¿Cuánto y qué deja la minería? La pregunta suele aparecer asociada a la etapa en la que una mina comienza a producir, exportar y pagar impuestos. Vicuña decidió responderla antes de llegar a ese punto: su primer Reporte de Sostenibilidad permite medir qué movimiento económico, empleo, desarrollo de proveedores, inversión social y gestión ambiental generó durante 2025, cuando el proyecto todavía estaba en etapa de desarrollo.
Vicuña puso en números qué deja la minería antes de producir: inversión, proveedores, empleo y ambiente
El año pasado Vicuña Corp. distribuyó u$s318 millones, trabajó con 580 proveedores argentinos y destinó u$s1,94 millones a inversión social. En 2026, el proyecto sumó la aprobación del RIGI, nuevas obras de infraestructura y una campaña de 55.500 metros de perforación en Filo del Sol.
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Vicuña presentó el primer reporte de sostenibilidad mide el movimiento económico, empleo y gestión ambiental antes de la producción. Distribuyó u$s318 millones, trabajó con 580 proveedores argentinos y destinó u$s1,94 millones a inversión social.
El informe, elaborado con referencia a los estándares GRI (Global Reporting Initiative), incorpora una evaluación de doble materialidad y fue sometido a una revisión externa limitada e independiente. La información constituye así una primera línea de base para seguir la evolución del proyecto a medida que avance hacia la construcción.
“Este primer reporte nos permite establecer una línea de base sobre nuestro desempeño y mostrar de manera transparente dónde estamos, qué avances logramos y cuáles son los desafíos que tenemos por delante”, señaló Ron Hochstein, CEO de Vicuña.
El dato económico más amplio del reporte es el valor económico distribuido de u$s318.178.534 durante 2025. Ese concepto comprende los recursos que la compañía destinó durante el período a distintos actores vinculados con su actividad, en una etapa en la que todavía no existe producción comercial de minerales.
Cuánto quedó en San Juan
En la provincia de San Juan, el valor económico distribuido por Vicuña alcanzó u$s63.521.957 durante 2025. De ese total, u$s43.529.473 correspondieron a costos del proyecto. Los salarios y beneficios representaron u$s17.701.463. Los impuestos explicaron otros u$s2.291.021.
La composición permite observar dónde se concentró el impacto económico provincial durante un año de exploración, ingeniería, permisos, infraestructura y preparación del desarrollo minero. El efecto sobre la economía local también aparece en la cadena de abastecimiento.
Vicuña Argentina trabajó en 2025 con 580 proveedores de bienes y servicios, de los cuales el 60% fueron empresas de San Juan. Ese vínculo con proveedores locales se convirtió en uno de los ejes de la estrategia de desarrollo territorial de la compañía.
Durante 2026, ese proceso continuó con rondas de negocios y programas de capacitación destinados a ampliar la participación de empresas de Iglesia y Jáchal en la cadena de valor. En septiembre, Vicuña adjudicó las secciones A1 y A2 del Corredor Norte a una UTE integrada por Contreras, Boetto y Buttigliengo Constructora y la sanjuanina Construmin.
El tramo tiene 63,6 kilómetros y constituye el primer segmento de un corredor de aproximadamente 220 kilómetros proyectado como acceso al proyecto desde San Juan. En abril de 2025, Vicuña ya había adjudicado los tramos E y F del corredor, que suman 50 kilómetros entre La Majadita y el ingreso al campamento Batidero.
La obra muestra cómo el impacto de Vicuña comienza a extenderse más allá de las actividades estrictamente mineras y alcanza infraestructura, construcción y servicios asociados al futuro desarrollo.
El empleo como otro indicador del derrame
Al cierre de 2025, Vicuña tenía 415 trabajadores. Las mujeres representaban el 26% de la dotación. El 72% de la plantilla tenía entre 30 y 50 años, mientras que los mayores de 50 años representaban el 17%. El 99% de los trabajadores contaba con contratos por tiempo indeterminado y jornada completa.
En Argentina, el 73% de las personas contratadas residía en San Juan, un indicador utilizado por la compañía para medir el componente local de su propia fuerza laboral. Durante el año, además, se contabilizaron 5.088,5 horas de capacitación.
El impacto laboral se amplía considerablemente cuando se incorpora a las empresas contratistas. Las contratistas emplearon durante 2025 a 2.576 personas, de las cuales el 80% eran residentes locales. El resultado es una diferencia importante entre el empleo directo de la compañía y el universo laboral que se mueve alrededor del proyecto.
La seguridad aparece también entre los indicadores reportados. Durante 2025 no se registraron fatalidades y hubo una lesión registrable en más de 3,5 millones de horas trabajadas. El 100% de los nuevos ingresos recibió capacitación en salud ocupacional y seguridad.
u$s1,94 millones para inversión social
La inversión social comunitaria alcanzó u$s1,94 millones durante 2025. Los programas se organizaron alrededor de tres grandes líneas: capacitación y entrenamiento de fuerza laboral local, desarrollo de proveedores y otras iniciativas comunitarias. En San Juan, esas acciones alcanzaron a 806 beneficiarios, de los cuales el 58% fueron mujeres.
