Viena (Especial) La dirección del Bundestheater de Viena anunció ayer la muerte de la famosa soprano nortemaricana Teresa Stich-Randall, una artista a quien Arturo Toscanini, al escucharla por primera vez, calificó como «el hallazgo del siglo». Stich-Randall murió el pasado 17, a los 79 años. Aclamada por sus interpretaciones del repertorio mozartiano, Stich-Randall cantó en los principales teatros líricos de Europa y los Estados Unidos. Su debut europeo tuvo lugar en 1951 en Florencia, tras ganar el concurso en Lausanne.
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Durante muchos años su presencia en el Festival de Salzburgo y en la Opera del Estado de Viena era constante. En esta última sala cantó en 355 funciones, antes de su retiro en 1972. La cantante nació en New Hartford, Connecticut, y se formó en la Hartt School of Music. Comenzó a cantar profesionalmente a los 15 años y a los 19 fue contratada por la NBC Symphony of the Air por el propio Toscanini. Debutó en el Metropolitan Opera de Nueva York en 1961 con «Cosi Fan Tutte» de Mozart.
En Austria, fue la primera cantante norteamericana que recibió el título de Kammersangerin (Cantante de cámara), honor reservado casi con exclusividad a las nativas. Su muerte, en un mes de luto para la lírica mundial, se produce apenas una semana más tarde de las de Beverly Sills y Regine Crespin.
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