11 de enero 2002 - 00:00

Avatares de la TV

* Las trompadas, patadas y graves insultos que cruzaron ayer el empresario de la carne Alberto Samid y Mauro Viale en «Impacto a las 12» dio abundante material a los distintos programas de chimentos de la tarde. Quien no había visto en directo el escándalo, pudo sumarse a la perplejidad general de escuchar una y otra vez a Samid decirle a Viale «Judío hijo de puta» antes de propinarle un puñetazo en plena cara. Todo empezó cuando Viale relativizó las bondades de la devaluación y el «compre argentino» defendidos apasionadamente por Samid. El empresario, fuera de sí, empezó entonces a gritarle al conductor televisivo: «Dígame su nombre», «Vos no tenés nombre», «No sabés ni cómo te llamás» (obviamente haciendo alusión al nombre verdadero del conductor, Mauricio Goldfar). Tratando de contener la ira, Viale le dijo «Usted avaló la bomba a la AMIA». La respuesta de Samid no se hizo esperar: avanzó hasta el periodista, le pidió que se retracte e inmediatamente le soltó un «Cómo decís eso judío hijo de puta» y la trompada que inició una gresca de proporciones. Si bien el programa fue sacado del aire por la emisora, otros programas mostraron la continuación de la pelea, donde se pudo ver cómo, cuando Viale estaba en el suelo, un colaborador de Samid corría a asestarle una patada.
 
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Comprendiendo que «en tiempos en que no pasa nada el escándalo iba a ser noticia», Viale se presentó en «Intrusos en el espectáculo», el programa de Jorge Rial que viene inmediatamente después del suyo, para disculparse con el público y los directivos de América por haber respondido a la agresión física de su invitado (quien, según aclaró, «fue el que llamó para venir al programa»). Dijo estar arrepentido de haber sido desbordado por la situación. «Me eduqué en un barrio, somos varones malcriados y a mí nadie me pone la mano encima sin que se lleve lo suyo», explicó el conductor. Viale recordó que un escritor que admira,Abelardo Castillo (quien, curiosamente tuvo su época de pugilista), había escrito en el comienzo de su libro «El candelabro de plata»: «Perdón, pero nunca pude dominar mis impulsos», palabras que hacía suyas. Luego comentó que su preocupación era que levantaran el programa, sobre todo por sus colaboradores que se hubieran quedado sin trabajo, porque «si yo hubiera sido dueño del canal lo que hago es llamar al conductor para preguntarle: qué se le pasó por la cabeza». Los directivos de América, relató aliviado, se habían mostrado «afectivos».

* Mas tarde, en el programa «Venite», de Azul TV, Samid habló por teléfono con Georgina Barbarosa. Repitió sus argumentos a favor de las medidas económicas del gobierno de Eduardo Duhalde, y si bien pidió «disculpas a la colectividad judía» no supo responder por qué a Viale le había reclamado que dijera su nombre verdadero.

* En otro orden, Telefé está corroborando que una buena manera de desperdiciar dinero en televisión es pagar viajes a conductores de moda para que hagan en Tailandia o París lo mismo que en Buenos Aires. Es el caso de «Versus», que envió a Nueva York a Jimena Cyrulnik, Tomy Dunster y al ganador de «Gran Hermano 1» Marcelo Corazza (ahora también conduce y dice «no descarto la actuación»). Si hay un lugar que puede ser siempre redescubierto, es Manhattan, pero lamentablemente el programa mostró a los conductores paseando por tiendas, hablando de los proyectos de Corazza y comentarios del estilo «lo que más te impacta al llegar a Nueva York es el humo que sale de las alcantarillas; es impresionante».

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