•El médico Mario Socolinsky cometió sólo un error en su programa de «Canal 7»: no averiguar si alguien que le pedía salir en su programa era efectivamente un doctor en medicina. La médica «trucha» que le envió para engañarlo el programa «Punto Doc» dio consejos inofensivos, como combatir el stress con caldos de verduras. Pero si un «trucho» puede ir y salir por televisión proponiendo barbaridades de riesgo para la salud es algo grave.
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•Pero no es justo que a ese mal se le agregue, como algo vergonzante, que a un médico en serio que quiera salir por televisión se le cobre $1000 porque se descuenta que si se difunde es que busca clientela y que ganará con ella. ¿Por qué darle pantalla gratis cuando a Socolinsky le cuesta mucho mantener su programa televisivo desde hace 37 años?
•Por otra parte, el envío de un médico falso confirma que ya no hay material para tantos programas con el curro de «la denuncia». Sólo en «América» buscan temas para denunciar (inclusive ponen teléfonos para que la gente los ayude) Jorge Lanata, el mencionado «Punto Doc», «Periodistas» de Ernesto Tenembaum, e «Informe central» de Rolando Graña. Este último es de los más serios. Pero «Punto Doc», incorporando a Miriam Lewin, va a recurrir a la manipulación ya que esta periodista fue eliminada de la nómina de «Canal 13» por la forma en que manipuló para «Telenoche investiga» el caso del sacerdote Julio Grassi, inclusive sobornando menores para crear «acusadores» según ya está probado en la Justicia.
•Entre tanta mediocridad e improvisación que suele haber en la televisión abierta, en «Film&Arts» puede seguir viéndose el ciclo de entrevistas «Inside the Actor's Studio», una auténtica isla para el espectador (por lo menos, «F&A» mantiene su programación de entrevistas y ciclos culturales, ya que la de películas cayó en calidad). La semana pasada reiteraron, en doble emisión, el capítulo con la visita de Steven Spielberg. Cuenta allí el director que el rodaje de «Tiburón» insumió 155 días (una enormidad), entre otras razones porque el animal electromecánico se hundía constantemente, y la película estuvo a punto de abandonarse; contaba también que no permitía a los actores ensayar, sino que hace progresar su interpretación con las sucesivas tomas. Declaró que había comprado los derechos de «La lista de Schindler» diez años antes de filmarla y demorado la iniciación del proyecto por motivos emocionales. «Tuve a tres de mis hijos entre esos dos momentos, y no estaba afectivamente preparado para enfrentarme con el Holocausto». Y lo más jugoso para cinéfilos: confesaba que continúa editando las películas en moviola. Para público no conocedor, la moviola es la antigua máquina con que se pegan las tomas, existente desde que fue inventado el cine; la tecnología permite hoy sistemas digitales.
•En cambio, increíblemente, «Film&Arts» no pudo ser más inoportuno para levantar un ciclo de su programación. Justamente a partir de marzo dejó de transimitir «The Awful Truth» («La cruel verdad»), que estuvo años en su pantalla. Se trata del programa del hoy famosísimo Michael Moore, el ganador del Oscar por «Bowling For Columbine», al que muchísima gente no conocía antes y que seguirá sin conocer en televisión. El distribuidor de la película fue mucho más hábil: la estrenó ayer mismo, cuatro días después del Oscar.
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