25 de julio 2013 - 00:00
Adiós a León Ferrari, un provocador sensitivo
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Más allá de las obras de protesta y de la militancia que nunca abandonó, Ferrari demostró su espíritu sensitivo y poético, e incluso humorístico en obras como “Los músicos”, orquesta inusual con aspecto de muñecos de torta de crema.
Una de las obras más provocadoras de Ferrari es una instalación dentro de una jaula con excrementos de palomas sobre una reproducción del célebre fresco "Juicio Final" de Miguel Ángel en la Capilla Sixtina del Vaticano. En "La justicia" (1985), una gallina defeca sobre una balanza, o en "Infiernos e idolatrías", hay unos santos friéndose en una sartén. Pero más allá de las obras de protesta y de la militancia que nunca abandonó, Ferrari demostró su espíritu sensitivo y poético en la serie de "Escrituras" casi plenamente abstractas.Como el "Cuadro escrito" (1964) que si bien resguarda un mensaje, se percibe como un acorde sinfónico.
Además de su cerrado anticlericalismo, Ferrari se destacó por su mensaje contra todo tipo de guerra e intolerancia. Así lo expresó en su famosa obra titulada "La Civilización Occidental y Cristiana" (1965), una de las obras cumbre del arte argentino. El célebre avión estadonidense en picada con el cuerpo de Cristo, denuncia la barbarie institucional que, al autodefinirse como instrumento de la «civilización», exacerbó la creatividad del artista. Esta fue una de las imágenes más reproducidas ayer en las redes sociales, junto con frases como "Buen viaje Maestro", "El arte está de luto", "Polémico" y "Genio". Entre los que se refirieron a su fallecimiento figuran personalidades de la cultura y políticos nacionales así como usuarios de otras partes del mundo.
En los últimos tiempos, Ferrari exhibió una obra cargada de humor y colores radiantes en la muestra "Los músicos" en la galería Braga Menéndez. Los gigantescos músicos con aspecto de muñecos de torta de crema, integran una orquesta inusual, a la que se suman dos personajes: una espectadora cargada de joyas, y un espectador, que cómo un símbolo de la percepción, o del "saper vedere" de Leonardo, tiene una infinidad de ojos incrustados en un cuerpo también esponjoso.
Ferrari tuvo que exiliarse en Brasil perseguido por la dictadura militar que secuestró a su hijo Ariel, un desaparecido. "Nosotros no sabíamos" se tituló otra de sus obras, realizada con recortes de diarios con la aparición de cadáveres quemados o fusilados que evocan los crímenes y desapariciones de personas en el período 1976-1983..
Graduado de ingeniero en 1947, se alzó con uno de sus premios más importantes de su extensa carrera en 2007, cuando recibió el León de Oro al mejor artista en la Bienal de Arte de Venecia.
Beneficiado con la beca Guggenheim en 1995, recibió en 2012 el premio Konex de Platino en la disciplina Arte Conceptual 2002-2006 y el Brillante, al artista más destacado de la década, tras haber recibido antes dos Diplomas al Mérito (1992 y 2002). Sus obras pudieron verse en el Museo de Arte Moderno de Nueva York (MoMA), el Reina Sofía de Madrid y el de Arte Moderno de San Pablo, entre otros.
Ferrari era hijo de Augusto Ferrari, un artista italiano que había realizado unos frescos en un templo en la ciudad italiana de Turín. Su padre fue demás restaurador de la iglesia de San Miguel, Buenos Aires, donde pintó 120 cuadros, además de asistente en la construcción de iglesias.
Consultado una vez sobre semejante contraste familiar, el artista declaró: "Yo no sé si lo que hago tiene que ver con que mi padre haya construido iglesias".




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