21 de diciembre 2007 - 00:00
Art Basel: mejor nivel, más ventas
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Encontramos rarezas como «Las Hijas de Dada», un conjunto de artistas osadas, Beatriz Wood, Clara Tice, entre otras, relacionadas con Marcel Duchamp, que fue su mentor y del que también había obras que no aparecen usualmente en el mercado.
La orden del día eran obras gigantescas, rápidamente compradas para casas de coleccionistas que ambicionan sean consideradas categoría museo o esculturas como la de Jaume Plenza que se vendió en 1.650.000 dólares. Hubo gran interés por obras de artistas muy establecidos como Sigmar Polke, Eric Fischl, Cy Twombly, Rauschenberg, Andy Warhol, Man Ray o Manolo Valdez, de quien se instalaron extraordinarias esculturas en un parque público.
Pero las opiniones son contradictorias respecto a las ventas porque, como señaló Keller, «lo que se comercia en Art Basel es un asunto privado entre el galerista y el coleccionista. No podemos garantizar que los precios que se informan a los medios sean los correctos y las ferias que dan información de los precios de venta no son serias».
En cuanto al fenómeno chino, los artistas contemporáneos que ya aparecieron en el mercado hace casi una década, son altamente codiciados y cotizados. Reflejan la influencia occidental, los cambios de la sociedad, se inspiran en las tiras cómicas japonesas («manga»), e ironizan sobre el rápido enriquecimiento de la nueva generación.
Entre los artistas latinoamericanos destacados están los argentinos Fabián Marcaccio y Pablo Siquier; José Bedia (Cuba); Ricardo Rendon (México); Sandra Cinto y Marepe (Brasil); Miguel Angel Rojas (Bogotá),
No estuvieron ausentes lo político, lo kitsch, lo escatológico, más propio de bienales que de ferias, ante lo que uno ingenuamente se pregunta ¿quién puede comprar este adefesio?. De allí que a veces es incomprensible la decisión a la que arriba el comité de selección, muchas veces arbitraria, en la que se deja afuera a galerías de prestigio y con muchos años en el mercado.
En fin, un tema que trae mucha tela para cortar, en el que el «arte» tiene que ver con el impacto que produce, el status que significa ser coleccionista, todo aquello que se mueve alrededor del arte y que da trabajo a muchas personas, amén de las cifras millonarias en dólares, muy lejanas de las de nuestras latitudes.


