El Gobierno avanzó con la licitación de AMBA I, pero detrás de esa primera convocatoria hay un plan de infraestructura eléctrica de alcance nacional que contempla 16 iniciativas consideradas de “urgente y prioritaria” ejecución, con inversiones proyectadas por más de u$s6.600 millones.
El Gobierno reveló el mapa completo de las obras eléctricas de "urgente y prioritaria" ejecución por u$s6.600 millones
El plan contempla 16 iniciativas para ampliar la red de transporte, sumar 5.610 kilómetros de líneas de 500 kV y reforzar los principales corredores eléctricos del país. AMBA I, por u$s800 millones, será la primera licitación.
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El Gobierno anunció un plan de obras de ampliación de la red de transporte eléctrico con inversión privada
El programa de 16 obras contempla además 5.610 kilómetros de nuevas líneas de 500 kV en todo el país.
El programa prevé la incorporación de aproximadamente 5.610 kilómetros de líneas de 500 kV, nuevas estaciones transformadoras, sistemas de compensación y obras de interconexión nacional e internacional. El objetivo es atender uno de los principales déficits estructurales del sistema eléctrico argentino: una red de transporte que durante años creció a un ritmo sustancialmente menor al de la demanda.
La magnitud del atraso queda reflejada en un dato central: en los últimos diez años, la demanda residencial de electricidad aumentó alrededor de 20%, mientras que las líneas de transporte de alta tensión crecieron apenas 8%. La diferencia generó una red cada vez más exigida, con corredores saturados y restricciones que limitan la posibilidad de incorporar nueva demanda y generación.
Dentro de ese mapa, AMBA I aparece como la primera obra en salir al mercado y como una pieza crítica para reforzar la confiabilidad del principal centro de consumo eléctrico del país.
AMBA I: una obra de u$s800 millones para sumar 2.000 MW
El proyecto AMBA I demandará una inversión estimada en u$s800 millones y permitirá ampliar en aproximadamente 2.000 MW la capacidad de demanda que el sistema puede abastecer en el Área Metropolitana de Buenos Aires, donde se concentra cerca del 40% de la demanda eléctrica nacional.
La obra contempla 270 kilómetros de nuevas líneas de transmisión en niveles de tensión de 500 kV, 220 kV y 132 kV. También incluye una nueva Estación Transformadora Plomer 500/220/132 kV, sistemas de compensación reactiva STATCOM y obras complementarias para conectar la nueva infraestructura con las distribuidoras del área metropolitana.
La intervención apunta directamente a uno de los puntos más sensibles de la red nacional. La elevada concentración de demanda en el AMBA hace que las restricciones de transporte en esa zona tengan impacto sobre la seguridad y confiabilidad del sistema en su conjunto.
El problema no se limita al crecimiento del consumo residencial. La electrificación de nuevas actividades, el desarrollo industrial y la incorporación de nuevas cargas requieren capacidad adicional de transporte para evitar que las limitaciones de la red terminen convirtiéndose en un freno para el crecimiento de la demanda.
El mapa de las 16 obras prioritarias
El listado oficial muestra que el problema de infraestructura no se concentra exclusivamente en Buenos Aires. El plan abarca desde Patagonia hasta el NOA, además de corredores estratégicos para fortalecer la vinculación entre distintas regiones y avanzar en nuevas interconexiones internacionales.
Las obras identificadas como de urgente y prioritaria ejecución son:
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AMBA I.
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AMBA II + STATCOM Rodríguez (Buenos Aires).
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Línea 500 kV Vivoratá - Plomer (Buenos Aires).
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Línea 500 kV Plomer - O’Higgins (Buenos Aires).
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Línea 500 kV Puerto Madryn (Chubut) - Choele Choel (Río Negro) - Bahía Blanca (Buenos Aires).
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ET Comodoro Rivadavia Oeste 500/132 kV - 450 MVA (Chubut).
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Alternativa Este: Línea 500 kV Río Santa Cruz - Puerto Madryn (Chubut).
Alternativa Oeste: Línea 500 kV CH Kirchner (Santa Cruz) - Futaleufú (Chubut) - Piedra del Águila (Río Negro).
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Línea 500 kV Río Diamante (Mendoza) - Charlone (Buenos Aires) - O’Higgins (Buenos Aires).
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Línea 500 kV Rodeo - Chaparro (San Juan) - La Rioja Sur (La Rioja).
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Línea 500 kV Malvinas - San Francisco (Córdoba) - Santo Tomé (Santa Fe).
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ET El Espinillo 500/132 kV (Tucumán).
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Línea 500 kV Lavalle - Chumbicha (Catamarca).
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Línea 500 kV Chaparro (San Juan) - Antofagasta de la Sierra (Catamarca) - La Puna (Salta).
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Línea de Interconexión Internacional 500 kV Yaguacua (Bolivia) - Salvador Mazza (Salta) - San Juancito (Jujuy).
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Línea de Interconexión Internacional 500 kV Villa Hayes (Paraguay) - Formosa.
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Línea de Interconexión 500 kV Santa Cruz - Tierra del Fuego.
La numeración contempla la existencia de dos alternativas para el corredor patagónico, denominadas Este y Oeste, que aparecen como variantes dentro del listado de iniciativas.
El alcance geográfico muestra que el objetivo excede la atención de las urgencias del AMBA. El programa busca fortalecer los grandes corredores de transporte, mejorar la conexión entre regiones con disponibilidad de generación y centros de consumo y preparar la red para una matriz eléctrica con mayores volúmenes de generación.
