La minería tuvo su propia noche de gala. El martes 22 de septiembre, La Mansión del Hotel Four Seasons, en la Ciudad de Buenos Aires, fue escenario del Primer Foro Minero de Banco Comafi, un encuentro que reunió a más de 150 invitados especiales entre representantes de empresas, gobiernos nacionales y provinciales, proveedores, instituciones, periodistas y referentes del sector.
Banco Comafi celebró su primer foro minero: financiamiento, territorio y minerales críticos
Más de 150 invitados participaron del Primer Foro Minero de Banco Comafi, que reunió a empresas, gobiernos, provincias y especialistas para debatir el futuro de la actividad.
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El Primer Foro Minero de Banco Comafi se realizó en La Mansión del Hotel Four Seasons y reunió a más de 150 invitados del ecosistema minero.
La jornada tuvo una particularidad: no se trató solamente de un encuentro empresarial. También fue el cierre del programa de formación “Minería, Gobernanza y Transición Energética”, impulsado por Banco Comafi junto a University of Northern British Columbia (UNBC) y Unicorn Future. Antes del cóctel, casi una veintena de egresados presentes recibió sus certificados y participó de la tradicional foto de familia.
El programa había seleccionado a 30 profesionales vinculados con distintos sectores de la minería y, según explicó el banco, recibió más de 2.750 postulaciones. A lo largo de varios meses, los participantes tuvieron clases con profesores canadienses, encuentros de networking y actividades con instituciones vinculadas a la actividad.
La capacitación como punto de partida
El encargado de abrir formalmente el encuentro fue Jeremías Maratta, gerente de Energía y Minería de Banco Comafi, quien explicó por qué una entidad financiera decidió involucrarse también en la formación de líderes del sector. “Como banco, naturalmente, nuestro rol está vinculado al financiamiento, a generar herramientas y soluciones para acompañar proyectos, empresas y proveedores. Pero entendíamos que podíamos aportar algo más desde otro lado”, señaló.
Maratta destacó que el desarrollo minero no depende únicamente de los recursos naturales o del capital disponible. “Depende también y fundamentalmente de las personas que toman las decisiones, de su conocimiento, de su capacidad de liderazgo y de cómo pueden incorporar a esas decisiones temas que hoy son centrales para la industria, desde la sustentabilidad, la gobernanza, la relación con las comunidades y la transición energética”, planteó.
El ejecutivo contó que la convocatoria superó rápidamente las expectativas iniciales y que la diversidad de perfiles fue uno de los objetivos del programa. “Una de las cosas más valiosas que ocurrió fue el intercambio. Personas con experiencias, responsabilidades y miradas diferentes pudieron discutir sobre los desafíos que tiene por delante la minería en Argentina”, apuntó.
Con esa experiencia como punto de partida nació el foro. “No queríamos simplemente entregar un certificado. Queríamos que todo lo aprendido durante esos meses pudiera convertirse en un espacio de diálogo, de conversación”, explicó Maratta, quien también fue el principal organizador del evento.
El segundo discurso de apertura estuvo a cargo de Alejandro D’Agostino, delegado comercial de la Embajada de Canadá, quien valoró especialmente la capacitación y el vínculo construido entre ambos países.
“Es muy lindo ver que está reuniendo a gente que está en posiciones de liderazgo, de guía, en posiciones de poder motivar a quienes vienen detrás”, expresó. Para el representante canadiense, el desafío consiste ahora en multiplicar ese conocimiento dentro de la industria.
D’Agostino también puso el foco en la oportunidad que atraviesa la Argentina y en el crecimiento de la actividad minera. “Pensamos que la minería, junto con la energía, va a ser el segundo motor del mismo nivel de lo que hoy es el campo en Argentina”, sostuvo.
Financiamiento, proveedores y estándares
El primer panel, moderado por Maratta, abordó “Finanzas sostenibles y desarrollo de proveedores”, con Alfredo Sánchez Moreno, Federico Vallone, Nadav Rajzman y Cristina Smith.
Alfredo Sánchez Moreno, gerente de Finanzas de Corporación Minera, proyecto Los Azules, planteó que el RIGI debe ser leído principalmente como una herramienta destinada a reducir incertidumbres y mejorar la factibilidad de los proyectos.
“El RIGI tiene un objetivo claro, que es destrabar las inversiones y mejorar la competitividad del país”, señaló. En su análisis, sumar demasiados estándares dentro de un mismo régimen podría generar confusión, por lo que consideró que la previsibilidad económica y legal y las exigencias de sostenibilidad deben avanzar como capítulos complementarios.