La formación laboral apunta a mejorar la empleabilidad mediante capacitación técnico-profesional y desarrollo de competencias vinculadas con las necesidades del mercado.
El desarrollo de proveedores busca, en cambio, que emprendimientos y pequeñas empresas puedan ampliar sus capacidades mediante capacitación, mentorías y acceso a financiamiento. Uno de los instrumentos utilizados es el programa Capital Semilla, orientado a emprendimientos de la zona de influencia. En septiembre de 2026, Vicuña abrió una nueva convocatoria para Iglesia y Jáchal con aportes no reembolsables de entre u$s5.000 y u$s50.000, según el tamaño y las características del emprendimiento.
La tercera línea reúne iniciativas comunitarias diseñadas a partir de las necesidades identificadas junto con las comunidades. El vínculo territorial también se canalizó a través de cinco oficinas comunitarias, que durante el año recibieron más de 9.100 consultas. El objetivo para 2026 es avanzar en una estrategia específica de gestión social para la futura etapa de construcción de Vicuña como proyecto minero binacional.
Agua: monitoreo y estrategia multifuente
El capítulo ambiental ocupa un lugar central en el reporte porque el desarrollo del proyecto se realiza en un ambiente cordillerano de alta montaña y en una zona con condiciones de aridez. Vicuña cuenta con programas de monitoreo de agua superficial y subterránea, aire, ruido, suelo, biodiversidad y criósfera, entre otros componentes.
Durante 2025, la Junta Directiva aprobó además una Estrategia de Gestión del Agua basada en cuatro ejes: abastecimiento multifuente, eficiencia hídrica, recuperación y reutilización del recurso y prevención de impactos sobre los sistemas hídricos y los ecosistemas. Los actuales puntos de captación se encuentran en áreas clasificadas como “Áridas y de Bajo Uso de Agua”.
La estrategia busca gestionar las extracciones en Josemaría y sostener un proceso permanente de relacionamiento con los grupos de interés. Uno de los mecanismos implementados fue el Monitoreo Participativo de Agua, realizado en La Chigua junto con representantes de comunidades de Iglesia y Jáchal. El procedimiento incluyó mediciones en terreno, verificación comunitaria de la cadena de custodia y análisis de muestras en un laboratorio acreditado.
El proceso permitió compartir resultados preliminares con los participantes una vez finalizada la actividad. El objetivo fue generar información trazable y fortalecer un entendimiento común sobre las condiciones hídricas locales. “Publicar estos resultados implica también asumir el compromiso de seguir midiendo y mejorando nuestro desempeño”, afirmó Mark Sitter, Director Senior de Sostenibilidad de Vicuña.
El ejecutivo agregó que el desafío hacia adelante será mantener estándares consistentes y una perspectiva de largo plazo sobre los impactos y la relación con el entorno.
Patrimonio: tecnología para preservar Angualasto
La gestión ambiental y social también incorpora el patrimonio cultural como uno de los componentes del proyecto. En este sentido, según el Reporte de Sostenibilidad, Vicuña implementó un procedimiento de hallazgos fortuitos, acompañado por capacitaciones e inducciones para proveedores.
La idea es buscar una respuesta adecuada cuando durante las actividades se detecte patrimonio cultural o arqueológico. Por eso, la compañía también inició un mapeo 3D del sitio arqueológico Angualasto para documentarlo y contribuir a su preservación. El proyecto utiliza herramientas digitales, incluida inteligencia artificial, para generar contenidos con potencial educativo y turístico. La finalización del mapeo está prevista para 2026.
Tal como se pudo comprobar en una de las visitas que realizó energy Report al proyecto, el sitio arqueológico se encuentra próximo al trazado proyectado del futuro Corredor Norte, lo que agrega una dimensión patrimonial a la planificación de la infraestructura.
Del reporte de 2025 al Vicuña que se está construyendo
Los números del primer reporte corresponden a un momento particular: Vicuña todavía no es una mina en producción.
La compañía fue constituida a comienzos de 2025 como una empresa conjunta 50/50 entre BHP y Lundin Mining para integrar Josemaría y Filo del Sol, dos depósitos ubicados en el distrito binacional de San Juan y la Región de Atacama. Por eso, los datos de 2025 no reflejan regalías asociadas a producción de cobre ni exportaciones de concentrado. Reflejan, en cambio, el movimiento económico generado por una etapa intensiva en exploración, ingeniería, permisos, contratación, proveedores, capacitación e infraestructura.
