Son ellos Odile ( Cuando toman por asalto (por decisión de Yvan, desde luego) la suntuosa casa de campo, abandonada hace muy poco, que perteneció a un músico famoso y su esposa, el libro tiene más posibilidades de desarrollar lo que realmente importa en
Deformadas por la brutalidad de la guerra, que impone como siempre el cese de tantas fronteras de conducta, la película avanza lentamente (para algunos espectadores, tal vez demasiado lentamente) sobre esa relación incipiente, en la que el poder va cambiando insospechadamente de dueño según la situación que vivan o se produzca, y en la cual el contrapapel de los extraños (los propios hijos, o esos hombres que aparecen imprevistamente) contribuye a enriquecer. Aunque no a la altura de sus mejores años, un nuevo y buen
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