10 de junio 2002 - 00:00

Actualidad

• Más allá de ser el negocio del futuro, el fenómeno de atracción social por el patrimonio, se atribuye a razones existenciales: la incertidumbre que provocan los cambios y la caída de los valores tradicionales, genera el deseo de aferrarse al pasado, aún al más cercano de los últimos años. El riesgo es que si todo se continúa guardando, no quedará espacio para que fluya la vida y el entorno del hombre podría convertirse en un museo. Claro, cuando la situación económica lo permite.

• En el reducido ambiente del arte es fácil advertir que atraídos por la devaluación, reaparecieron los compradores «buitres» que especulan con la necesidad. Los mismos que durante la hiperinflación del '89 arrasaron con todo lo que encontraban a su paso: pintura europea, mármoles, bronces, muebles, marfiles, tapices, alfombras, plateria, joyas, muñecas y autos antiguos, biombos o vidrios firmados, entre otros objetos decorativos. «Los dealers de buen nivel nunca dejaron de venir a Buenos Aires, pero ahora llegaron nuevos compradores, franceses, españoles e ingleses, que pretenden llevarse todo por un peso», comenta un anticuario. A ellos se suman algunos argentinos que viven en el exterior y consideran que es el momento de gastar sus dólares en bienes perdurables como el arte o las antigüedades.

• Aunque no es mucho el patrimonio que queda, los vendedores que aspiran a hacerse de unos dólares abundan. Suelen llevarse sin embargo más de un disgusto, cuando se enteran que sus bienes se rematan en el exterior por valores que quintuplican los que recibieron
como pago. Sucede que si bien la ley de Libre Circulación del Arte y los decretos de desgravación a la exportación están vigentes, en la actualidad se aplican retenciones de 5% a las obras de arte, y los trámites de exportación desalientan a quienes necesitan vender sus bienes por derecha.

• En las comunidades León y Castilla el turismo cultural cambió el destino de algunos pueblitos abandonados por sus habitantes, que recobraron la actividad con las llamadas «externalidades positivas», o sea el negocio de hotelería , restaurantes y pequeñas industrias que giran a su alrededor. En estos días la comunidad festejó dos nuevas inauguraciones: en Salamanca se abrió el Centro de Arte de Salamanca, y en una antigua cárcel rehabilitada, abrió sus puertas el Museo Patio Herreriano de Valladolid, que muestra los fondos de la Colección de Arte Contemporáneo e incluye nombres como Ferrant, Chillida o Juan Muñoz.

La casa Christie's de Londres se apresta para unas jornadas de remate con obras memorables. Desde los tiempos en que se subastaron los girasoles de Van Gogh que no se veía un conjunto de trabajos tan notable, de artistas que difícilmente llegan al mercado, como Pieter Bruegel, Murillo, Corregio, Tiepolo, Géricault o Barberini. Pero además figura una pintura notable de Monet, y de Picasso, un trabajo de la serie de los Saltimbanquis y un retrato de Marie Térèse Walter. También en junio se subastarán obras de Emil Nolde, Edvard Munch, Rothko, Klein y Basquiat, todas de calidad excepcional.

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