"Otra Feria" nació por la pandemia y es un éxito

Espectáculos

El viernes realizará su séptima edición, con la participación de galerías de todo el país.

Otra Feria de Arte surgió en Buenos Aires con formato virtual durante la extensa cuarentena. Y desde entonces no ha cesado de crecer. Para el viernes se anuncia el vernissage online de #BLANCO, el Episodio 7 de Otra Feria donde participarán galerías de todo el país, mayormente cordobesas y porteñas, aunque hay de Chaco, Salta, Mar del Plata, Rosario, Necochea, Bahía Blanca y también de Chile.

En la edición anterior, la sexta, se vendieron obras por valor de 1.533.550 pesos. Entretanto, el domingo pasado, con el nombre de Another Fair, Diego Trulls, creador de la nueva feria, cerró su primera edición europea con base en España. Allí presentó 40 galerías españolas y 20 latinoamericanas, incluida Jorge Mara que tuvo durante años un espacio madrileño. Según afirmaba el diario “ABC”, “este canal directo de difusión y venta que llega a todas las partes del mundo, replica un modelo exitoso proveniente de Latinoamérica para apoyar la venta de arte a través de internet”.

Nadie podía imaginar las consecuencias de la pandemia que se prolongan hasta hoy, ni tampoco los límites que imponen los protocolos sanitarios a las instituciones como galerías y museos que aspiran a reanudar sus actividades. Pero las ferias de arte se mueven sin esfuerzo por el universo cibernético. Llevan de viaje a las galerías por el mundo, generan ventas y relaciones sin moverse de su espacio. Así comenzó Trulls a contactar galerías en México, realizó dos ediciones allí y una en Colombia. Sus proyectos para el año próximo, además de presentar Otra Feria en Chile y Perú, son ambiciosos. “Estoy planeando hacer una feria por mes en la Argentina y ver con qué frecuencia presento algunas en Latinoamérica”, observa. La española Sara González Arjona, directora de Another Fair, le suma experiencia y contactos con instituciones y galerías europeas.

En diciembre presentará Another Fair con alrededor de 80 galerías de España, Portugal y probablemente con Brasil como país invitado. “La idea es tener un cronograma de marzo a diciembre y hacer cada mes una feria en una ciudad del hemisferio norte”, observa Trulls. Y agrega: “Los Ángeles, Nueva York, Miami y cinco ciudades de Europa, Berlín para comenzar. La idea es que los anfitriones tengan siempre el mayor número de galerías y, con el tiempo, unir a los compradores del mundo para crear una feria grande. Un recorrido por las ferias internacionales muestra a simple vista la energía contagiosa del arte mexicano y, sobre todo, el abismo que se abre entre los valores de los artistas argentinos y los de España y Europa en general. Si se comparan obras de similar calidad que rondan en la Argentina los 1.000 dólares y como mucho llegan a 2.000, se advierte que en España parten de 4.000 dólares y pueden escalar en ocasiones hasta 50.000.

El estupendo corderito de peluche en formol realizado por la rosarina Alejandra Tavolini se ofrece por 800 dólares, pero ahora tiene la posibilidad ahora de llegar a nuevos mercados. La burla juguetona de Tavolini se refiere al famoso tiburón del británico Damien Hirst vendido en Sotheby’s por 12 millones de euros. Luego, el secreto del éxito de #Otra Feria consiste sobre todo en la gratuidad del espacio. Las galerías invitadas pagan cuando realizan alguna venta, así comparten la ganancia, una comisión del 10 %. Desde luego, el mundo digital demanda gastos menores. Basta recordar que en las buenas ferias presenciales un stand cuesta alrededor de 25.000 dólares. Además, Trulls tiende a simplificar, trabaja desde hace más de una década en diferentes proyectos online de arte contemporáneo y considera que puede prescindir del aparato integrado por curadores, montajistas e investigadores. Él mismo diseña los stands, exige la mayor transparencia y pide a las galerías que publiquen los precios. Piensa que existe un inmenso universo de compradores potenciales que puede salir del estado latente si le ofrecen propuestas tentadoras.

Resulta imposible dejar de comparar la actividad de Otra Feria con la inercia de arte BA que, abandonada por el equipo de mecenas que forjó y mantuvo su excelencia, acaba de caer en desgracia. No obstante, arte BA no puede perder una trayectoria de 30 años. Nuestros artistas y galeristas necesitan que no se corten los lazos con las instituciones de todo el mundo. Además, Otra Feria es otra cosa. Si se volviera a poner el acento en el criterio selectivo que hoy puede ser cuestionable, si se sanearan las finanzas y recuperaran los viejos y nobles objetivos, arte BA podría salir fortalecida.

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