19 de junio 2026 - 16:43

SMRs: uno por uno, quiénes lideran la revolución de los reactores modulares pequeños

La nueva carrera nuclear mundial por los SMRs ya comenzó, y Argentina tiene un desafío para competir con los gigantes de la energía modular. Por qué el Carem25 posicionó al país en un mercado estratégico. Ranking de empresas.

En un mercado donde Estados Unidos, China, Rusia, Francia, Reino Unido y Corea buscan posicionarse como proveedores globales de SMR, Argentina enfrenta el desafío de convertir su experiencia científica en una plataforma industrial capaz de competir.

En un mercado donde Estados Unidos, China, Rusia, Francia, Reino Unido y Corea buscan posicionarse como proveedores globales de SMR, Argentina enfrenta el desafío de convertir su experiencia científica en una plataforma industrial capaz de competir.

La energía nuclear atraviesa una nueva etapa de desarrollo tecnológico. Después de décadas dominadas por grandes centrales de potencia, el sector global puso el foco en una nueva generación de reactores más pequeños, flexibles y diseñados para adaptarse a las necesidades de la transición energética: los Small Modular Reactors (SMR).

El concepto combina tres elementos centrales: menor escala, fabricación modular y sistemas avanzados de seguridad. La idea es reemplazar el modelo tradicional de megaobras nucleares con enormes inversiones iniciales, largos plazos de construcción y alta complejidad financiera, por reactores que puedan producirse en serie, trasladarse e instalarse por etapas.

Un informe elaborado por David Galeano, Senior Energy Systems Expert especializado en energía nuclear, SMRs, reactores avanzados, mercados energéticos y regulación, resume el escenario global con las principales compañías que están impulsando esta tecnología.

El mapa muestra un mercado dividido entre diseños evolutivos basados en tecnologías probadas, principalmente reactores de agua ligera, y propuestas más disruptivas de Generación IV, que apuntan a nuevos combustibles y refrigerantes.

El objetivo estratégico no es solamente construir reactores más chicos: es reducir riesgos, acelerar despliegues y abrir nuevos mercados para generación eléctrica, industria, hidrógeno, minería, centros de datos y sistemas aislados.

Reactores nucleares SMR.jpg

El ranking global de empresas SMR: Estados Unidos domina la carrera

El listado ubica en los primeros lugares a compañías estadounidenses, que concentran buena parte del desarrollo tecnológico actual.

1. NuScale Power (Estados Unidos)

NuScale es una de las compañías más avanzadas del sector. Su diseño se basa en un reactor modular de agua presurizada (PWR) integrado. Su tecnología propone módulos independientes de aproximadamente 77 MW eléctricos, con sistemas de seguridad pasiva y un diseño aprobado por el regulador nuclear estadounidense (NRC). La ventaja del modelo NuScale es que cada módulo puede operar de manera independiente y la planta puede ampliarse agregando unidades.

2. TerraPower (Estados Unidos)

Fundada por Bill Gates, TerraPower trabaja en diseños avanzados alejados del reactor convencional. Su proyecto más conocido es Natrium, un reactor rápido refrigerado por sodio combinado con almacenamiento térmico. La propuesta apunta a integrar energía nuclear con flexibilidad operativa para acompañar sistemas eléctricos con alta penetración renovable.

3. GE Hitachi Nuclear Energy (Estados Unidos/Japón)

GE Hitachi impulsa el BWRX-300, uno de los diseños SMR más observados por la industria. Se trata de un reactor de agua en ebullición (BWR) de aproximadamente 300 MW, basado en la experiencia acumulada de los reactores comerciales de GE y Hitachi. Su diferencial es utilizar tecnologías conocidas, simplificar sistemas y reducir tiempos de construcción.

4. Hitachi (Japón)

La compañía japonesa participa del desarrollo nuclear modular principalmente a través de su alianza con GE. Su experiencia industrial en reactores nucleares convencionales le permite aportar capacidades de fabricación, ingeniería y cadena de proveedores.

5. Holtec International (Estados Unidos)

Holtec desarrolla el SMR-300, un reactor compacto de agua presurizada. La compañía busca aprovechar componentes y conceptos conocidos de los reactores PWR tradicionales, con foco en seguridad pasiva, construcción modular y despliegue internacional.

