10 de diciembre 2004 - 00:00
Alicia Bruzzo vuelve a irse a Grecia sin avisar en casa
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La intimidad como territorio de descubrimiento
Alicia Bruzzo: «A veces me pongo nostálgica. Cuando en 1972 debuté con «Las brujas de Salem» llegamos a hacer 3 funciones los sábados, y al salir la gente ya estaba haciendo cola, sentada en banquitos, para el día siguiente».
Periodista: ¿Qué rasgos le gustan de su personaje?
Alicia Bruzzo: Me resulta muy interesante ver cómo esta ama de casa tan rutinaria y complaciente logra recuperar su esencia, porque de joven prometía ser una gran rebelde. Además, llega a disfrutar plenamente de su sensualidad más allá del griego que se cruza en su camino. La obra es mucho mejor que la película y yo, obviamente, no hago de inglesa sino de una señora como de Parque Patricios, con un marido típicamente porteño.
P.: ¿Alguna vez sintió que un lugar le podía cambiar la vida como le ocurrió a Shirley con Grecia?
A.B.: Sí, y Grecia es uno de esos lugares.Yo estuve dos veces, la segunda con mi hija Manuela. La verdad es que me llevé una gran sorpresa porque los griegos son muy vitales y de una honestidad increíble. Las mujeres son bastante desabridas pero los hombres son hermosos, machotes y respetuosos a la vez, saben cómo tratar a una mujer. Tengo muy buenos recuerdos de Grecia porque, además, tuve un amor cretense.
P.: ¿Fue idea suya reponer esta obra?
A.B.: No, y me siento una tonta porque sé que, como están las cosas, uno tiene que encarar sus propios proyectos, pero estoy acostumbrada a que me llamen. Es una manera de confirmar que todavía me quieren. Sé que es un defecto mío pero no lo puedo superar. Yo soñaba con reponer esta obra desde hace años y encima la gente no paraba de decirme: «Usted tiene que hacer esa obra en la que ella se va a Grecia...». Nadie se acordaba del título pero el personaje les había quedado grabado. Y ahora que me propusieron hacerla estoy realmente encantada.
P.: ¿Confía en la temporada veraniega?
A.B.: Me inquieta un poco porque la gente ya no puede gastar como en otras épocas. Pero, bueno, sé que voy a tener mi público.
P.: ¿El público antes era más exigente en materia teatral?
A.B.: Yo debuté en 1972 con «Las Brujas de Salem» de Arthur Miller, dirigida por mi maestro Agustín Alezzo y con un elenco de excepción: Alfredo Alcón, José Slavin, Milagros de la Vega... Fue el último gran éxito del circuito teatral porteño, ningún otro espectáculo se equiparó con él. Llegamos a hacer tres funciones los sábados, y cuando salíamos a eso de la una y media de la mañana la gente ya estaba haciendo cola para el día siguiente con su banquito.Así empecé, con ese éxito descomunal, mire qué idea distorsionada de lo que es el teatro tuve yo.
P.: ¿Sigue dedicada a las artes plásticas?
A.B.: Sí, cada vez estoy más volcada a esta actividad. Empecé hace poco, durante mi internación en la clínica Cormillot, haciendo máscaras y esculturas. Y cuando volví a casa, como no tenía espacio para seguir enchastrando empecé a dibujar con la computadora, me pasaba noches enteras trabajando. Ya expuse varias veces en Buenos Aires y también en el Museo de Arte Moderno de Mendoza y en las dos salas más importantes de Neuquén. Ahora tengo cerca de cuarenta trabajos nuevos para exponer, pero entre mis clases de teatro y mi actividad como actriz ya no me queda tiempo libre.
P.: ¿Hay algún otro personajeque quiera hacer en teatro?
A.B.: Sí,Alma de «Verano y humo» pero tendría que estar muy muy flaca para hacerla. Tennessee Williams, es un autor que llevo muy adentro y ésa es mi obra favorita. En un momento estuvimos a punto de hacerla con Alezzo, pero ¿puede creer que no encontramos ningún actor que nos convenciera para el papel de galán?
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