Sánchez Moreno también destacó el peso que tienen hoy los estándares internacionales para acceder al crédito. “Todo lo que vaya a acceder al financiamiento es un dato que hay que cumplir”, resumió, a partir de la experiencia de Los Azules con organismos multilaterales.
Desde Santa Cruz, Federico Vallone, tesorero de Minera Don Nicolás, puso el foco en las herramientas de financiamiento que utilizan las empresas proveedoras y en la necesidad de evitar mecanismos que terminen generando una dependencia financiera permanente.
Mencionó alternativas como el factoring y el descuento de facturas, pero advirtió sobre el desafío de construir mecanismos que permitan a las empresas mejorar su capacidad financiera. “La clave es encontrar la manera de ayudar a esos proveedores a mejorar la calidad del valor y que sea sostenible, que no genere esta dependencia”, planteó.
Nadav Rajzman, economista y jefe de Economía de CAEM, contó que el programa le permitió ampliar su mirada más allá de los aspectos productivos y económicos con los que trabaja habitualmente.
Uno de los principales aprendizajes, explicó, fue comprender la relación entre sostenibilidad y competitividad. “Estos temas de sostenibilidad, las cuestiones ambientales y la previsión de muchos de estos aspectos están vinculados directamente a la competitividad de la cadena de valor”, señaló.
Para Rajzman, la capacitación de los proveedores será determinante para aumentar el contenido local de la minería que viene, pero también para generar empresas argentinas con capacidad de competir en otros mercados.
La mirada financiera estuvo a cargo de Cristina Smith, supervisora de Finanzas y Administración de Corriente Argentina S.A., vinculada al proyecto Taca Taca, quien explicó que cumplir únicamente con la normativa argentina ya no alcanza para acceder a determinadas fuentes internacionales de financiamiento.
“Los inversores tienen un criterio más exigente en cuanto a los estándares que presentan los proyectos”, explicó. En ese marco, mencionó los estándares IFC y del Banco Mundial, que requieren identificar y gestionar riesgos sociales, ambientales y regulatorios.
El costo inicial puede aumentar, reconoció, pero la lógica es reducir el riesgo general del proyecto. “Un proyecto que minimiza los riesgos tiene un costo más bajo, entonces es mucho más fácil lograr el financiamiento”, concluyó.
La minería y su relación con los territorios
El segundo panel, moderado por la periodista Danisa Páez, llevó la discusión al territorio bajo el título “Alianzas público-privadas y gobernanza colaborativa para el desarrollo sostenible”.
Paula Marinaro, directora general de Minería de Salta, destacó el valor de la formación internacional y ubicó a la Argentina frente a una oportunidad que, a su entender, también implica una responsabilidad para las provincias. “Argentina, con su potencial geológico y energético, está en un gran auge, con muchísimas oportunidades, y creo que es una gran responsabilidad, desde las gobernanzas y desde las decisiones políticas, poder aprovechar esto que se viene”, manifestó.
La funcionaria destacó además la necesidad de aprender de las experiencias provinciales y de adaptar las decisiones a las características de cada territorio.
Desde Santa Cruz, Verónica Nohara, CEO de Minera Don Nicolás, definió el actual escenario como una oportunidad que debe ser aprovechada mientras los precios internacionales y las condiciones globales generan un contexto favorable para la minería. “Creo que tenemos que trabajar conjuntamente. La alianza público-privada en realidad es la alianza de todos nosotros que somos responsables hoy”, expresó.
Nohara puso especial énfasis en la exploración y en la formación de trabajadores locales. Santa Cruz, explicó, tiene más de tres décadas de experiencia minera, pero necesita preparar nuevos proyectos para acompañar la madurez de algunas operaciones existentes.
También dejó una definición sobre el legado de la actividad: “La minería tiene una fecha de fin”. Por eso, consideró que las alianzas deben apuntar a que, cuando una mina termine su vida útil, queden capacidades, conocimiento, proveedores y capital humano en las comunidades.
El representante de Mendoza, Jerónimo Shantal, director de Minería de la provincia, destacó el nuevo escenario de articulación entre jurisdicciones y el alineamiento de distintos gobiernos alrededor del objetivo de atraer inversiones. “Gobernadores de diferentes colores políticos están aunando esfuerzos, trabajando en conjunto por un objetivo común, que es atraer inversiones y desarrollar lo más rápido posible la actividad”, señaló.
