3 de enero 2005 - 00:00

Antes de "Los productores", Pashkus estrena "Houdini"

A punto de estrenar un musical sobre el famoso escapista Houdini y de reponer «Te quiero sos perfecto, cambiá», para el coreógrafo Ricky Pashkus su mayor desafío como director es «Los productores».
A punto de estrenar un musical sobre el famoso escapista Houdini y de reponer «Te quiero sos perfecto, cambiá», para el coreógrafo Ricky Pashkus su mayor desafío como director es «Los productores».
El coreógrafo Ricky Pashkus estrenará el 19 de enero, en el Teatro Metropolitan 2, «Houdini, una ilusión musical», escrito por Gonzalo Demaría e inspirado en la vida del famoso escapista norteamericano. El elenco está encabezado por Guillermo Angelelli, Elena Roger, Adriana Aizenberg y María Concepción César. por la buena repercusión de «Te quiero, sos perfecto, cambiá», que repondrá en el Teatro Liceo el 13 de enero, Pashkus confiesa que le llevó algunos años ser reconocido como director de actores, aunque niega que vaya a dejar la creación de coreografías por la dirección. El 19 de marzo, además, estrenará la multipremiada comedia musical de Mel Brooks, «Los productores», que Nathan Lane y Matthew Broderick protagonizaron en Broadway. La versión local, que se conocerá en el Teatro Lola Membrives, tendrá por protagonistas a Enrique Pinti y Francella.

Periodista:
¿Este «Houdini-» fue idea suya?

Ricky Pashkus: No, este era un viejo sueño de nuestro productor, Carlos Manzi, que además de locutor y publicista, es mago y siempre sintió una gran admiración por Harry Houdini. Para los números de ilusionismo también trabajamos con el mago Adrián Guerra.


P.:
¿Qué otros personajes aparecen en la obra?

R.P.:Además de doce bailarines cubriendo roles secundarios, aparece el personaje de la madre (Adriana Aizenberg), la esposa (Elena Roger) y el de la «comère», que es un personaje típico de la revista de los años veinte, una especie de presentadora, interpretada por María Concepción César. Otro de los personajes es Martin Beck, que era para Houdini como un Lino Patalano o un Carlos Rottemberg de la época.


P.:
¿En qué sentido ésta es una «vida ejemplar»?

R.P.: En que habla de una pasión, de alguien que tiene un objetivo y que es capaz de llevarlo adelante contra lo que sea. La vida de Houdini es la de un inmigrante muy humilde, de familia húngara (su verdadero nombre era Erik Weisz), que llega a los Estados Unidos huyendo de la pobreza. El era hijo de un rabino muy culto, pero pierde a su padre a edad muy temprana. Esa indignación frente a esta muerte que él consideraba injusta fue la que lo impulsó a triunfar.


P.:
¿Qué período abarca la obra?

R.P.: Desde la última décadadel siglo XIX hasta 1926, cuando él muere por una peritonitis a consecuencia de una complicación de apéndice. Houdini no era mago y tampoco hizo circo. Era una persona con grandes habilidades físicas que generaba trucos de ilusión: hacía desaparecer cosas, se colgaba atado de un edificio, arriesgando muchas veces su vida, ya que muchos de sus trucos de escapismo se realizaban en condiciones muy peligrosas.


P.:
Uno de esos trucos fue imitado por Pipo Mancera en los años sesenta...

R.P.: Claro, y fue Carlos Manzi el que se encargó de entrenar a Pipo en aquella prueba de escapismo que hizo en el Río de la Plata para su programa «Sábados circulares». Lo que me pareció atípico en Houdini es que a diferencia de otros artistas de variedades, llevó una vida muy familiar, viajaba a todas partes con su mujer -una ex corista que dejó su carrera para ser su partenaire-, y con su madre, una típica idische mame que siempre le reprochó no haberse casado con una chica judía.


P.:
En «Te quiero, sos perfecto...» no hay coreografía, y en «Houdini» optó por cederle esta tarea a Elizabeth de Chapeaurouge ¿El director va a desplazar al coreógrafo?

R.P.: Yo nunca voy a dejar de ser coreógrafo ni de entrenar bailarines como hago actualmenteen el IUNA y como director artístico de la escuela de Julio Bocca. Pero ahora siento que estoy cumpliendo un gran sueño que es dirigir comedias musicales.


P.:
Y ahora viene el desafío importante de estrenar «Los productores» en la Argentina...

R.P.: Es la primera vez que dirijo una obra de semejante dimensión, con dos capocómicos tan importantes como Pinti y Francella, con gran elenco y orquesta en vivo... Además se me permitió algo desde los Estados Unidos, que es muy raro dentro del género, nos dieron los derechos de la obra sin la obligación de reproducir la puesta de allá. Esto hace que uno diga ¡Ay, qué compromiso! Porque la obra es genial -yo la vi tres veces-y realmente me pareció genial. De todas maneras acá comparto la dirección con Carlos Olivieri y mi gran amigo Chet Walkers.


P.:
¿Francella canta?

R.P.: Hace como un año que está tomando clases de canto.Además, la partitura es muy accesible, Brooks la escribió pensando en dos actores. Obviamente tienen que estar bien entrenados y Francella tiene el suficiente profesionalismo como para lograrlo. Y de Pinti no puedo agregar ni quitar nada. Ya han visto sus espectáculos. No es un cantante pero puede encarar un tema musical con mucha soltura.


P.:
Se ha dicho que «Los productores» incluye algunos chistes sobre el nazismo que puede herir algunas sensibilidades.

R.P.: No es algo de lo que haya que preocuparse. La obra trata en tono muy humorístico la historia de dos productores, que se enteran a través de una firma aseguradora que el negocio está en lograr que una obra musical fracase para luego cobrar el seguro. Recordemos que Brooks es judío y que su humor nunca fue ofensivo.Acá habla de una obra que no puede triunfar porque se trata de un musical sobre Hitler. A partir de ahí comienza el periplo de estos productores para elegir el peor director y los peores artistas que van a llevar adelante esta obra. Ellos son conscientes de que eligen un libreto detestable. Además, la manera en que está pintado Hitler, a quien dejan muy mal parado, y todo lo que pasa a lo largo de la obra es muy gracioso. También entiendo, que pese al humor tan inteligente de Brooks, seguramente habrá gente que prefiere que estos temas no sean tomados en una comedia musical. Eso lo puedo aceptar, pero aclaremos que la obra apunta a otra cosa.


Entrevista de Patricia Espinosa

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