19 de marzo 2004 - 00:00

Babenco: "Mi film describe, no juzga"

Mar del Plata - Héctor Babenco, el marplatense que dirigió a Jack Nicholson, Meryl Streep, William Hurt y Raúl Juliá, manifestó una regocijada perplejidad al estar alojado en el mismo hotel donde trabajaba de chico, llevando las valijas. Recordó también su formación en lugares ya desaparecidos: la librería Martín Fierro (donde también trabajó), la galería Bristol, el bar Ambos Mundos. Ahora trajo, de otro mundo, «Carandirú», sobre la vida cotidiana en una cárcel paulista sobrepoblada, que se hizo trágicamente famosa en 1992.

Periodista:
¿Cómo hizo esta película, con 126 actores, 8000 extras, 40 locaciones, cinco cámaras, caballos, litros de sangre y todo eso?

Héctor Babenco: Sin mayores problemas, aun cuando la Policía Militar nos negó toda ayuda, y obstaculizó el proyecto. Pero el gobierno de Sao Paulo fue extremadamente correcto. Incluso pudimos filmar gran parte en un pabellón de la misma cárcel, que había sido desocupado, mientras los presos de los otros pabellones nos gritaban bromas.


P.:
Hay quienes le reprochan haber puesto momentos de humor.

H.B.: Hay que pensar que esto pasa en Brasil, no en Noruega. El cine anglosajón nos trae la idea prototipada del preso angustiado, con cargo de conciencia, y entonces muchos creen que si muestro la vitalidad de los presos brasileros, que se acomodan a pasarla bien en cualquier parte, hago una glamorización. No los convierto en héroes, afuera han hecho cosas horrorosas, que ellos mismos cuentan, pero son así, la mayoría se divierte.


P.:
Usted se basa en las memorias del médico de la cárcel...

H.B.: Sí e igual que él transcribe las historias que le contaban los presos, sin juzgar si eran ciertas o falsas, yo también describo un lugar, su fauna y flora, el comportamiento de sus habitantes, y, luego, lo que pasa cuando entra un elemento externo, con otros códigos, queriendo resolver un problema interno. En este caso, la invasión de gente que no estaba preparada para resolverlo con calma, y dejó 111 presos muertos por la espalda en apenas 35 minutos (por eso yo muestro lo peor en dos minutos). Esas son las cifras oficiales. La película no las discute.


P.:
Vamos a aflojar con una pregunta final, ajena al tema. ¿Pelé o Maradona?

H.B.: ¡Garrincha! Era más divertido, más dramático, más real, y vivió menos.


P.S.

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