25 de septiembre 2026 - 12:10

Más señales de caída de actividad: la venta de combustibles sigue en picada

El consumo de naftas y gasoil bajó 2,2% interanual en agosto y acumuló siete meses seguidos en retroceso. El retroceso acompaña la caída de la actividad y la pérdida de poder adquisitivo.

El mapa provincial muestra que la demanda sólo resiste donde todavía empujan sectores como energía, agro y logística.

El mapa provincial muestra que la demanda sólo resiste donde todavía empujan sectores como energía, agro y logística.

Depositphotos

La caída de la actividad económica empieza a aparecer también en los surtidores. En agosto, las ventas de combustibles al público volvieron a retroceder y marcaron otra señal del menor movimiento de hogares, comercios, industrias y transporte. Según un informe de Politikon Chaco en base a datos de la Secretaría de Energía, en todo el país se vendieron 1.389.254 metros cúbicos de naftas y gasoil, 2,2% menos que en el mismo mes de 2025. Fue la séptima baja interanual consecutiva.

El dato refuerza la lectura de una economía que llega al segundo semestre con menos tracción. En julio, la actividad se desplomó casi 3% mensual y mostró el peor registro desde la pandemia. Un mes después, el consumo de combustibles volvió a confirmar que el enfriamiento no queda limitado a los indicadores macro: se traduce en menos circulación, menos consumo privado y menor demanda en buena parte del entramado productivo.

La foto llega, además, en un momento sensible para los precios. Las naftas y el gasoil acaban de subir hasta 5%, en medio de una recomposición que vuelve a poner presión sobre el bolsillo y sobre los costos logísticos. Para los hogares, cargar el tanque pesa más sobre ingresos que vienen perdiendo poder de compra. Para las empresas, cada aumento encarece transporte, distribución y producción.

En todo el país se vendieron 1.389.254 metros cúbicos de naftas y gasoil, 2,2% menos que en el mismo mes de 2025.

En todo el país se vendieron 1.389.254 metros cúbicos de naftas y gasoil, 2,2% menos que en el mismo mes de 2025.

La nafta muestra el golpe al bolsillo

La caída fue más fuerte en naftas que en gasoil. En agosto, las ventas de naftas bajaron 3,3% interanual: la súper retrocedió 3,7% y la premium, 2,2%. El gasoil también cayó, aunque menos: 0,8% frente al mismo mes del año pasado.

Esa diferencia ayuda a leer el trasfondo económico. La nafta está más asociada al consumo de los hogares, al uso del auto particular y a gastos que pueden recortarse cuando el ingreso queda más ajustado. El gasoil, en cambio, tiene mayor vínculo con transporte, agro, logística, minería, petróleo e industria.

 En agosto, las ventas de naftas bajaron 3,3% interanual.

En agosto, las ventas de naftas bajaron 3,3% interanual.

Por eso el retroceso de la nafta funciona como una señal directa sobre el bolsillo. No se trata solamente de una menor demanda energética: también refleja decisiones de consumo más defensivas, viajes que se postergan, menor circulación y menos margen para absorber aumentos.

En el acumulado de enero a agosto, las ventas totales llegaron a 10,98 millones de metros cúbicos, el menor volumen para ese período desde 2021. Frente al mismo tramo de 2025, la baja fue de 2%, tanto en naftas como en gasoil.

Un mapa partido: cae casi todo el país

La baja tuvo alcance nacional, pero con diferencias muy marcadas. En agosto, sólo cuatro provincias lograron aumentar sus ventas de combustibles: Neuquén, con una suba de 10,4%; Córdoba, con 3,3%; La Pampa, con 3,1%; y San Luis, con 2,3%. En los otros 20 distritos hubo caídas interanuales.

En agosto, en 20 distritos hubo caídas interanuales.

En agosto, en 20 distritos hubo caídas interanuales.

