3 de febrero 2003 - 00:00

Autoayuda con humor, buena fórmula de las "Acaloradas"

Autoayuda con humor, buena fórmula de las Acaloradas
«Acaloradas» de C. Wargon y E. Feldman. Dir.: V. Lombardo. Int.: A. Aller, Ch. Villafañe, G. Stefani, M. Riera. Esc.: V. Ambrosio. Vest.: V. García. Mús.: M. Bianchedi. («Multiteatro»).

"Acaloradas" es un espectáculo que liga el humor con el manual de autoayuda y aunque ofrece un registro sociológico muy de «entrecasa» no tiene otra pretensión que la de divertir. Detrás hay dos libretistas que conocen la idiosincrasia del argentino medio: Esther Feldman (autora teatral y co-guionista de varios ciclos televisivos como «Gerente de familia» y «Okupas»), y la escritora y periodista Cristina Wargon (autora de varios bes-sellers, entre ellos «Una Eva sin Adanes»).

«Acaloradas»
pertenece a esa nueva franja del teatro comercial -iniciada por «Confesiones de mujeres de treinta» y «Monólogos de la vagina»- que sigue atrayendo a un amplio sector de mujeres con la irresistible promesa de hacerlas reir de sus problemas y, de paso, brindarles consejo. Aquí el tema central es la menopausia y la crisis de los cincuenta, expuestos a través de varios diálogos que aseguran el lucimiento de las tres actrices principales: Alicia Aller como la conflictuada Norma (estrenado el año pasado por Carmen Barbieri), Chunchuna Villafañe (su amiga de juventud y eterna rival) y Graciela Stefani (la amiga rea y comehombres, que antes encarnó Andrea Politti).

La obra, en realidad, está estructurada en torno al casamiento de la hija de Norma (Marikena Riera), al que su madre se resiste. Pero más allá de algunos diálogos desopilantes impulsados por el oficio de Aller y la irreverente frescura que aporta Stefani, la pieza pierde por momentos su fluidez y convicción, especialmente en las situaciones de conflicto (las peleas entre madre e hija, el alejamiento de las amigas por infidelidades varias, etcétera).

Los monólogos, en cambio, logran divertir con sus ironías en torno al psicoanálisis y las distintas terapias alternativas (Villafañe); con sus trucos de seducción ( Stefani) y con su larga lista de transtornos menopáusicos ( Aller). Distribuidos a lo largo de la obra, estos textos permiten el lucimiento de las actrices, quienes aprovechan para mencionar las diferentes marcas que auspician este espectáculo.

«Acaloradas»
se vale de ciertas reivindicaciones de género (aborto, inseminación artificial, sexo libre, derecho a la autodeterminación) para dar forma a una obra decididamente pasatista, en la que para hablar de sexo se privilegia el duro lenguaje de la calle, interpretándolo como un signo de liberación y de supuesta complicidad con la platea; cuando, en realidad, lo que festeja el público es la caída de varios tabúes, la burla al exceso de moralina y ¿por qué no? la crítica a ciertos descuidos masculinos («ya vieron como son los tipos, ni se fijan si estamos allá abajo»).

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