Según la mayor parte de la crítica internacional, «Las dos torres», segunda parte de «El Señor de los anillos» es la película clave de este fin de año. Luego de los casi 900 millones de dólares recaudados por el primer film, su secuela se convirtió en un tanque imparable que sacudió la taquilla internacional con más de 100 millones de dólares en sus prime-ros cinco días de exhibición. Sólo en EE.UU. ayer ya superaba los 200 millones.
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A diferencia de «La comunidad del anillo», con la segunda parte no existieron discusiones sobre la fidelidad al libro; los films de Peter Jackson parecen ser percibidos ahora como un fenómeno propio, independiente de la literatura de J.R.R. Tolkien, lo que permitió que en sus declaraciones a la prensa inter-nacional el director de «Mal gusto» y «Muertos de miedo» se anime a hablar sin restricciones sobre la difícil tarea de llevar a la pantalla el mundo fantástico de los hobbits.
«En 'Las dos torres' nos tomamos obvias libertades con el libro de Tolkien. Al principio la tarea de adaptar su literatura era como caminar en la cuerda floja, ya que por un lado queríamos ser fieles a la trilogía, pero sobre todo sabía que estabamos haciendo una película no sólo para los fanáticos de Tolkien, sino para todo el mundo. Por eso en un momento nos acostumbramos a trabajar con más libertad, y pensar en la película, independientemente de los libros, como algo natural. Después de todo, si hacíamos un buen film. todas esas desviaciones nos serían perdonadas auto-máticamente», dijo ahora un más aliviado Jackson.
Sabiendo que el éxito de taquilla de «La comunidad del anillo» implicaba la conformidad masiva con su adaptación, que incluía personajes que nunca aparecían en el libro, como la elfa encarnada por Liv Tyler, antes del estreno de «Las dos torres» Jackson se tomó la libertad de aumentar un poco más el enorme presupuesto para rodar algunas escenas adicionales, tanto momentos románticos como algunos diálogos que creía necesarios para lograr una mayor cohesión entre las tres películas.
Uno de esas líneas, pronunciadas por Sam, el buen hobbit es «Hay cosas buenas en este mundo, y por esas cosas buenas vale la pena lu-char?». Al principio le pare-ció a Jackson un poco cursi. Era como algo que podía estar diciendo en ese momento George W. Bush. De hecho, ya desde el título «Las dos torres» la película de Jackson no puede dejar de plantear un paralelismo con la situación beligerante que se vive actualmente en el mundo. «En un momento hablamos de cambiarle el nombre, pero ahí sí me di cuenta de que si filmaba el segundo libro de la trilogía de Tolkien y le cambiaba el nombre, sus fans me iban a querer asesinar», reconoció. En todo caso, Viggo Mortensen se ocupó de aumentar la diferencia entre ficción y realidad al asistir al estreno con una remera hecha por él mismo con la leyenda «No derramemos sangre por petróleo». Mortensen declaró que no sólo llevaba puesta esa reme ra por oponerse a la política internacional de Bush, sino sobre todo para combatir una teoría que no dejaba de escuchar acerca de que «Las dos torres» era un film de propaganda política a favor de la actual política internacional de los Estados Unidos. En todo caso, esas no son las preoupaciones de Peter Jackson. «Con el primer film, la presión era no quebrar el estudio», explicó Jackson a la revista «Time». «Con 'Las dos torres' teníamos la misma presión, pero para no llegar a recaudar menos que en la primera vez», dijo. Proba blemente con la tercera película la preocupación de Jackson esté en cómo gene-rar nuevos proyectos para el imperio de facilidades cinematográficas que fundó en Nueva Zelandia desde el rodaje de «El Señor de los anillos», ya que gran parte de la fortuna que representa el porcentaje de ganancias sobre la película fue reinvertido en sus productoras.
Y seguramente también lo preocuparán la trabajosa reedición de los tres films juntos en DVD, que cuando salgan convertidos en un formato unificado incluirán docenas de escenas no vistas en el montaje original.
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