El patrón no parece casual. En las provincias donde la venta todavía crece aparecen actividades que siguen empujando en medio de una economía más débil. Neuquén tiene el impulso de Vaca Muerta. La Pampa, Córdoba y Santa Fe muestran mayor vínculo con el agro, la logística y el movimiento de cargas, rubros donde el gasoil tiene más peso.

En Neuquén, la venta total creció por una combinación de mayor demanda de nafta y gasoil: las naftas subieron 5,1% y el gasoil trepó 17,5%. En Córdoba, en cambio, el avance total se explicó por el gasoil, que aumentó 9,1%, mientras las naftas cayeron 2,1%. Algo similar ocurrió en La Pampa, donde el gasoil subió 9,4% y la nafta bajó 6,1%; y en San Luis, con un salto de 14,1% en gasoil y una caída de 6,8% en naftas.

La lectura es clara: donde hay producción, transporte o actividades primarias en movimiento, el consumo de combustible resiste. Donde el peso está más puesto en el consumo urbano, el comercio y el ingreso disponible, la caída se siente con más fuerza.

Vaca Muerta y el agro explican las excepciones

El acumulado del año profundiza esa idea de una economía partida. Entre enero y agosto, sólo cuatro provincias cerraron con crecimiento en ventas de combustibles: Neuquén, con 1,7%; La Pampa, con 0,8%; Santa Fe, con 0,6%; y Chaco, con 0,4%. En el otro extremo quedaron Corrientes, con una baja de 9,8%; Santa Cruz, con 8,2%; y Misiones, con 8,1%.

Neuquén es el caso más evidente. El crecimiento de la actividad petrolera en Vaca Muerta sostiene movimiento de camiones, equipos, trabajadores, servicios especiales, proveedores y logística. Ese circuito derrama sobre la demanda de combustibles aun cuando buena parte del país muestra menor consumo.

En las provincias agroindustriales, el gasoil también funciona como termómetro de actividad. Cuando el campo se mueve, se mueven las cosechadoras, los camiones, los acopios, las plantas industriales y los puertos. Por eso, aun con una economía general más floja, algunas jurisdicciones logran sostener o mejorar la venta de gasoil.

El contraste aparece en las provincias donde no hay un motor productivo de esa escala que compense la caída del consumo. Allí, el ajuste en hogares y comercios pega más directo sobre los surtidores.

Las mayores caídas y el peso del consumo urbano

Las bajas más fuertes de agosto se registraron en Santa Cruz, con 12,9%; Tierra del Fuego, con 10,7%; Mendoza, con 9,8%; Corrientes, con 9,5%; y Chubut, con 7,9%. CABA también mostró un retroceso importante, de 5%, en un distrito donde la nafta representa 77,4% del total vendido.

Ese dato de CABA ayuda a dimensionar el impacto del consumo de los hogares. Cuando el componente dominante es nafta, la caída aparece más asociada al menor uso del auto particular, a la pérdida de poder adquisitivo y a decisiones cotidianas de ajuste.

En agosto, sólo Neuquén logró aumentar la venta total de naftas, con una suba de 5,1%. En todas las demás provincias, el consumo cayó. La nafta súper también creció únicamente en Neuquén, con 7,2%.

El gasoil tuvo algo más de resistencia: aumentó en ocho provincias y cayó en dieciséis. Pero tampoco alcanzó para cambiar el resultado general. La economía que todavía demanda gasoil convive con otra, más extendida, que consume menos combustible porque produce menos, vende menos o recorta gastos.

Las petroleras también vendieron menos

El retroceso alcanzó a las principales marcas. YPF sostuvo el liderazgo, con 55,1% del mercado, pero sus ventas bajaron 2,1% interanual. Shell concentró 22,7% del total y también cayó 2,1%. Axion, de PAE, explicó 12,2% de las ventas y tuvo una baja de 2,2%. El resto de las empresas reunió 10% del mercado, con un descenso conjunto de 3,1%.

Con los nuevos aumentos en surtidores, el próximo dato de ventas permitirá medir cuánto más resiste la demanda en un escenario de actividad más débil, salarios presionados y costos de transporte en alza.

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