6. Westinghouse (Estados Unidos)

Westinghouse presentó el AP300, un SMR basado en la plataforma del reactor avanzado AP1000. El concepto utiliza una tecnología ya licenciada y probada comercialmente, buscando reducir la incertidumbre regulatoria y acelerar la llegada al mercado.

7. EDF (Francia)

La empresa estatal francesa impulsa el diseño NUWARD, un SMR europeo que busca posicionar a Francia dentro de la nueva generación nuclear. El proyecto apunta a abastecer redes eléctricas, industrias intensivas y aplicaciones térmicas.

8. Rosatom (Rusia)

Rusia mantiene una fuerte presencia nuclear internacional y desarrolla reactores modulares con experiencia en sistemas compactos. La compañía cuenta con antecedentes en reactores pequeños utilizados en aplicaciones especiales, incluyendo proyectos para regiones remotas.

9 y 10. CNNC y CGN (China)

China avanzó fuertemente en la industria SMR. CNNC desarrolla el Linglong One, mientras CGN trabaja en soluciones nucleares modulares dentro de su estrategia de expansión tecnológica. El país asiático busca combinar seguridad energética, reducción de emisiones y liderazgo exportador.

Nuevos jugadores y tecnologías avanzadas: la carrera por salir del reactor tradicional

Más allá de los diseños basados en agua ligera, una parte importante de la industria nuclear está apostando por una nueva generación de reactores avanzados que buscan cambiar la lógica tecnológica de las centrales convencionales. Estas propuestas apuntan a utilizar nuevos refrigerantes, combustibles más resistentes y diseños capaces de adaptarse a demandas energéticas específicas.

TerraPower, compañía fundada con apoyo de Bill Gates, desarrolla el reactor Natrium, un diseño rápido refrigerado por sodio que combina generación nuclear con almacenamiento térmico. La propuesta busca ofrecer una central flexible capaz de acompañar redes eléctricas con alta penetración renovable, evitando que la nuclear funcione únicamente como generación de base rígida.

X-energy trabaja sobre el reactor Xe-100, un diseño de alta temperatura refrigerado por gas que utiliza combustible TRISO, considerado uno de los combustibles nucleares más robustos desarrollados hasta el momento. Su objetivo es abastecer tanto electricidad como calor industrial de alta temperatura, una demanda clave para sectores como petroquímica, acero, minería e hidrógeno.

Oklo impulsa una arquitectura diferente: microreactores rápidos refrigerados por metal líquido, pensados para aplicaciones descentralizadas y mercados donde una central convencional no resulta viable. La compañía apunta especialmente a clientes industriales, instalaciones remotas y grandes consumidores energéticos.

newcleo, con sede en Italia, desarrolla reactores rápidos refrigerados por plomo. Su estrategia está vinculada a avanzar hacia sistemas más eficientes en el uso del combustible nuclear y reducir residuos mediante ciclos avanzados.

Seaborg, desde Dinamarca, trabaja con tecnología de sales fundidas, una de las líneas más exploradas dentro de los reactores avanzados. En estos diseños, el combustible forma parte del propio refrigerante líquido, lo que modifica la operación y los mecanismos de seguridad.

En Suecia, Blykalla desarrolla reactores compactos refrigerados por plomo, mientras que LeadCold Nuclear, también sueca, trabaja sobre conceptos similares orientados a generación modular e industrial.

En Corea del Sur, KAERI (Korea Atomic Energy Research Institute) participa en el desarrollo de tecnologías SMR como parte de la estrategia nacional para consolidar capacidades exportadoras nucleares.

Por su parte, Ultra Safe Nuclear Corporation, de Canadá, impulsa microreactores basados en combustible TRISO y diseños pensados para aplicaciones industriales, mientras que Thorizon, desde Países Bajos, trabaja en conceptos de sales fundidas con foco en flexibilidad y nuevos usos energéticos.

Rolls-Royce apuesta por la energía nuclear y los pequeños reactores modulares (SMR)

Dentro de este segmento también aparece Rolls-Royce SMR, la apuesta británica por una nueva generación de reactores modulares. La compañía desarrolló un reactor de agua presurizada (PWR) de aproximadamente 470 MW eléctricos, basado en tecnología conocida pero adaptada a un esquema de fabricación modular en fábrica.

