a aranceles estadounidenses. Esa medida aumentó la presión sobre empresas de Estados Unidos y reforzó la búsqueda de proveedores alternativos.
Serra Verde, la joya brasileña que mira EEUU
El caso más relevante es Serra Verde, la única empresa que produce tierras raras comercialmente en Brasil. En febrero recibió un paquete de financiamiento de u$s565 millones de la Corporación Financiera de Desarrollo Internacional de Estados Unidos.
En abril, USA Rare Earth anunció un acuerdo para adquirir Serra Verde por alrededor de u$s2.800 millones. Tres meses antes, el Departamento de Comercio estadounidense había anunciado planes para aportar hasta u$s1.600 millones en apoyo a USA Rare Earth. Como parte del acuerdo, el departamento recibe más de 16 millones de acciones.
Serra Verde es el único productor fuera de Asia con capacidad para suministrar los cuatro elementos magnéticos de tierras raras: neodimio, praseodimio, disprosio y terbio. Estos minerales son esenciales para industrias como automotriz, médica, energías renovables, electrónica, robótica, defensa y aeroespacial.
Thras Moraitis, CEO de Serra Verde Group, afirmó que el sector occidental de tierras raras está en un punto de inflexión crítico, por la urgencia de gobiernos e industrias estratégicas por encontrar fuentes confiables de suministro.
Riesgos ambientales y comunidades en alerta
El avance de los permisos también encendió alertas ambientales. Según el Observatorio de la Transición Energética, al menos 25% de las solicitudes busca extraer en áreas que se superponen con, o se ubican a menos de 10 kilómetros de, 283 áreas protegidas y territorios indígenas.
Los especialistas advierten que la minería dentro de esa zona de amortiguamiento puede generar daños ambientales. Dependiendo del mineral extraído, pueden liberarse sustancias químicas tóxicas y residuos radiactivos. También existen riesgos de deforestación, contaminación del aire, ruido y filtración de agua contaminada hacia ríos y lagos.
La preocupación ya aparece en comunidades locales. Gilvan Magalhães, presidente de la asociación de residentes de Familia Magalhaes, una comunidad afrobrasileña del estado de Goiás, advirtió que “la minería siempre deja una huella”. Su territorio se superpone con concesiones reclamadas por Aclara Resources, aunque la compañía sostuvo que no realizará actividades mineras allí.
Los residentes temen que las operaciones, que podrían comenzar en 2028, afecten manantiales locales y fauna. El caso muestra la tensión entre el potencial económico de las tierras raras y los impactos sociales y ambientales de una expansión acelerada.
El dilema del procesamiento local
Aunque las empresas chinas no habían presentado solicitudes para extraer tierras raras en Brasil hasta junio, el informe señala que sí mostraron interés. Mineração Taboca, el mayor productor de estaño del país, fue adquirida por la estatal China Nonferrous Metal Mining Group y analiza el potencial de tierras raras en la Amazonía.
También Shenghe Resources Holding firmó un memorando de entendimiento con WEG Minerao y Fenrir do Brasil para buscar oportunidades en tierras raras. Fenrir desarrolla un proyecto en Minas Gerais orientado a elementos que incluyen tierras raras.
El desafío para Brasil no será solo extraer. Zé Silva, legislador brasileño y autor de un proyecto de ley sobre minerales críticos, señaló que China domina el procesamiento y la refinación. Su propuesta busca establecer una política federal para minerales críticos, fijar prioridades de inversión y crear un consejo nacional para monitorear la influencia extranjera significativa en el sector.
Lula da Silva, presidente de Brasil, también planteó que el país quiere que el procesamiento y la transformación ocurran dentro de su territorio. “No permitiremos que nadie de fuera venga aquí a explotar nuestros recursos minerales, porque queremos que su procesamiento y transformación ocurran aquí”, afirmó.
Una oportunidad estratégica con alta sensibilidad
El camino desde un permiso de exploración hasta la producción comercial puede tomar entre cinco y diez años. Las empresas deben presentar estudios técnicos, planes de exploración y aprobaciones ambientales. Cuando los proyectos afectan territorios indígenas, también deben realizar consultas con las comunidades.
La presión por acelerar la oferta, sin embargo, abrió el debate sobre simplificar el licenciamiento ambiental para proyectos considerados estratégicos. El Ministerio de Minas y Energía de Brasil analizó esa posibilidad, mientras que sectores políticos también promueven permisos más rápidos para la minería.
El potencial económico es significativo. Pero la posibilidad de que Brasil se convierta en potencia de tierras raras dependerá de tres factores: transformar recursos en producción comercial, desarrollar capacidad de procesamiento local y evitar que la expansión minera derive en conflictos ambientales y sociales.
Para Estados Unidos y sus aliados, Brasil aparece como una pieza clave para reducir la dependencia de China. Para Brasil, la oportunidad consiste en capturar más valor dentro de la cadena y no limitarse a exportar minerales sin procesamiento. La carrera ya empezó, pero el resultado dependerá de cómo el país combine inversión, regulación, tecnología, ambiente y soberanía sobre sus recursos críticos.



