«La nodriza» («La balia», Italia, 1999, habl. en it.). Dir.: Marco Bellocchio. Guión: M. Bellocchio, D. Ceselli, sobre cuento de L. Pirandello. Int.: F. Bentivoglio, V. Bruni Tedeschi, M. Sansa.
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A fines del siglo XIX, la esposa de un joven psiquiatra sufre el conflicto de sentirse rechazada por su propio hijo recién nacido. Con urgencia, antes que nada, se necesita un ama de leche. Por eso, el hombre trae a la casa una muchacha campesina, analfabeta, medio arisca, pero que se vuelca de lleno a la criatura. El chico mejora, pero el conflicto parece agravarse.
Tal es el nudo de este film, libre adaptación de un cuento de Luigi Pirandello, a través del cual el ya maduro director Marco Bellocchio sugiere, de modo sutil, refinado, hasta melancólico, algunas cuestiones acerca del amor, la familia, y la locura. Es decir, sus temas de siempre, sólo que, con el tiempo, ha ido cambiando la rabia inicial de su juventud («I pugni in tasca»), por la paulatina calma y una cierta humildad, que lo lleva a buscar apoyo, y respuesta, en los clásicos. Aunque, si atendemos los resultados (por caso, «El diablo en el cuerpo», llevada a Tribunales acá y en otros países), se ve que, en el fondo, Bellocchio sigue siendo el mismo.
Realidades
También Pirandello sigue siendo el mismo, haciéndonos sentir que «ogni realtá é un inganno», que hay distintas realidades, todas engañosas, y que hay tantas soledades como personas hay en el mundo, y todas cambiantes, y contradictorias. En este relato, la mujer siente que el hijo no le da nada, y ella no puede darle nada. Pero luego se la ve feliz con otra criatura. Y la chica, conminada a abandonar a su propio hijo para alimentar a otro, ajeno, también tiene sus formas ocultas de interpretar las cosas.
El cineasta toma esas puntas del texto original, las extiende y las enriquece. Surge, entonces, un contexto de inquietudes sociales, intelectuales y vivenciales muy propias de la época, que resuenan como trasfondo ineludible. Por ejemplo, sin mencionarlas (basta que el médico mire las cabezas y no los pechos de las candidatas a nodriza, y que luego la chica mire unas láminas), se nota que el médico sigue las teorías lombrosianas. Sin embargo, lo que el amor reclama del ser amado, lo que uno pueda darle, resultará más decisivo, dice el autor, casi en sordina, a través de esos mismos personajes. Vale la pena entrar en el ritmo suave e inquietante de esas vidas.
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