. La obra del misionero Francisco Alí Brouchoud, «Dos, tres, muchos Vietnam» (que se expone en la muestra «Otras cartografías» en el Centro Cultural Recoleta), está inspirada en el milenario juego chino del Go y es una instalación que consiste en cuatro tableros con sus fichas. «Cada tablero tiene sobreimpresos los mapas de los territorios de Irak, Afganistán, Estados Unidos y la zona de la Triple Frontera entre Argentina, Brasil y Paraguay, zonas críticas del mundo o potenciales regiones de conflictos reales o imaginados. La instalación se plantea como una obra abierta, una work in progress que incorporará en el futuro más tableros/mapas de otras partes del planeta», dice el artista.
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. A propósito de Brouchoud, el artista se quejó(por carta dirigida a esta sección) que la curadora de la muestra, Micaela Patania, copió textualmente dos párrafos de un texto suyo, «que era la introducción del proyecto que yo le envié de mi obra, y los puso como introducción de 'su' texto de la muestra, sin comillas ni mención de mi nombre, y que por supuesto firma ella».
. Las muestras del chileno Matta y el mexicano Orozco presentadas en la reciente Bienal del Mercosur en Porto Alegre, acaban de iniciar sus respectivas itinerancias a Rio de Janeiro y San Pablo patrocinadas por el gobierno y empresas brasileñas. Las obras de la exposición de Antonio Berni, aunque su excelencia se destacaba en el núcleo histórico y fueron elegidas para enmarcar el estrado donde Lula Da Silva inauguró la muestra, regresaron sin embargo a nuestro país. Otra oportunidad perdida, resultado directo de la falta de objetivos y la carencia de políticas culturales.
. «Tierra de nadie» es el tema elegido por el curador de la próxima Bienal de San Pablo, Alfons Hug, quien ya cursó invitaciones a los argentinos Jorge Macchi, Leandro Erlich y el fotógrafo Res. La megaexposición se inaugura en setiembre en el parque Ibirapuera, y según contó el curador su propuesta suscitó el rechazo de la alcaldesa de San Pablo, Marta Suplicity, que no quiere ni oír hablar de la tierra de nadie en su agitada comarca. El jefe de curadores del Malba, Marcelo Pacheco, tendrá a su cargo el próximo envío de la Cancillería a la Bienal paulista y ya seleccionó al artista Pablo Siquier.
. En las jornadas organizadas por los artistas Esteban Alvarez y Tamara Stuby que la Alianza Francesa dedicó a la práctica curatorial, Pacheco observó este territorio «como un campo de batalla al que tratan de ingresar los críticos, los investigadores, los artistas, los coleccionistas, los periodistas de arte». Agregó que si bien la figura del curador existe desde el siglo XVIII, ahora ocupa un papel «como administrador y negociador de los resortes de circulación de visibilidad, de legitimidad, y de consagración».
. Victoria Noorthoon aclaraba en esas mismas jornadas que en este trabajo «se juegan varios campos de responsabilidad». En primer lugar destacó la responsabilidad «para con el artista y su obra»; luego, con el público, subrayando «la necesidad de una presentación clara y la articulación de un mensaje coherente; para con la institución, que se debe posicionar como catalizadora y no como mera vidriera de prácticas ya existentes»; y agregó la responsabilidad «para con uno mismo, para respetar los ideales respecto de cómo deben hacerse las cosas y contribuir a la profesionalización del trabajo».