12 de abril 2001 - 00:00

Arte digital y foto se aúnan en dos muestras

Se está exhibiendo «Visiones de arte digital», tres artistas del Ecuador. Sara Roitman Wainmann es chilena, vivió en Israel y desde 1987 reside y trabaja en Quito. De profesión fotógrafa, sus técnicas mixtas tituladas Yoes, el múltiple yo, son ensambles fotográficos con intervención de la computadora, rayos X y escáner. Sus diferentes migraciones la llevan a preguntarse por su verdadera identidad y su constante búsqueda, tema que no parece agotarse y que está en la naturaleza del hombre.

El grabador y pintor Jorge Espinosa es actualmente profesor en la Escuela de Diseño y Arquitectura de la Universidad Católica. Interesado en el cuerpo masculino, se autorretrata, y el gesto de su mano siempre en primer plano impide ver su rostro borroso u otras partes del cuerpo. El autor invita al observador a volverse voyeur mientras finge esconderse.

María Rosa Jijón
estudió artes visuales en la Universidad Central del Ecuador, en el Instituto Superior de Arte de La Habana y en la Escuela Real de Artes de Estocolmo. Como grabadora, se siente inclinada a la multiplicación de la imagen, generalmente de mujeres relacionadas con su vida personal. La foto repetida aparece nítidamente en primer plano, rodeada de elementos barrocos, de gran seducción (Hasta fines de abril en la Alianza Francesa, Córdoba 946).

En el marco de Belgrano Puertas Abiertas, cuatro artistas de vasta trayectoria y provenientes de diferentes disciplinas abordan el arte de la fotografía. Teresa Volco, artista conceptual, comprometida con la realidad dolorosa de los marginados, presenta siete palas de las que se utilizan para recoger la basura con los rostros de mujeres y niñas de origen rumano que piden limosna en nuestras avenidas porteñas.

Eduardo Médici
presenta «Niña 2000» en la que la figura pierde carnalidad. Otra serie digital de pequeño formato, en blancos grisáceos, adquiere la cualidad y la levedad de la acuarela. El conjunto presentado por Claudia Aranovich es muy convocante. Se destaca la secuencia de tres rostros, más bien la expresión de un grito ahogado, como una de las obras más logradas. Juan Doffo presenta una «realidad construida» en medio de su desolada pampa natal: una escenografía en cuyo centro una silla es consumida por el fuego.

Otra interesante propuesta en tamaño de menor a mayor es la secuencia de un libro sobre una silla -elemento recurrente en su obra pictórica-, cuyo texto es revelado por el zum. Ambas muestras revelan que gracias a la combinación de tecnologías los artistas manipulan, alteran, intervienen, ensamblan las imágenes a su antojo, ya en su totalidad, ya parcialmente, y el campo de experimentación se ha vuelto infinito (Galería Arte X Arte, Vuelta de Obligado 2070, Planta Alta. Clausura el 30 de abril).

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