2 de enero 2002 - 00:00

"Ante todo, este es un musical hipererótico"

Mora Godoy
Mora Godoy
L a bailarina Mora Godoy es además de coreógrafa, una de las protagonistas de «Tanguera», el musical que subirá a escena el 8 de enero en el Teatro El Nacional con un elenco de 40 artistas, producido por Diego Romay (ver recuadro). En él, Mora Godoy interpretará a una francesita que llega al Buenos Aires del 1900 en busca de una vida mejor. Como muchas otras inmigrantes de la época terminará de pupila en un prostíbulo, bajo las órdenes de una temperamental madama (nada menos que María Nieves, la inolvidable compañera de baile de Juan Carlos Copes). La dirección de «Tanguera» pertenece a Omar Pacheco, un reconocido teatrista del circuito off cuyas puestas se caracterizan por un potente lenguaje visual muy cercano al cine. Los arreglos musicales son Gerardo Gardelín y Lisandro Adrober mientras que las canciones (todas ellas interpretadas por Lidia Borda) pertenecen a Eladia Blázquez. Conocida internacionalmente por su participación en «Tango x 2» junto a Miguel Angel Zotto, Mora Godoy siguió experimentando con el lenguaje del tango de forma independiente y con espíritu rupturista. Luego de coreografiar «Los creadores» y «Tango Fatal» tuvo ocasión de bailar con Maximiliano Guerra en «Tangos mirando el sur», también con coreografía propia. Dialogamos con ella en un alto de los ensayos.
 
Periodista: ¿»Tanguera» está más cerca de la comedia musical que del show de tango?

Mora Godoy:
Es un musical, no sólo porque hay música, baile y canto sino porque a diferencia de esos espectáculos de tango que están circulando por todos lados, éste además cuenta una historia. Cada uno de nosotros desarrolla un personaje al que le van pasando cosas desde el principio hasta el final. Todo está contado a través de lo coreográfico, porque no hay diálogo, pero las canciones de Eladia Blázquez aportan un contenido dramático.

P.: Es una historia de buenos y malos.


M.G.:
Sí, los personajes están muy definidos y contrapuestos y se podrían contar muchas cosas de esta historia, pero lo que me parece más importante ahora es señalar que nosotros estamos cambiando el tango en todo sentido. Desde lo formal hasta la estética de la puesta, desde la coreografía hasta la escenografía y el vestuario. Nosotros no respetamos cronológicamente lo que pasaba en el 1900, preferimos tomar la esencia de determinadas cosas y romper con los esquemas preestablecidos. Si yo me limito a recrear historias de época ¿Cómo hago para traer al tango a los jóvenes de 30?

P.: ¿Qué esquemas decidió romper?


M.G.:
En primer lugar este es un espectáculo hipererotico. Las mujeres salimos con muy poca ropa, todo lo que lucimos es muy sexy y hay una escena en la que casi aparece un desnudo. Esto no es algo que suceda en un espectáculo tradicional de tango. Todos los artistas que participamos aquí, cada uno desde su lugar ha roto con los esquemas tradicionales y yo quise que «Tanguera» tuviera mi sello; por ejemplo, a mí me gusta que los varones bailen solos y acá lo hacen. También las chicas bailan solas como en el baile de las prostitutas que es absolutamente sensual y tiene un toque de jazz que justamente subraya esa sensualidad. Obviamente hay varios tangos que se bailan en pareja, pero me parecía un exceso hacer todo el show en base a bailes de pareja; le quitaba dramaticidad.

Escena fuerte

P.: Se dice que el tango que bailan la francesita y la madama se transformó en una de las escenas más fuertes de la obra...

M.G.:
Sí y también resultó algo muy diferente a lo habitual. No sólo se trata de dos mujeres que bailan y que pueden llegar a tocarse muy sensualmente, son también dos generaciones distintas que se oponen y se entrelazan. Eso le da un toque muy interesante a la obra.

P.: También se dijo que esta producción ronda el millón de dólares.


M.G.:
No estoy autorizada para afirmarlo pero sí le puedo decir que este musical no tiene nada que envidiarle a otros musicales del mundo desde ningún punto de vista. Es una producción costosa diseñada para grandes teatros y para ser ofrecida en grandes ciudades del mundo.

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