• Como si se tratara de un programa más en el año en lugar de un debut, con invitados un tanto reiterados (estuvo el enésimo Enrique Pinti), Mirtha Legrand regresó ayer a almorzar a la televisión. Radiante, ovacionada, repitió el ritual de agradecer cartas y ramos florales con impecable lectura de carteles ubicados detrás de las cámaras y lanzó sus primeras ironías, las que su público tanto agradece: «El público no se olvidó de mí gracias a los conductores de televisión, que me tuvieron vigente. No soy rencorosa sino memoriosa». La obvia alusión era a Jorge Rial y Chiche Gleblung, con el caso Gastaldi y el embarazo de Juanita, entre otras cuestiones.
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• Mirtha leyó fragmentos de cartas de Susana Giménez y de Adrián Suar, que quiso tenerla pero no pudo, y sigue insistiendo. Soledad Silveyra ingresó excitada y danzante, como si estuviera conduciendo «Gran hermano» y habló con Mirtha sobre su anillo de Racing. Pinti aprovechó su entrada para publicitar su espectáculo; el poco imaginativo Juan Castro dijo al ingresar «Vamos Mirtha carajo» a lo que Legrand retrucó «Yo soy exclusiva en eso» y Nito Artaza (otro repetido en TV), arrancó con el lema «La sociedad necesita del debate». Evidentemente, la estrella es ella, sin peligro a que nadie la eclipse. Tal vez sea eso lo que el público espera.
• Pese a que los invitados no fueron candidatos, el programa giró en gran parte al tema obligado. Pero en la mesa se habló además de los pecados capitales, «Gran hermano» y el exceso de peso. Hubo opiniones sobre casi todos los candidatos a la presidencia: A Rodríguez Saá le recomendaron tomar clases de gramática y recordaron algunos de sus furcios («plesbicito»; «votenlon» o «petrólio» entre otros); de Carrió se dijo, ay, que «no la discriminan por gorda sino porque es mujer» (Silveyra) y Pinti explicó que le critica su exceso de esoterismo; a Menem le reprocharon que en su campa-ña recuerde más sus dramas familiares que las propuestas. Y todos fueron defenestrados cuando leyeron sus declaraciones patrimoniales. Curio-samente no se habló del candidato oficial, Néstor Kirchner ni se criticó a López Murphy. Más tarde Mirtha dijo que éste es el candidato más cercano a sus simpatías.
• Artaza parecía en campaña, repitiendo artículos de la Constitución como Alfonsín en 1983, y Silveyra sorprendió con su peculiar visión de los planes Trabajar: «Son preferibles los planes a los jefes desocupados borrachos o que les peguen a sus mujeres».
• Los pecados capitales vinieron a cuento de la gula, que la mesa coincidía en suprimir de la nómina. «La gula no es mala, qué bueno es comer», coincidián Mirtha y Pinti. «Mi hermana me comía la comida, por eso a mí me decían Chiquita, porque ella era más grandota», recordó Legrand. Y volvieron a mencionar a Carrió. Mirtha venía moderando excelentemente hasta que le hizo a Castro la misma pregunta que circula hace más de un año («¿Te hizo mal hablar de tu sexualidad?»), lo que le dio pie para que hablara de su monotema. Y a Silveyra le preguntaron por «Gran hermano», a lo que respondió con un saludo «al amigo Polimeni». Es que el domingo debutó «Horizontal vertical» en América, con su conducción y producción de Rial (midió 11.6 y le ganó a «Telefé») donde se denunciaba a «Gran hermano» en manejos espurios con participantes. Silveyra se mostró ofendida primero pero después se lavó las manos, delegando la responsablidad en productores y canal, y autodefiniéndose como «la conductora que no tenía nada que ver con la producción pero me dolieron mucho las críticas». Mirtha exageró cuando buscó consolarla «La gente joven te adoró», lo que motivó una de las frases culminantes del almuerzo: «Antes que Gran hermano está el capitalismo salvaje». Impagable Silveyra.
• Para escuchar a Mirtha referirse al tema que tuvo en vilo a los movileros de chimentos (el nacimiento de Ambar, su bisnieta), hubo que esperar a que ofreciera una conferencia de prensa al término de su programa. Dijo que la impresionaba más el «abuelazgo de Marcela» que su bisabuelazgo o la maternidad de Juanita. «Es mentira eso que inventaron de que no permitíamos que difundieran imágenes de Ambar para que saliera en exclusiva en mi programa, no somos de hacer esas cosas». Y respecto de Susana Giménez dijo: «El periodismo no podrá separarnos, somos amigas desde siempre».
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