26 de septiembre 2026 - 14:51

El regreso del petróleo convencional: Mendoza suma inversiones, pozos y nuevos jugadores

La provincia combina la llegada de nuevos operadores, la recuperación de áreas maduras, la reactivación de pozos y la apertura de nuevos bloques exploratorios. Venoil tomó posesión de Valle del Río Grande y Cerro Fortunoso y proyecta más de u$s200 millones de inversión en Mendoza.

Mendoza busca atraer inversiones hacia campos maduros, recuperar pozos inactivos y, al mismo tiempo, abrir nuevos frentes de exploración.

Mendoza busca atraer inversiones hacia campos maduros, recuperar pozos inactivos y, al mismo tiempo, abrir nuevos frentes de exploración.

Mendoza busca darle un nuevo impulso a su producción de petróleo convencional a partir de una combinación de inversiones, recuperación de áreas maduras, reactivación de pozos y apertura de nuevos frentes exploratorios. La estrategia provincial suma ahora un movimiento relevante en Malargüe: Venoil Energía tomó posesión de las áreas Valle del Río Grande y Cerro Fortunoso, en el marco del proceso de transferencia de concesiones del Plan Andes.

La compañía concretó la toma efectiva del 100% de ambas concesiones y anunció una inversión de u$s150 millones vinculada con la operación. El desembarco amplía además la escala de Venoil en la provincia y se integra a un programa de inversiones para sus operaciones argentinas que alcanza los u$s229 millones, de los cuales u$s206 millones corresponden a Mendoza.

El movimiento tiene relevancia para el mapa petrolero mendocino porque se produce en un momento en el que la provincia busca combinar el desarrollo de campos con historia productiva con la incorporación de nueva información geológica y la perforación de pozos exploratorios.

“Este take over representa un nuevo salto de escala para Venoil Energía. Nuestro propósito es consolidarnos a través del talento, la eficiencia y la confianza en nuestra cadena de valor”, expresó Gustavo Naves, presidente y CEO de Venoil Energía.

Venoil amplía su presencia en Malargüe

Valle del Río Grande y Cerro Fortunoso se incorporan a la estructura operativa que Venoil ya posee en Mendoza y Santa Cruz. La empresa cuenta actualmente con 340 colaboradores, una cifra que superará los 800 trabajadores con la incorporación de las operaciones de Malargüe.

Venoil destacó el trabajo desarrollado históricamente por YPF en ambas áreas y la articulación realizada durante el proceso de transición para garantizar la continuidad operativa.

El nuevo escenario también supone un cambio de escala para la compañía. Del total de u$s229 millones previstos para sus operaciones en Argentina, Mendoza concentra la mayor parte, con u$s206 millones, mientras que los restantes u$s23 millones corresponden a Santa Cruz.

La apuesta por Mendoza se da en paralelo con una política provincial orientada a recuperar actividad en áreas convencionales y ampliar la frontera exploratoria.

Gustavo Naves, presidente y CEO de Venoil Energía, junto a su equipo directivo durante la toma de posesión de las áreas de Malargüe.

Gustavo Naves, presidente y CEO de Venoil Energía, junto a su equipo directivo durante la toma de posesión de las áreas de Malargüe.

Más exploración para buscar nuevas reservas

En ese frente, Mendoza adjudicó recientemente Río Atuel a Petroquímica Comodoro Rivadavia (PCR) y Atuel Exploración Sur a Hattrick Energy, dos áreas que incorporarán estudios sísmicos y perforaciones. Entre ambas empresas comprometieron u$s6,134 millones durante el primer período exploratorio.

En Río Atuel, PCR asumió inversiones por u$s3,593 millones sobre una superficie aproximada de 846,62 km². El programa contempla el reprocesamiento de información sísmica 2D y 3D, la perforación y terminación de un pozo exploratorio y trabajos de intervención sobre un pozo existente.

En Atuel Exploración Sur, Hattrick comprometió u$s2,541 millones para una superficie cercana a 316 km². El programa incluye el reprocesamiento de 300 kilómetros de sísmica 2D y 80 km² de sísmica 3D, además de un pozo exploratorio de 1.500 metros de profundidad.

“Estas dos áreas ya habían despertado interés concreto antes de la licitación. Hattrick había realizado un acuerdo de evaluación técnica en Atuel Exploración Sur y PCR había presentado una iniciativa privada para Río Atuel. El proceso permitió transformar ese interés en programas concretos de exploración e inversión”, señaló la ministra de Energía y Ambiente, Jimena Latorre.