De Buenos Aires a Patagonia, Cuyo y el NOA
Entre las obras incluidas aparecen proyectos particularmente relevantes para el desarrollo energético de distintas regiones.
En Patagonia, el plan contempla nuevos corredores desde Río Santa Cruz hacia Puerto Madryn, con una alternativa Oeste que conecta la generación de Santa Cruz con Futaleufú y Piedra del Águila. También incorpora la ampliación vinculada a Comodoro Rivadavia, mediante una nueva estación transformadora de 500/132 kV y 450 MVA.
En Cuyo y el centro del país, se proyecta la línea de 500 kV entre Río Diamante, Charlone y O’Higgins, mientras que hacia el norte se incluyen los corredores Rodeo-Chaparro-La Rioja Sur, Lavalle-Chumbicha y Chaparro-Antofagasta de la Sierra-La Puna.
También aparecen obras destinadas a reforzar la infraestructura del NOA, como la Estación Transformadora El Espinillo, en Tucumán.
El listado incorpora, además, un componente estratégico de integración regional: las interconexiones de 500 kV con Bolivia y Paraguay, que permitirían profundizar la vinculación eléctrica de Argentina con los sistemas vecinos.
El transporte eléctrico quedó detrás de la demanda
El diagnóstico que explica el lanzamiento del plan es el desfasaje entre el crecimiento de la demanda y la expansión de la infraestructura.
Mientras el consumo residencial avanzó aproximadamente 20% en una década, las líneas de transporte de alta tensión aumentaron apenas 8%. Esa diferencia acumulada fue llevando a distintos corredores hacia niveles crecientes de saturación.
La consecuencia es una red que puede disponer de generación suficiente en determinados momentos, pero que enfrenta limitaciones para transportar esa energía hasta los centros de consumo.
En el caso del AMBA, el problema adquiere una dimensión todavía mayor por la concentración de la demanda. La saturación de los corredores puede generar restricciones crecientes y elevar el riesgo de que las instalaciones operen cerca o por encima de sus límites técnicos durante los períodos de mayor consumo.
Por eso, el plan no apunta únicamente a evitar eventuales restricciones futuras, sino también a crear capacidad para que el sistema pueda acompañar nuevas inversiones en generación y el crecimiento de la demanda.
Capital privado y RIGI para financiar las obras
La otra novedad del programa es el cambio en el mecanismo para desarrollar infraestructura de transporte. La convocatoria de AMBA I inaugura un nuevo marco regulatorio para ampliar la red mediante concesiones de obra, con participación del sector privado en el financiamiento, construcción y operación de infraestructura crítica.
El modelo busca reducir la dependencia de los recursos fiscales y trasladar parte del esfuerzo inversor hacia el capital privado, mediante contratos de largo plazo y reglas de previsibilidad.
En el caso de AMBA I, el proceso contempla además una garantía del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), actualmente en etapa de estructuración.
A esto se suma la posibilidad de que el adjudicatario solicite la adhesión al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI). La herramienta apunta a reducir riesgos y mejorar las condiciones de financiamiento para proyectos que requieren fuertes desembolsos iniciales y tienen períodos extensos de recuperación.
El Gobierno busca así crear un esquema que permita avanzar con obras de infraestructura eléctrica sin que la ejecución dependa exclusivamente de la disponibilidad presupuestaria del Estado.
AMBA I será la primera prueba del nuevo modelo
El cronograma de AMBA I establece que la presentación y apertura del Sobre N° 1, correspondiente a la calificación técnica y financiera, se realizará 120 días corridos después de la publicación de la convocatoria, hacia la primera quincena de diciembre de 2026.
Luego se realizará la evaluación de las propuestas y la apertura del Sobre N° 2, correspondiente a las ofertas económicas. La adjudicación está prevista para comienzos de 2027, seguida por la firma del contrato de concesión.
La obra estará dividida en dos etapas y tendrá un plazo máximo de construcción de 52 meses.
El proyecto funcionará, en los hechos, como la primera prueba del nuevo esquema de expansión de la red. Su resultado será relevante no sólo por los 2.000 MW adicionales que permitirá abastecer en el AMBA, sino también porque puede determinar la capacidad del Gobierno para replicar el modelo en las restantes iniciativas.
Una apuesta de u$s6.600 millones para recuperar la red
El mapa de obras deja expuesta la dimensión del desafío que enfrenta el sistema eléctrico argentino. No se trata solamente de resolver la saturación de algunos corredores, sino de reconstruir una red de transporte que quedó rezagada frente al crecimiento de la demanda y la transformación de la matriz energética.
Las 16 iniciativas, con una inversión estimada superior a u$s6.600 millones, representan una apuesta por ampliar la capacidad de transporte, conectar nuevas zonas de generación, fortalecer los principales centros de consumo y avanzar en la integración eléctrica regional.
El programa contempla además 5.610 kilómetros de nuevas líneas de 500 kV, una escala que puede modificar de manera significativa la arquitectura del sistema eléctrico argentino si las obras logran concretarse.
En ese contexto, AMBA I es apenas el comienzo. La licitación por u$s800 millones constituye la primera pieza de un programa mucho más amplio que busca reemplazar años de expansión insuficiente del transporte por un esquema basado en planificación, concesiones, capital privado y financiamiento de largo plazo.
El desafío ahora será transformar el mapa de obras prioritarias en infraestructura efectiva: más líneas, más capacidad de transporte y una red capaz de acompañar el crecimiento de la demanda y de la generación eléctrica argentina.



