El presidente del Instituto Argentino del Petróleo y del Gas (IAPG), Ernesto López Anadón, estimó que para 2032 la Argentina puede triplicar su nivel de producción de hidrocarburos hasta llegar a 1,5 millones de barriles de crudo al año.
En 2032 la Argentina puede llegar a 1,5 millones barriles de petróleo
Lo estimó Ernesto López Anadón, presidente del IAPG. En pocos años Vaca Muerta podría generar u$s10.000 millones por exportaciones.
-
Wall Street festeja un posible acuerdo entre EEUU e Irán y el petróleo retrocede con fuerza
-
Vaca Muerta impulsa una producción récord y la Argentina se acerca al mayor nivel petrolero de su historia
Offshore. "La primera gota (de petróleo) puede salir a los seis o siete años. La decisión de inversión es compleja y se demora", dijo López Anadón.
Según dijo el ingeniero al presentar la Exposición Argentina Oil & Gas 2023, solo con duplicar la actividad de Vaca Muerta la producción actual podrá alcanzar en pocos años ingresos al país por más de u$s10.000 millones al año. Sin embargo, si a la formación neuquina se le suman los proyectos offshore, la producción nacional puede escalar a 1,5 millones de barriles equivalentes. “Con actividad acelerada, se puede llegar al triple de lo de hoy en 8 o 9 años”, calculó el especialista.
López Anadón analizó el contexto en el que se desarrollará el evento de La Rural, que tendrá nuevamente como eje el potencial del no convencional neuquino, cuya producción alcanza actualmente los 300.000 barriles de crudo diario y 100 millones de metros cúbicos de gas natural. “Vaca Muerta es un proyecto de exportación por su magnitud de recursos, primero de petróleo y luego de gas...”, dijo López Anadón, al hacer referencia a la facilidad de exportación del crudo por la infraestructura que requiere.
A modo de ejemplo citó que con solo duplicar la producción actual de shale oil hasta los 600.000 barriles diarios, el país podría contar con exportaciones por al menos u$s10.000 millones al año. “Con 30 equipos nuevos de perforación y los de fracking se puede hacer en tres años, la duda es la capacidad industrial y otras condiciones de inversión”, afirmó el titular del IAPG durante un desayuno con periodistas, del que participó Ámbito. “Pero no solo es hacer pozos, perforación, sino infraestructura para evacuación, en particular del gas, que tenés que ver qué hacer con eso porque el crudo liviano viene asociado con mucho gas. En Permian lo regalaban”, remarcó.
En tiempos de campañas electorales, López Anadón aseguró que hoy “la política no discute el potencial de Vaca Muerta” y subrayó que sea cual fuere el próximo gobierno “el desafío será generar confianza de que el país puede cumplir contratos y compromisos”, porque “el gobierno que venga va a lograr hacer algo más de lo que se hace, aunque no sé como”.
“Hay consenso político que es necesario asegurar las condiciones para que las empresas traigan los dólares que requiere el desarrollo masivo, porque la inversión que requiere Vaca Muerta solo puede financiarse desde el exterior. No se puede hacer un Gasoducto Néstor Kirchner cada 30 años”, sostuvo López Anadón.
En esa línea, recordó que antes se decía que Argentina era “un país con petróleo”, porque importaba, pero ahora nos miran como un productor mundial. “Podríamos exportar hasta 600.000 barriles por día y también gas, aunque los proyectos de GNL son a seis años, y por ahora se exporta por gasoductos a la región. Argentina debe convertirse en un país petrolero”, recalcó.
Por último, López Anadón destacó el potencial del offshore. “Todos los gobiernos licitaron áreas, la diferencia es que ahora en Namibia Total y Shell descubrieron enormes reservas, unos 12 billones de barriles en un solo yacimiento, y ahí resurgió el interés”, describió, y aclaró que el país por ahora está en una fase exploratoria con YPF y Equinor.
“Van a hacer el Argerich, un pozo exploratorio por u$s100 millones. Si hay petróleo lo cierran y evalúan el desarrollo. Hacen uno o dos pozos más, que llevará otro año más, si es que no se agrega sísmica. La primera gota (de petróleo) puede salir a los seis o siete años. La decisión de inversión es compleja y se demora. El trabajo lo hace un barco que tarda 2 o 3 años en construirse, muy costoso y hay que definir qué hacer con el recurso que sale”, sentenció.




