Museos, con la pequeña ayuda de sus amigos

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Como en la famosa canción de Los Beatles, estas tradicionales asociaciones de sostén privado colaboran con las principales instituciones oficiales.

La pandemia del Covid-19 brinda un respiro en algunas ciudades de Europa. Si bien hasta hace poco no había estímulos para pensar en el arte, la comunicación online potenció la sensibilidad para apreciar el mundo virtual. El Louvre, que reabrirá el 6 de julio, recibía un promedio de 40.000 visitantes virtuales diarios, cifra que a partir de marzo escaló hasta llegar a más de 300.000 con picos de 400.000. Museos como el Prado y los que configuran la escena madrileña, además del Guggenheim de Bilbao, ya abrieron, aunque en sus salas hay más pinturas que gente.

La crisis castiga en la actualidad a los museos cuyo mayor afán es recuperar los vínculos cortados con sus patrocinantes. De acuerdo con sus políticas culturales, países como Francia, Alemania o la Argentina, donde se considera el arte como un bien preferente, cuentan con financiación estatal. En otros países, como EE.UU. o Brasil, hay leyes de desgravación fiscal, y en la gran mayoría se impone la financiación mixta, donde la ayuda del patrocinio privado resulta crucial.

Las asociaciones de amigos trabajan para renovar los votos de quienes asisten a sus cursos o ayudan con el pago de membresías. La Asociación Amigos del Bellas Artes, con 90 años de trayectoria, cuenta con 2.700 socios y el atractivo de sus carreras de arte. Pero la cuarentena implicó la reprogramación para proseguir en el territorio virtual, donde la competencia es inmensa. En todo el planeta ofrecen pro-

gramas nuevos y atrayentes, varios de ellos, gratuitos. Julio Crivelli, presidente de la Asociación Amigos del MNBA, observa: “Ocupamos el primer lugar en la agenda de carreras, cursos y talleres de arte de Buenos Aires con 18.000 matriculados que ya se habían ins-

cripto cuando comenzó la cuarentena. Ahora, por primera vez tendremos participantes de todo el país que ampliarán las matrículas”.

No todos poseen esta suerte y algunos la suplantan con ingenio. En el Museo de Arte Moderno porteño, la flamante presidenta de la Asociación Amigos, Inés Etchebarne, debutó en un momento difícil, asumió junto a una nueva comisión directiva a fines de diciembre de 2019. “La comisión directiva es totalmente heterogénea –explica Etchebarne- abordamos diferentes puntos: finanzas, shop, membresías, eventos, comunicación, y relaciones con los socios y la comunidad. Durante la pandemia queríamos entrar en las casas de nuestros socios. Y lo logramos, realmente. En nuestro caballo de Troya fueron los libros editados por el Moderno y los vinos que les enviamos a los participantes de cuatro charlas vía zoom radicados en todo el país. En las Noches Modernas todos tenían entre sus manos, un libro y una copa de vino”. En primer lugar, eligieron a Tomás Saraceno, la estrella del arte argentino que hoy triunfa en el mundo y vive en Berlín. Después, las entretenidas ficciones de Mildred Burton atraparon a los participantes, mientras el dueto de Aldo Sessa y Victoria Noorthoon no sólo reveló el talento del fotógrafo, sino el montaje que presentó a un artista diferente del que conocíamos. El arte de Alfredo Londaibere completó este cuarteto que logró ampliar la base de socios. La idea de ingresar en los hogares con un caballo de Troya fue adoptada por la Fundación Andreani que mañana celebrará en la Boca la apertura de un nuevo edificio diseñado por Clorindo Testa. La fiesta será virtual, pero los chocolates y el champagne, estarán junto a los invitados, en el mundo real.

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