17 de agosto 2005 - 00:00

10 menos 1

Aunque siga siendo más atractivo cualquier video con el arte de sus goles, el primer programa conducido por Diego Maradona el lunes por «Canal 13» fue realmente espectacular, con un despliegue de nivel internacional. No siendo un «especial» lo compromete mucho para los siguientes 12 programas del ciclo. Tuvo su lado complicado al admitirle a Pelé -miembro hoy de la FIFA- «pecado» con un bidón sospechoso en el Mundial de Italia en 1990 cuando se cerraba el tema en que fue sólo un rumor chistoso. ¿Quién sale a la cancha con un bidón así esperando que a un jugador rival se le ocurra pedir agua? Seamos serios.

Maradona lanzó la famosa frase «se le escapó la tortuga». La aplicó a otros. Pero el lunes a la noche le correspondió a él y en su propio programa debut en TV. Maradona dijo «Se dice el pecado pero no el pecador» cuando Pelé le preguntó qué sabía sobre el supuesto contenido con droga del bidón que imprevistamente sació la sed del jugador brasileño Branca durante la Copa del Mundo Italia 1990.

Los del vecino país sostienen que contenía un somnífero que afectó al defensor porque el mismo Maradona lo dijo aunque en un programa de cable de mucho menos repercusión, «Mar de fondo», en diciembre pasado. A continuación, agregó el 10 argentino: «Te juro por mis hijas que yo no fui». Prácticamente una confesión a cámara abierta ante un pícaro Pelé para extraerle tal respuesta.

Ayer, Carlos Salvador Bilardo se vio obligado a tomar distancia de ese engorroso tema. Muchos aquí sostienen que Maradona risueñamente «institucionalizó» un chiste entre jóvenes jugadores alegres ese año ´90. ¿Quién iba a salir con un bidón con droga en un mundial? ¿O en un partido esperando que un jugador rival le pida agua al aguatero del equipo rival? Branca jugó más y le hicieron bromas al aguatero y masajistas argentinos (el famoso «Galíndez», que se llamaba Miguel Di Lorenzo) que Maradona el lunes institucionalizó mal ante un Pelé, que hoy es funcionario en la FIFA (junto con el argentino Roberto Perfumo, Beckenbauer y Platini).

Le hizo mal Maradona con esa confesión de «pecado» aunque no haya nombrado «pecador» que no existía. Mucha historia de «doping» rodeó siempre a la Argentina. El propio Maradona lo vivió en 1994. Sufrió penas internacionales por drogas prohibidas. Lo vivió otro destacado jugador, Claudio Caniggia, también sancionado. Lo vive hoy el tenista Guillermo Cañas con perspectivas de dos años de suspensión por «doping». Por si fuera poco, otros tres tenistas (Chela, Coria, Puerta), también tuvieron suspensiones por drogas prohibidas. No es tema para hacer bromas y menos en programas de repercusión internacional. Bilardo también declaró ayer que jamás perjudicó a nadie, como entrenador ni como jugador de fútbol con las picardías que se le adjudicaron históricamente. «De mis épocas de jugador se dijeron muchas cosas, que fueron barbaridades, como que pinchaba con una aguja a los rivales en el área, o que insultaba a jugadores, como en un caso a Roberto Perfumo, y con los años me lo encontré y nunca me dijo nada. Sucede que a mí me están matando desde hace tiempo», se enojó Bilardo.

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