El desafío para Mendoza será transformar esos compromisos en pozos perforados, áreas recuperadas, nueva información geológica y producción efectiva.

El desafío para Mendoza será transformar esos compromisos en pozos perforados, áreas recuperadas, nueva información geológica y producción efectiva.

Los permisos tendrán un primer período exploratorio de tres años. Una vez cumplidas las obligaciones previstas, las compañías podrán solicitar un segundo período de dos años, que contempla como mínimo la perforación de un nuevo pozo exploratorio hasta alcanzar la profundidad del reservorio conocido más cercano.

Para el Gobierno mendocino, la exploración cumple una función central: renovar las reservas y ampliar el conocimiento del subsuelo provincial. “El convencional mendocino tiene mucho camino por delante. Estas áreas demuestran que todavía hay geología por descubrir y empresas dispuestas a invertir para encontrarla. Volver a explorar es la manera de asegurar producción para las próximas décadas”, sostuvo Lucas Erio, director de Hidrocarburos.

Reactivar pozos y extender la vida de los yacimientos

El tercer componente de la estrategia está relacionado con la recuperación de áreas maduras. Allí aparece nuevamente Venoil, que recibió la concesión de El Manzano por 25 años, con un compromiso de inversión de u$s30,975 millones durante los primeros diez años.

El programa contempla seis pozos nuevos, con una inversión de u$s15 millones, además de 32 intervenciones sobre pozos existentes en diferentes sectores del yacimiento. A esto se suman u$s3,7 millones para adecuación de instalaciones y trabajos destinados a mejorar el aprovechamiento de los recursos existentes.

El Manzano forma parte de un paquete de dos concesiones adjudicadas por la provincia junto con Atamisqui, otorgada a Petróleos Sudamericanos. Entre ambas áreas se comprometieron u$s45,982 millones, con la perforación de siete pozos nuevos y 58 intervenciones sobre pozos existentes.

En Atamisqui, el programa contempla un pozo de desarrollo, 26 intervenciones y obras de infraestructura por más de u$s3,5 millones, entre ellas un ducto de evacuación, tendido de línea eléctrica y reparación de tanques.

La estrategia no se limita a perforar pozos nuevos. Los planes también incluyen recuperación secundaria, conversión de pozos a inyectores y trabajos de pulling y work over sobre pozos inactivos.

El objetivo de la provincia es aprovechar infraestructura existente, extender la vida productiva de los yacimientos y recuperar volúmenes que permanecen fuera de producción.

El objetivo de la provincia es aprovechar infraestructura existente, extender la vida productiva de los yacimientos y recuperar volúmenes que permanecen fuera de producción.

Un nuevo escenario para el petróleo mendocino

La combinación de estos proyectos muestra el esquema con el que Mendoza busca sostener y ampliar su actividad hidrocarburífera convencional.

La provincia apuesta simultáneamente a tres frentes: sumar operadores y capital privado, recuperar producción en campos maduros y explorar áreas donde todavía no está definido el potencial hidrocarburífero.

En ese esquema, la llegada de Venoil a Valle del Río Grande y Cerro Fortunoso constituye uno de los movimientos de mayor escala, mientras que El Manzano representa una apuesta concreta por la perforación y recuperación de producción existente. En paralelo, Río Atuel y Atuel Exploración Sur incorporan una etapa diferente: sísmica, perforación exploratoria y búsqueda de nuevas reservas.

Las cifras muestran la magnitud de la estrategia. Entre las nuevas concesiones de explotación de Atamisqui y El Manzano hay casi u$s46 millones comprometidos, mientras que Río Atuel y Atuel Exploración Sur suman otros u$s6,134 millones durante la primera etapa exploratoria. A esto se agrega el programa de u$s229 millones de Venoil para sus operaciones en Argentina, con Mendoza como principal destino.

La apuesta mendocina pasa por evitar que el desarrollo de Vaca Muerta opaque el potencial de sus yacimientos convencionales, aunque también tiene planes para la "lengua norte" de la formación principalmente neuquina. El objetivo final es ampliar la base productiva hidrocarburífera y sostener la actividad durante los próximos años. En ese camino, Mendoza vuelve a poner al petróleo convencional en el centro de su estrategia energética, con nuevos operadores, más perforaciones y una búsqueda renovada de reservas.

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