La escala futura comenzó a definirse con mayor precisión durante 2026. En febrero, Vicuña presentó una Evaluación Económica Preliminar que integró por primera vez a Josemaría y Filo del Sol bajo una visión técnica común. El plan contempla una inversión inicial estimada en u$s7.000 millones y una inversión total de aproximadamente u$s18.000 millones a lo largo del desarrollo del proyecto.
La primera etapa está enfocada en Josemaría y contempla una mina a cielo abierto y una planta concentradora diseñada para permitir futuras expansiones. Las siguientes etapas incorporan progresivamente los recursos de Filo del Sol y la infraestructura necesaria para integrar ambos depósitos.
RIGI: el salto de escala y nueva infraestructura
El proyecto dio otro paso relevante en 2026 con su incorporación al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) bajo la categoría de Proyecto de Exportación Estratégica de Largo Plazo (PEELP).
La adhesión fue aprobada por el Ministerio de Economía mediante la Resolución 1154/2026, que incorporó al régimen el proyecto Vicuña para la extracción, producción y exportación de cobre, oro y plata de Josemaría y Filo del Sol, además de las actividades de exploración y el desarrollo de la infraestructura necesaria.
La resolución estableció que Vicuña deberá acreditar durante los primeros dos años una inversión en activos computables equivalente como mínimo al 20% del monto de inversión mínima aplicable y fijó el 31 de diciembre de 2028 como fecha límite para cumplir con ese requisito.
La aprobación del RIGI modificó también el horizonte de planificación del proyecto. La propia compañía había señalado que el esquema de desarrollo contempla inversiones durante varias décadas y que la infraestructura será construida de manera progresiva en función de las distintas etapas. Uno de los ejemplos más concretos de ese cambio de escala es la infraestructura eléctrica.
En julio de 2026, el Ente Nacional Regulador del Gas y la Electricidad autorizó el acceso y la ampliación del sistema de transporte necesaria para abastecer la primera fase de Josemaría. La obra está diseñada para atender una demanda de 260 MW.
El proyecto incluye una nueva estación transformadora Chaparro, ampliaciones en las estaciones Nueva San Juan y Rodeo y una línea de extra alta tensión de 500 kV de aproximadamente 167 kilómetros entre Rodeo y Chaparro.
La infraestructura fue planteada no solamente para abastecer al futuro complejo minero, sino también como una obra con impacto sobre el sistema eléctrico provincial. Vicuña ya informó que desarrollará estas obras luego de obtener el Certificado de Conveniencia y Necesidad Pública otorgado por el ENReGE. El avance energético es particularmente relevante porque transforma una necesidad operativa del proyecto en una infraestructura de escala regional.
Mientras avanza la ingeniería de Josemaría, Filo del Sol continúa concentrando buena parte de la actividad exploratoria. Como ya informó este medio, para la temporada 2026-2027, Vicuña anunció un programa de aproximadamente 55.500 metros de perforación diamantina, con foco principal en Filo del Sol.
El programa prevé hasta ocho equipos trabajando simultáneamente y contempla pozos que podrían superar los 1.500 metros de profundidad. Y se seleccionó a Boart Longyear Argentina y Hy-Tech Griffith Drilling Argentina para ejecutar los trabajos después de un proceso de licitación que incluyó variables técnicas, comerciales, de seguridad, sustentabilidad y desarrollo local.
Qué deja Vicuña, por ahora
El primer Reporte de Sostenibilidad permite construir una fotografía concreta del impacto de Vicuña durante 2025. Deja u$s318 millones de valor económico distribuido, una cadena de 580 proveedores argentinos, una fuerza laboral propia de 415 personas, más de 2.500 trabajadores contratistas, u$s1,94 millones de inversión social y programas ambientales que buscan establecer una línea de base para agua, biodiversidad, criósfera y otros componentes del territorio. Pero también deja algo menos tangible: capacidades.
La capacitación de trabajadores, el desarrollo de proveedores, los programas de financiamiento para emprendimientos, las rondas de negocios y la incorporación de empresas sanjuaninas a contratos de infraestructura forman parte de un proceso que busca preparar al territorio para una etapa de mayor intensidad económica. El salto que viene es de otra escala.
Como sintetizó Hochstein al presentar el primer reporte: “La sostenibilidad tiene que formar parte de las decisiones que tomamos a medida que el Proyecto avanza y este reporte es una herramienta para medir y dar cuenta de ese desempeño”. Ese es, en definitiva, el valor de una primera línea de base: permite saber qué deja una compañía antes de que empiece a producir y, al mismo tiempo, establecer contra qué números deberán compararse los resultados de los próximos años.
Reporte de Sostenibilidad de Vicuña 2025
El primer Reporte de Sostenibilidad de Vicuña muestra el impacto económico, social y ambiental generado durante 2025 en San Juan, cuando el proyecto todavía se encontraba en etapa de desarrollo.
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