Luis Vacazur nació y se crió en San Antonio de los Cobres, en plena Puna salteña. Durante su infancia buscaba distintas maneras de ayudar económicamente a su familia y aprendió desde muy temprano lo que significaba trabajar con los recursos que ya tenía a su alrededor.
De vender piedras en el Tren a las Nubes a liderar una minera en la Puna: la historia de Luis Vacazur
Creció en una comunidad colla de Salta y convirtió un pequeño emprendimiento familiar en una compañía con 150 empleados y equipos propios.
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Luis Vacazur construyó su camino desde San Antonio de los Cobres.
Con el paso de los años, ese esfuerzo tomó otra escala y hoy dirige Grupo Vacazur Hermanos (GVH), una empresa dedicada a la logística, construcción y servicios para la minería, con alrededor de 150 trabajadores y una flota de unos 150 equipos.
De la crianza de cabras a la venta de piedras a turistas
Vacazur creció dentro de una comunidad colla y pasó parte de su infancia entre las actividades habituales de la Puna. Ayudaba a criar llamas y cabras, pero también encontró una pequeña fuente de ingresos en los turistas que llegaban a San Antonio de los Cobres a bordo del Tren a las Nubes.
Les vendía piedras y pequeños trozos de sal, una forma sencilla de conseguir dinero y colaborar con su familia. El vínculo con el transporte y la actividad productiva también estaba presente dentro de su casa, ya que su padre realizaba tareas de logística con un camión y su madre tenía un salar.
El austero inicio de una empresa de logística en San Antonio de los Cobres
Antes de cumplir 20 años, Luis y sus hermanos compraron su primera combi y empezaron a prestar servicios de transporte. El arranque no fue cómodo y, en algunas ocasiones, llegó a dormir dentro del vehículo para cuidarlo mientras intentaban hacer crecer el emprendimiento.
En esos primeros años trasladaban trabajadores, jugadores de fútbol y grupos musicales. Poco a poco, la minería ocupaba un lugar cada vez más importante dentro de la actividad. A pesar de que Vacazur sufrió las dificultades económicas de la crisis de 2001 y los distintos problemas que tuvieron que atravesar para sostener la compañía, supo crecer.
Para él, una de las partes más difíciles fue justamente aprender a administrar y profesionalizar la empresa. En ese proceso destacó el trabajo de sus hermanos y de quienes fueron sumándose a GVH, entre ellos Eduardo Gavaldo en el área financiera. Con los años, la firma amplió su flota hasta alcanzar unos 150 equipos, entre semirremolques, ambulancias, camionetas, colectivos, camiones, carretones y maquinaria.
Cómo transformó el rechazo a la minería en una oportunidad de desarrollo para su pueblo
La relación de Vacazur con la minería también cambió con el tiempo. Durante su infancia, la actividad era cuestionada por parte de su comunidad. Él mismo recordó que admiraba al cacique que se oponía a los proyectos porque sostenía que las empresas se llevaban los recursos sin dejar beneficios en la zona.
Más adelante empezó a preguntarse qué otras alternativas económicas podían tener los habitantes de la Puna además de las actividades tradicionales. Desde su mirada, los nuevos proyectos empezaron a generar oportunidades a través de la contratación de trabajadores, proveedores y servicios locales.
En 2016 participó junto con autoridades de San Antonio de los Cobres en una iniciativa destinada a promover compras y contrataciones locales. También señaló la importancia de los mecanismos que priorizan la mano de obra de la zona. Para Vacazur, el desarrollo productivo de la Puna no debería implicar que sus habitantes tengan que abandonar su lugar de origen ni dejar de lado su identidad cultural.






