•El último programa de «Televisión Registrada» se pasó de rosca con el humor negro, y tan sólo 40 minutos netos de programa les alcanzaron para revivir a José de Zer y hacerlo cantar una canción con el supuesto «chupacabras» involucrado en la matanza de las vacas; incluir a Alicia Bruzzo en la canción en referencia a su enfermedad, y emitir más de cinco minutos de una pelea protagonizada por Guido Suller y su ex novio, piquito incluído. Un poco mucho, sobre todo los dos primeros casos.
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•La cobertura del Mundial de los canales que no tienen derechos de televisación (Canal 13, Telefé y Azul) sigue decepcionando. A los pobres informes de Sergio Gendler en Telenoche y que encima repiten a la medianoche, se suman en Telefé las extrañas notas del enviado Marcelo Real, que ante la eliminación de Argentina se quedó sin material. Así, se emiten flashes durante la programación de Telefé: hasta hoy, un flash daba información ineludible y de último momento, y la imagen de Marcelo Real hablando sobre un palacio japonés o alguna anécdota de turistas. Anclados en Oriente, los enviados ya no saben de qué vestirse para justificar el gasto del viaje.
•En televisión no todo está hecho, siempre se puede inventar algo peor. «Mujeres acorraladas», con Lía Salgado y un nuevo retoque de labios para su vuelta a la pantalla (este es el primer año, después de una década en Azul Televisión, que no conduce su talk show) es un nuevo caso que ejemplifica la falta de ideas, o el cambio de ideas sobre la marcha. El ciclo, que primero iba a poner a debatir a mujeres sobre fútbol y que con la eliminación de Argentina del mundial cambió la pelota por el sexo, dejó claro en su primera emisión que el aire televisivo se llena con poco esfuerzo.
•La fórmula es el programa de bajo costo: una mesa a la que sientan a las cinco columnistas (cuatro mujeres desconocidas, excepto la conductora), un panel de señoras que aplauden, se ríen o chiflan según lo indique el asistente y los temas de debate a lo largo del programa. Es el recurso de la mayoría de los programas que desfilan hoy por la pantalla: «Las cortesanas», «Grandiosas» y su versión masculina, «Los osos» (Canal 13) o, sin panel de extras, «Intrusos», «Indomables» y hasta «Polémica en el bar» (América). Pero volviendo a Lía y compañía, media hora les tomó intentar «derribar los mitos del sexo» como la importancia del tamaño en el miembro masculino, un tema jamás tocado en la televisión (y si no, que lo diga Pepe Eliaschev y su recordada encuesta callejera, censurada en tiempos de Alfonsín).
•Otro estreno, aunque sea más bien el reciclaje de un ciclo que funcionó, es «Sorpresa 2002». Con Julián Weich alejado de los niños exploradores de «Expedición Robinson», el programa fusionó «Sorpresa y media», «La misión» y algo de «Popstars» y llenó dos horas del domingo en Canal 13. Para que Julián no extrañe el género «reality», inventaron una suerte de «Popstars» en busca del mejor solista al que le cumplirán el sueño del disco propio.
•Y para que el televidente tampoco extrañe los reality shows, no sólo Mario Pergolini buscará al mejor futbolista para lanzarlo a la fama y regalarle un contrato con algún club sino que también lanzarían un ciclo en el que los participantes competirán para ganarse el voto del público y convertirse en futuros dirigentes políticos. Los creadores del «reality show de políticos» (una idea del ex-subsecretario de Presupuesto Nicolás Gadano), negocian con los canales para estrenar el ciclo durante la segunda mitad del año, de forma que los ganadores puedan eventualmente presentarse en las próximas elecciones legislativas. Al menos, ninguno de los posibles participantes han sido escrachados todavía.
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