4 de junio 2001 - 00:00

Actualidad madrileña

(04/06/2001) * Con una posición geopolítica definida en términos culturales, Arturo Moreno Garcerán, director de Relaciones Institucionales de Telefónica, empresa que auspicia la exposición española que llegará a Buenos Aires, apuesta a una mayor integración. «No sólo cuando los negocios andan bien debemos pensar en apoyar la cultura, sino incluso cuando están en baja», le dice a este diario.

* Sergio Baur observa un dato curioso: «En Madrid se exponen tres ejemplares de 'Prisma', cuando en Buenos Aires es muy difícil ver alguno». Ocurre que, además del que se puede ver en la Casa de América, otros dos ejemplares figuran en la muestra «Vicente Huidobro y las artes plásticas», que ocupa dos salas en la tercera planta del Reina Sofía. La muestra del escritor chileno, en contrapunto con el tono intenso de Picasso, ostenta la misma impronta que la de las vanguardias argentinas, rescata el sofisticado ejercicio de los poemas visuales, la alianza entre las artes y la literatura a favor de la modernidad.

* En la pequeña y deliciosa galería con paredes rojas de la calle Claudio Coello, Guillermo de Osma montó «Ver a Picasso. La relación de Picasso con los artistas españoles». En realidad, la herencia picassiana está presente en todo el mundo, pero la virtud de esta muestra es un exhaustivo estudio que abre el debate sobre el tema. Al ordenar las piezas de un modo diferente, Osma, con su mirada virtuosa, descubre afinidades insospechadas.

* El Museo Thyssen acaba de inaugurar una muestra inteligente: «Canaletto, una Venecia imaginaria», con una cuidada selección de pinturas y grabados que, si bien no es muy extensa, tiene mucho para decir. Las obras expuestas descubren las «ficciones» que pintó Canaletto, las alteraciones a la arquitectura que le brindaban a sus tradicionales vistas o «vedute» venecianas una magnificencia insospechada y «falsa».

Con panorámicas imposibles, inventando palacios o elevando cúpulas, torres y hasta el Puente del Rialto caprichosamente, Canaletto crea una ciudad embellecida artificialmente por el imaginario del pintor. En apenas unas pocas salas pintadas en el verde veneciano, se abre un mundo hasta ayer desconocido, que entierra la imagen de artista realista y «fotógrafo» que se tenía de Canaletto.

* Al mencionar la dura respuesta que el avance de la modernidad provocó en España, Juan Manuel Bonet sacó a relucir el nombre de Maruja Mallo, artista exiliada en la Argentina durante la Guerra Civil, que en la década del treinta, fue apedreada en Madrid por lucir un peinado a «la garcon».

* La presencia de Sudamérica en Madrid también se puede constatar en la muestra del poeta y artista chileno Nicanor Parra que exhibe en su sede de Gran Vía la Fundación Telefónica. El humor urticante, lleno de citas e ironías que entabla sutiles relaciones entre la imagen y la palabra, está analizado en el lúcido texto de Justo Pastor Mellado.

Dejá tu comentario

Te puede interesar