5 de diciembre 2005 - 00:00
Artistas sin visibilidad lograron su propia feria
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Vista de un sector de «Periférica», que reunió obras de distinto valor y que nunca llegaron al circuito del mercado.
El error de las instituciones gubernamentales es competir con Periférica. En vez de ocuparse de las carencias, se dedican dineros públicos a descubrir artistas del interior que ya se «autodescubrieron» solos y tienen redes que fluyen caudalosas como torrentes. Se olvida que la obligación del Estado no consiste en mostrar lo que les parece interesante o lindo a los funcionarios de turno, sino en preservar nuestro patrimonio cultural y garantizar la tenencia en el tiempo de estos bienes. Es decir, estimular y apoyar el estudio y la formación artística en aras de la excelencia.
El espectáculo y las muestras brindan gratificaciones y conquistan el público, y ya hay empresas que patrocinan exhibiciones del arte del interior. Pero la cultura se adquiere con el estudio, y los programas educativos, becas y clínicas que suplen las carencias de las escuelas de bellas artes, se otorgan con cuentagotas. Este año se terminó la beca Kuitca, una usina de pensamiento y creatividad, el único proyecto pedagógico del país pensado para «profesionalizar» el oficio del cual salieron jóvenes que hoy triunfan en el mundo.
¿Dónde se forma y perfecciona un artista? Parece mentira, pero la Argentina no tiene este lugar. Sin embargo, y pese a las dificultades, Periférica demostró que el país está colmado de artistas. Muchos llegaron del interior, con obras donde predomina el pequeño formato y una estética mayormente ajena al discurso que impera en Buenos Aires.
Su espíritu bien podría rastrearse en el placer privado que depara hacer objetos bellos (aunque la pintura ocupa ahora un lugar privilegiado), que caracterizó la vertiente que surgió en el Centro Cultural Rojas durante la década del 90. Estética que coincide con la actitud de los artistas, quienes con un sentido epicúreo de la vida, suelen resignar su integración a un sistema del arte que los ignora o sienten ajeno, para cuidar las plantas que crecen en sus propios jardines. De este modo, los maestros de los artistas son sus propios pares, que transmiten su experiencia.
Los organizadores de Periférica, Gustavo López, Ana Gallardo, Florencia Sabá y Gustavo Crivilone, sobre el riesgo de autocomplacencia que se genera en estos circuitos ajenos al sistema, reconocen que acaso la feria no sea el formato que más pertinente para ellos, y que hay errores que enmendar. Pero ante el éxito de esta edición, anuncian que volverán el año próximo.



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