La transición energética suele asociarse con la expansión de los parques solares, los aerogeneradores o el crecimiento de los vehículos eléctricos. Sin embargo, detrás de esa transformación comienza a emerger otra industria con enorme potencial económico: el reciclaje de los materiales críticos contenidos en esas tecnologías. Según la Nota Técnica N°19 "Oportunidades para la economía circular en la transición energética en América Latina y el Caribe", elaborada por la Organización Latinoamericana y Caribeña de Energía (OLACDE), el valor económico recuperable de los materiales presentes en paneles fotovoltaicos, baterías de ion-litio y aerogeneradores alcanzará los u$s84.000 millones en 2035 y escalará hasta u$s209.000 millones en 2050.
Economía circular: América Latina podría recuperar materiales críticos por u$s209.000 millones con el reciclaje de paneles solares, baterías de litio y aerogeneradores
Un informe de OLACDE advierte que la transición energética abrirá un nuevo negocio multimillonario en la región. Solo hacia 2035 el valor recuperable de minerales y metales alcanzaría los u$s84.000 millones.
-
Nuevo mapa minero de América Latina: quién lidera la producción y qué frena el crecimiento del sector
-
Caputo nombró a joven economista al frente de las estadísticas mineras y energéticas del INDEC
Reciclaje. La economía circular deja de ser un complemento ambiental para convertirse en un nuevo eslabón estratégico de la transición energética.
La magnitud del negocio refleja un cambio profundo en la industria energética. Para OLACDE, "la gestión de residuos de tecnologías de la transición energética no debe entenderse únicamente como un desafío ambiental, sino también como una oportunidad para impulsar cadenas regionales de economía circular, recuperación de minerales críticos y nuevas capacidades industriales asociadas al reciclaje y valorización de materiales estratégicos".
Detrás de esas cifras existe un volumen extraordinario de recursos. El organismo proyecta que hacia 2050 las tecnologías limpias instaladas en América Latina y el Caribe contendrán cerca de 81 millones de toneladas de materiales, equivalentes a varias veces la producción anual de algunos de los principales metales de la región.
De ese total, 36 millones de toneladas corresponderán a acero, una cantidad equivalente al 63% de toda la producción anual actual de acero latinoamericana. A ello se sumarán 10 millones de toneladas de aluminio, casi tres veces la producción anual regional, además de 4 millones de toneladas de cobre, equivalentes al 40% de la producción anual actual de ese metal en América Latina.
Los 31 millones de toneladas restantes estarán compuestos por vidrio, silicio, plata, grafito, polímeros, fibra de vidrio, resinas y diversos óxidos metálicos, todos con posibilidades de reutilización industrial.
El informe al que accedió Energy Report sostiene que recuperar estos materiales permitirá reducir significativamente los costos industriales, disminuir la dependencia de nuevas explotaciones mineras y reducir la huella ambiental asociada a la extracción y procesamiento de minerales.
Los paneles solares esconden una verdadera mina urbana
La expansión de la energía solar hará crecer exponencialmente el volumen de materiales disponibles para reciclar. Para elaborar sus proyecciones, OLACDE tomó como referencia el crecimiento esperado de la capacidad fotovoltaica regional y asumió un peso promedio de 50 gramos por vatio pico para los paneles de silicio cristalino.
Aunque la vida útil promedio ronda los 30 años, una proporción importante de los paneles será reemplazada antes por mejoras tecnológicas, menores costos de nuevas generaciones o fallas prematuras. Eso significa que el flujo de materiales reciclables comenzará mucho antes de que finalice su ciclo teórico.
Entre los componentes recuperables aparecen vidrio, aluminio, cobre, plata, silicio y otros metales fotovoltaicos, que pueden volver a utilizarse para fabricar nuevos paneles o abastecer a las industrias metalúrgica y vidriera.
La nota técnica analizada por este cronista describe incluso tecnologías ya patentadas para este proceso. Uno de los desarrollos más avanzados utiliza termólisis, un tratamiento térmico que elimina polímeros y compuestos fluorados, destruye sustancias tóxicas, genera gas combustible y carbón reutilizable, mientras recupera silicio y metales de alto valor.
Otro método permite transformar el vidrio descartado en silicatos industriales, aptos para nuevos procesos manufactureros, mientras que una tercera tecnología elimina las resinas mediante calentamiento controlado para recuperar los materiales valiosos prácticamente intactos.
Paneles solares: ¿cuánto se recupera?
La cantidad de materiales involucrados en los paneles fotovoltaicos que estarían instalados en ALC en el año 2050, llegaría a las 21.3 millones de toneladas métricas, que de acuerdo con los precios promedio actuales de dichos materiales (LME, 2026), tendrían un valor de u$s83.000 millones, donde el 61% correspondería al precio de la plata.
El desafío del litio comienza cuando termina la vida útil de la batería
Las baterías de ion-litio representan probablemente el mayor desafío de la economía circular de la transición energética. Su reciclaje demanda procesos industriales complejos, pero también ofrece una de las mayores oportunidades para recuperar minerales críticos.
Actualmente existen dos grandes tecnologías de procesamiento. La pirometalurgia, basada en altas temperaturas, transforma las baterías en gases, escorias y aleaciones metálicas, aunque requiere elevados consumos energéticos.
