Después de un año de fuerte protagonismo en los mercados, el platino y el paladio comenzaron a perder impulso en 2026. Ambos metales, que se destacaron como algunos de los activos con mejor desempeño en 2025, atraviesan ahora una etapa de corrección marcada por cambios en la demanda, reacomodamientos en las carteras de inversión y un contexto global más incierto.
En este escenario, el banco suizo UBS decidió revisar a la baja sus previsiones para el año, reflejando un giro en las expectativas sobre estos commodities que habían captado fuerte interés en el último ciclo.
Del auge a la corrección
El caso más emblemático es el del paladio. Durante 2025, el metal registró una suba del 77%, impulsado por la incertidumbre global y la demanda industrial. Sin embargo, ese impulso comenzó a revertirse: en lo que va de 2026, acumula una caída del 8,48%, según datos de mercado.
El principal factor detrás de esta corrección es la fuerte dependencia del paladio respecto de la industria automotriz. Entre el 80% y el 85% de su demanda proviene de los catalizadores para vehículos a combustión, un segmento que enfrenta transformaciones estructurales por el avance de la electrificación.
Este cambio de paradigma pone en riesgo una parte sustancial del consumo del metal, lo que explica el deterioro en las perspectivas. Si bien existen otros usos —como en componentes eléctricos, productos químicos o aplicaciones biomédicas— su peso sigue siendo limitado frente al sector automotor.
Nuevos mercados, pero insuficientes
Ante este escenario, los principales productores buscan diversificar la demanda. Empresas como Nornickel están impulsando el desarrollo de nuevos usos, desde la producción de fibra de vidrio hasta aplicaciones en energía solar, microelectrónica y transporte eléctrico.
Sin embargo, desde UBS advierten que estos nuevos mercados no alcanzan para compensar la posible caída estructural de la demanda tradicional. Incluso si se logra generar nuevas aplicaciones por 1,7 millones de onzas anuales, esa cifra sigue siendo muy inferior a las aproximadamente 8 millones de onzas que consume el sector de autocatalizadores.
Un ajuste también en el platino
El platino muestra una dinámica similar. Tras haber subido un 122% en 2025, en lo que va de 2026 registra una baja del 5,22%. Aunque el retroceso es más moderado, el cambio de tendencia es evidente.
Uno de los indicadores más relevantes es la caída en las tenencias de ETF vinculados al metal, que se redujeron en casi 300.000 onzas en el año. Este movimiento refleja un menor apetito por parte de los inversores, en un contexto donde los portafolios se reconfiguran frente a un escenario macroeconómico más incierto.
A esto se suma una señal clave desde el mercado físico: la tensión que había caracterizado al platino en los últimos meses comenzó a aliviarse. Las tasas de arrendamiento, que habían alcanzado niveles cercanos al 19% a comienzos de año, retrocedieron a la zona del 6%, lo que sugiere una menor presión sobre la oferta.
China, un factor de sostén
En medio de este contexto más débil, la demanda china aparece como uno de los pocos puntos de sostén para el platino. Las importaciones del metal por parte del gigante asiático superaron las 10 toneladas métricas en marzo, un salto significativo respecto de los niveles de comienzos de año.
Este dato refleja que, pese al enfriamiento global, algunos mercados siguen mostrando dinamismo. Sin embargo, no alcanza para revertir la tendencia general.
Previsiones a la baja para 2026
Frente a este panorama, UBS ajustó sus estimaciones para ambos metales. En el caso del paladio, recortó sus previsiones en u$s200 por onza, ubicando el precio esperado en torno a los u$s1.600 hacia fines de 2026.
Para el platino, el ajuste es similar: el banco redujo su proyección también en u$s200 por onza, hasta un nivel de u$s2.300.
Detrás de esta decisión aparece una combinación de factores: la desaceleración del crecimiento global, el riesgo de un excedente estructural en el mercado del paladio y la normalización de las condiciones en el caso del platino.
Un escenario más cauteloso
Más allá de los recortes, UBS mantiene una visión moderadamente constructiva, en parte apoyada en su expectativa de precios más altos para el oro, que suele influir en el comportamiento del resto de los metales preciosos.
Sin embargo, el mensaje de fondo es claro: el ciclo de fuerte valorización que protagonizaron el platino y el paladio en 2025 difícilmente se repita en el corto plazo.
En un contexto atravesado por cambios estructurales en la industria automotriz, ajustes en la inversión y mayor cautela económica, ambos metales enfrentan un escenario más desafiante, donde la volatilidad seguirá siendo la norma.
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