La fuerte crecida del río Paraná obligó a abrir compuertas en las represas de Itaipú y Yacyretá para regular el caudal y reducir riesgos aguas abajo, pero al mismo tiempo permitió que la central argentino-paraguaya funcione casi a plena capacidad y aporte energía hidroeléctrica barata al sistema eléctrico argentino.
La crecida del Paraná pone a Yacyretá al máximo y baja el costo de la energía
Las lluvias asociadas al fenómeno de El Niño llevaron los caudales del Paraná por encima de los promedios históricos y obligaron a abrir compuertas en Yacyretá e Itaipú. El riesgo de inundaciones en el Litoral convive con un efecto económico: más generación hidroeléctrica barata para el sistema argentino.
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La crecida del Paraná obligó a abrir compuertas en Yacyretá e Itaipú, pero también permite generar energía hidroeléctrica barata.
El movimiento tiene un doble impacto. Por un lado, la suba del río encendió alertas por posibles inundaciones en el Litoral y complicaciones para zonas productivas. Por otro, la mayor disponibilidad de agua permite generar electricidad a menor costo que con centrales térmicas, lo que alivia parcialmente el precio mayorista de la energía que pagan hogares, comercios, industrias y el Gobierno a través de subsidios.
Según el Informe Hidrológico de la Entidad Binacional Yacyretá, los caudales afluentes se mantienen por encima de los valores promedio desde septiembre. Ese mes estuvieron 37% arriba del promedio histórico, mientras que en lo que va de octubre se ubican 40% por encima, con registros de 12.339 m³/s y 14.400 m³/s, respectivamente, frente a la serie 1971-2025.
Más agua en el Paraná y compuertas abiertas
Las previsiones hidrológicas muestran una tendencia creciente en los caudales afluentes, con precipitaciones y crecidas que podrían llegar hasta los 39.000 m³/s. En términos simples, se trata de 39 millones de litros de agua por segundo.
A ese escenario se sumó el comportamiento de la cuenca del río Iguazú, que en los últimos días recibió cinco veces más lluvia que lo estimado. Ese aporte se incorporó al alto caudal del Paraná y obligó a reforzar la operación de las represas.
En el Puerto de Ituzaingó se esperaban niveles de entre 3,50 y 4,80 metros, con posibilidad de llegar a 5 metros en los próximos días. Esos registros superan el nivel de alerta de 3,50 metros y también el nivel de inundabilidad de Ayolas, en Paraguay, fijado en 4,50 metros.
Frente a ese cuadro, Yacyretá abrió primero el vertedero sobre el brazo Aña Cuá y luego el vertedero principal. La decisión depende de los equipos técnicos administradores de la represa, en función de la cota del embalse y de los pronósticos de caudales.
Yacyretá genera casi a plena capacidad
Aunque parte del agua debe ser vertida y no se aprovecha para generar electricidad, Yacyretá opera a casi plena capacidad. La central está generando alrededor de 2.600 MW entre Argentina y Paraguay, con 18 de sus 20 máquinas en funcionamiento.
Por las turbinas pasan unos 13.000 m³/s, equivalentes a 13 millones de litros de agua por segundo. El resto debe ser derivado por los vertederos para regular el caudal, lo que implica desaprovechar parte de la energía potencial disponible.
La represa fue diseñada para soportar caudales muy superiores a los actuales. Según la información oficial, la central fue pensada para un caudal de 95.000 m³/s y tiene capacidad de descarga de 110.000 m³/s entre sus vertederos. Por eso, las autoridades remarcaron que no existe riesgo para la infraestructura.
Energía más barata para el sistema
El dato económico aparece en el costo de generación. La energía hidroeléctrica de Yacyretá ronda los u$s28 por MWh, a lo que se suma un plus de u$s10 que se paga a Paraguay por la compra de una parte de su electricidad.
Ese valor sigue siendo menor al de la generación térmica, que promedia cerca de u$s40 por MWh. Por eso, cada megavatio generado por Yacyretá permite sustituir energía más cara y reducir el costo total del sistema eléctrico.
El efecto no implica una baja automática ni directa en las tarifas finales, pero sí ayuda a achicar la brecha entre lo que pagan los usuarios y el costo real de abastecimiento. Esa diferencia es la que cubre el Estado mediante subsidios eléctricos.
El límite operativo por el nivel del río
La crecida también tiene una contracara técnica. Al elevarse el nivel del río aguas abajo, el salto de agua disponible es menor y eso reduce el rendimiento de la represa.
En Yacyretá, ese efecto existe pero es más moderado que en Salto Grande, la represa binacional ubicada sobre el río Uruguay. Allí, sobre una potencia instalada de 1.890 MW, se están utilizando menos de 1.200 MW por un fenómeno conocido como “ahogamiento por vertido”.
En el caso de Yacyretá, la mayor disponibilidad de agua compensa parcialmente esa pérdida de eficiencia y permite sostener una generación elevada. El seguimiento de los próximos días dependerá de las lluvias en las cuencas superiores, la evolución de los niveles en Ituzaingó y Ayolas, y las decisiones operativas de la Entidad Binacional Yacyretá.