Para Shantal, sin embargo, el gran desafío que atraviesa a todo el sector es la infraestructura. Y también se refirió al proceso que Mendoza llevó adelante para reconstruir la relación entre minería y sociedad. “Entendimos que la minería debía respetar las reglas de la comunidad y pedir permiso”, explicó, al utilizar una particular analogía con una casa. A partir de allí, destacó la realización de talleres, audiencias públicas, publicación de estudios de impacto ambiental y digitalización de información como parte de una estrategia destinada a generar mayor transparencia.
El cuarto integrante del panel fue Agustín del Castillo, gerente de Relaciones Institucionales, Comunitarias y Comunicación de Cerro Vanguardia, quien presentó el caso de la Fundación Agencia de Desarrollo de Puerto San Julián, que cumple 20 años.
La iniciativa trabaja sobre tres ejes: capacitación y formación, créditos para emprendedores y aportes directos a la comunidad. Del Castillo destacó que se trata de una experiencia construida a partir de un fondo fiduciario y con participación de la comunidad en la definición de objetivos.
El horizonte, explicó, está puesto en 2030 y en sostener herramientas que permitan que la actividad minera genere capacidades locales más allá de las necesidades inmediatas de cada operación.
Minerales críticos y transición energética
El tercer panel tuvo como eje “Minerales críticos y sostenibilidad: ¿Es la transición energética un proceso sostenible?” y fue moderado por Sebastián D. Penelli, periodista de Energy Report y Ámbito.com y también egresado del programa UNBC.
La discusión arrancó con Marina Rosso, presidenta de Mar Mineral S.A., quien puso el foco en uno de los desafíos que atraviesa el desarrollo de proveedores: la escala. “Estas compras locales que están imponiendo las provincias no van a funcionar si no tenemos en cuenta el tamaño de cada territorio. Vamos a tener que flexibilizarnos y, en todos los niveles, adaptar la educación”, sostuvo.
Rosso vinculó ese desafío con uno de los principales aprendizajes del programa: la necesidad de seguir formando profesionales y desarrollar capacidades para acompañar una industria minera que aspira a crecer.
Carolina Laumann, consultora senior independiente en Comunicación Estratégica, Asuntos Corporativos e Institucionales, valoró el intercambio entre profesionales de perfiles diferentes. “Lo que me ha dejado el programa es una mirada ampliada”, expresó. Para Laumann, la minería obliga a coordinar a múltiples actores y procesos, desde empresas y gobiernos hasta comunidades y consultores.
También planteó una idea que atravesó buena parte de la jornada: la necesidad de entender que los recursos pertenecen a los territorios y que las comunidades deben formar parte de las decisiones.
Desde Jujuy, Lucila Lasry, gerente de Relaciones Comunitarias e Institucionales de EXAR, destacó precisamente la diversidad de realidades provinciales. “Todo lo que va sucediendo en diferentes territorios es diferente. Las audiencias son diferentes, las comunidades son diferentes, los gobiernos son diferentes, y creo que no hay recetas mágicas para que esto funcione”, explicó.
Para Lasry, uno de los principales aprendizajes fue entender que los distintos actores vinculados con la minería necesitan construir un lenguaje común. “Tenemos que empezar a hablar de lo mismo y hablar el mismo idioma”, señaló.
La ejecutiva consideró que los egresados del primer programa tienen ahora el desafío de amplificar ese aprendizaje y explicar cómo se desarrolla la actividad en cada territorio.
El cierre: capacitación y financiamiento
El cierre del Primer Foro Minero estuvo a cargo de Gonzalo Gutiérrez, CEO de Banco Comafi, quien retomó uno de los conceptos que atravesó toda la jornada: la necesidad de combinar financiamiento, conocimiento y especialización. “Si Argentina tuviese más de este tipo de capacitaciones para las industrias estratégicas, creo que sería el gran camino que tenemos que recorrer para poder desarrollar lo que tenemos que desarrollar”, afirmó.
Gutiérrez vinculó la apuesta del banco con la creación de una vertical especializada en energía y minería y con el desarrollo de equipos capaces de comprender las necesidades específicas de estas industrias.
En ese sentido, repasó herramientas como el leasing, el factoring, las estructuras de financiamiento y el mercado de capitales. “Nos caracterizamos por tratar de proveer soluciones que acompañan al crecimiento tanto de la industria como de las empresas”, sintetizó.
El Primer Foro Minero de Banco Comafi cerró así una jornada que combinó capacitación, debate y networking, con la presencia de representantes del sector público y privado, compañías mineras, provincias, proveedores, instituciones y periodistas, y con la entrega de certificados a los primeros egresados del programa de formación en Minería, Gobernanza y Transición Energética.