A diferencia de algunos diseños más pequeños, Rolls-Royce apunta a un SMR de mayor potencia, buscando mantener ventajas de escala sin volver al modelo tradicional de grandes centrales. Su propuesta está pensada para producir electricidad de base durante décadas y también abastecer procesos industriales, hidrógeno y combustibles sintéticos.

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El programa británico logró avanzar con acuerdos para futuros despliegues en Europa. Rolls-Royce SMR firmó compromisos con Great British Energy-Nuclear para el desarrollo de los primeros reactores modulares del Reino Unido y también avanzó con EZ Group en República Checa para trabajos asociados al despliegue de unidades en ese país.

La compañía proyecta una estrategia de fabricación seriada utilizando una cadena industrial británica, con el objetivo de transformar la construcción nuclear en un proceso más parecido a una producción industrial repetible que a una obra de infraestructura única.

Por qué los SMR son estratégicos para la transición energética

El atractivo de los reactores modulares pequeños no está solamente en su tamaño, sino en la posibilidad de cambiar el modelo económico de la energía nuclear. La fabricación modular permite producir componentes en serie, reducir tiempos de construcción y disminuir los riesgos financieros asociados a las grandes centrales tradicionales.

La incorporación de sistemas de seguridad pasiva busca que los reactores puedan responder ante escenarios críticos utilizando principios físicos del diseño, reduciendo la dependencia de sistemas activos y de intervención humana.

Además, los SMR aparecen como una alternativa para acompañar la electrificación creciente de la economía, especialmente en sectores que necesitan energía firme y baja en emisiones como centros de datos, inteligencia artificial, minería, producción de hidrógeno, industrias pesadas y redes eléctricas con alta participación renovable.

El desafío tecnológico no es únicamente construir reactores más pequeños: es lograr unidades competitivas, licenciables, financiables y capaces de desplegarse rápidamente en distintos mercados.

Argentina y el CAREM: pionera en SMR, pero frente al desafío de completar una tecnología compleja

Argentina ocupa un lugar particular en la carrera mundial por los reactores modulares pequeños. El país comenzó hace décadas el desarrollo del CAREM (Central Argentina de Elementos Modulares), un proyecto diseñado por la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) que buscó posicionar al país entre los primeros desarrolladores de tecnología SMR propia.

El CAREM25 fue concebido como un reactor modular compacto de agua presurizada (PWR) con sistemas integrados, seguridad pasiva y un diseño orientado a reducir complejidad frente a las centrales nucleares tradicionales.

El prototipo comenzó a construirse en el Complejo Nuclear Atucha, en Lima, provincia de Buenos Aires, con la intención de validar la tecnología y abrir la puerta a futuras versiones comerciales. La experiencia acumulada durante el desarrollo permitió fortalecer capacidades nacionales en ingeniería nuclear, diseño de reactores, fabricación de componentes, combustible y proveedores especializados.

CAREM25 reacto nuclear

Sin embargo, el proyecto también enfrenta cuestionamientos técnicos relevantes. Una comisión independiente de especialistas convocada por la propia CNEA realizó una revisión sobre el estado del CAREM25 y concluyó que el desarrollo actual de la ingeniería “no presenta un grado de avance con el cual se pueda inferir que su funcionamiento será seguro”.

La evaluación incluyó especialistas en física de reactores, termo-hidráulica, seguridad nuclear, diseño, fabricación de componentes y gestión de centrales nucleares, quienes analizaron durante meses distintos aspectos del proyecto.

El informe técnico -al que accedió Energy Report- señaló observaciones sobre elementos centrales del reactor, incluyendo aspectos vinculados al diseño termo-hidráulico, mecanismos de control de reactividad, sistemas de seguridad y planificación general del proyecto.

El CAREM representa así una de las grandes apuestas tecnológicas argentinas, pero también uno de los desafíos más complejos de la industria nuclear nacional: transformar décadas de conocimiento acumulado en una tecnología comercial segura, confiable y competitiva.

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