En cambio, la hidrometalurgia, hoy considerada la alternativa más eficiente, utiliza soluciones acuosas para obtener la denominada black mass, una mezcla altamente concentrada de litio, cobalto, níquel, manganeso y otros materiales estratégicos que luego pueden separarse y volver a ingresar en las cadenas industriales.
OLACDE destaca además una alternativa cada vez más relevante: la segunda vida de las baterías. Cuando dejan de ser aptas para vehículos eléctricos todavía conservan entre 70% y 80% de su capacidad original, suficiente para utilizarse durante aproximadamente otra década en sistemas estacionarios de almacenamiento, respaldo de parques solares y eólicos, estabilización de redes eléctricas o sistemas UPS. Esta reutilización permite extender significativamente su ciclo de vida antes del reciclaje definitivo.
Baterías de litio: ¿cuánto se recupera?
Considerando la cantidad de materiales constitutivos de las baterías de iones de litio utilizadas tanto para respaldo de los sistemas de generación eléctrica como para la electromovilidad que superarían los 17 millones de toneladas con valor económico recuperable estimado cercano a los 68 mil millones de dólares (LME, 2026), donde el valor del cobre sería el de mayor participación (43%).
Aerogeneradores: el gran desafío está en las palas
En los parques eólicos, la mayor parte de la estructura ya posee cadenas de reciclaje maduras. Entre 85% y 90% de los materiales presentes en un aerogenerador pueden recuperarse, principalmente acero, aluminio y cobre.
Un aerogenerador terrestre típico de 3 MW pesa entre 250 y 330 toneladas, de las cuales 70% a 80% corresponden a acero. Además contiene entre 9 y 12 toneladas de cobre, aluminio y otros metales ampliamente reutilizables.
El verdadero desafío tecnológico sigue concentrándose en las palas, fabricadas con fibras de vidrio, fibra de carbono y resinas compuestas. Su reciclaje continúa siendo complejo y costoso, aunque la investigación internacional avanza hacia procesos capaces de recuperar prácticamente la totalidad de estos materiales durante los próximos años.
Aerogeneradores: ¿cuánto se recupera?
Con una disponibilidad de materiales de alrededor de 42 millones de toneladas presentes en los aerogeneradores instalados en la región de ALC en 2050, la región contaría en ese año con un valor económico recuperable cercano a los u$s58.000 millones, donde el acero y el cobre sería los de mayor participación con 56% y 36% respectivamente. "En contraste, el material de las aspas como fibra de vidrio/carbono y resinas sería el de menor valor económico recuperable", subrayó el documento.
Mucho más que reciclaje
Para OLACDE, el desarrollo de esta nueva industria requerirá políticas públicas específicas. El organismo recomienda fortalecer marcos regulatorios, implementar esquemas de responsabilidad extendida del productor, desarrollar sistemas de trazabilidad, logística inversa y crear capacidades regionales de reciclaje que permitan capturar ese valor económico dentro de América Latina.
Por ejemplo, la disposición de residuos fotovoltaicos en Argentina se basa en la gestión de Residuos de Aparatos Eléctricos y Electrónicos (RAEEs), enfocándose en el desmantelamiento y reciclaje, ya que hasta el 90% de los paneles pueden recuperarse. Existen centros especializados, como Tecnorrae en Buenos Aires, que gestionan estos desechos, incluyendo la separación de materiales como vidrio y aluminio, cumpliendo con normas ambientales.
En cuanto a residuos de aerogeneradores, incluyendo torres metálicas y cimientos, en el país se gestiona mediante reciclaje convencional, mientras que las palas de fibra de vidrio presentan desafíos, optándose por trituración para uso en materiales de construcción o valorización térmica en hornos cementeros para promover la economía circular.
Al mismo tiempo, la organización sostiene que la inteligencia artificial tendrá un papel decisivo para acelerar esta transformación. El monitoreo inteligente de paneles solares, aerogeneradores y sistemas de almacenamiento permitirá anticipar fallas, optimizar el mantenimiento, extender la vida útil de los equipos y maximizar la recuperación de materiales críticos cuando llegue el momento del reciclaje.
En ese escenario, la economía circular deja de ser un complemento ambiental para convertirse en un nuevo eslabón estratégico de la transición energética. Si la región logra desarrollar capacidades industriales propias para recuperar acero, cobre, aluminio, litio, níquel, cobalto, plata, silicio y otros minerales críticos, no solo reducirá residuos y emisiones: también podría capturar un mercado valuado en más de u$s200.000 millones durante las próximas décadas, transformando los residuos tecnológicos en una nueva fuente de riqueza para América Latina.
Oportunidades para la economía circular en la transición energética en América Latina y el Caribe
El informe técnico fue elaborado por el equipo de la Dirección de Estudios, Proyectos e Información de la Organización, bajo la coordinación del secretario ejecutivo Andrés Rebolledo Smitmans.
La investigación estuvo a cargo de Fitzgerald Cantero Piali, director del área, junto con los especialistas asociados Fabio García Lucero y Katherine Segura González, con el aporte del consultor de OLACDE David Delgado Noboa.
El trabajo contó además con la colaboración técnica de Gastón Siroit, asesor del secretario ejecutivo de la organización, y Patricia Otero Valladares, quienes participaron en el desarrollo y revisión del documento que proyecta el potencial económico y estratégico de la economía circular aplicada a las tecnologías de la transición energética en América Latina y el Caribe.









