Buena parte del recital de la hija de Joao Gilberto tuvo un clima monótono que mejoró recién al final con temas algo más movidos.
Bebel Gilberto (voz). Con Masaharu Shimizu (bajo, guitarra), Pedro Baby Cidade ( guitarra), Mauro Refosco (percusión, vibráfono) y Jorge Vidal Continentito (flauta, saxo). (Teatro Coliseo; 12 de agosto.)
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Con prolijidad, con una sobriedad que se observa también en sus músicos, en un estilo de bossa nova internacionalizada y con un repertorio que se centró especialmente en temas propios y de artistas de su generación. Así fue el concierto, en un Coliseo prácticamente lleno, con el que Bebel Gilberto debutó finalmente en un teatro argentino. Su anterior visita fue el año pasado, como parte del Personal Fest, en un día lluvioso y en medio de un clima más cercano al rock que a su música. Bebel es hija de Joao Gilberto y de Miucha Buarque, sobrina por lo tanto de Chico Buarque, y ahijada artística de figuras como Caetano Veloso, Gilberto Gil y Gal Costa. Nació en los Estados Unidos -en medio de un exilio familiar- pero su vida transcurrió en Londres, México, Río de Janeiro y Nueva York. Y sí como se mezclaron las ciudades, sus límites idiomáticosson confusos: habla y canta combinando el portugués con el inglés, y su música hace pie en la bossa nova -género del que su padre es el principal intérprete de todas las épocas- y la balada norteamericana; y navega en consecuencia entre el sonido regional de Brasil y un internacionalismo que no admite ubicación geográfica. Esta agradable mujer tiene un pasado glorioso que no siempre le ha jugado a favor. A los sieteaños subió al escenario del Carnegie Hall para cantar con su madre y con Stan Getz; y a los veinte era parte del coro de David Byrne. Quizá por eso, su lanzamiento solista llegó tarde, cuando ya tenía 30. Desde entonces, grabó dos iscos: «Tanto tempo» y «Bebel Gilberto», y coqueteó con la electrónica en discos remixados. Algunos la bautizaron la «reina de la electrobossa» por esa búsqueda. Pero a la hora de subir a presentar un show -tal como sucedió el año pasado y otra vez ahora en Buenos Aires- prefiere el sonido acústico. Las canciones elegidas para este concierto fueron una selección de sus dos álbumes. Hizo temas propios y de otros como Marcos y Paulo Valle, Carlinos Brown, Didi Gurman, Marius de Vries o Cazuza, con títulos y letras en portugués y en inglés, como «Samba de verano», «Simplesmente», «River song», «All around», «Tanto tempo», «Aganjú», «Mais feliz», «O caminho». Su recital, que en el comienzo había presentado uno de sus temas más emblemáticos: la versión inglesa de «Baby», escrita por Caetano Veloso y estrenada por Os Mutantes, entró rápidamente en un clima algo monótono de hotel internacional, con una bossa edulcorada y falta de sangre brasileña. Sólo en el final, cuando llegaron temas un poco más movidos, Bebel y sus músicos lograron salir y sacar al público de una letanía estética que todavía es más búsqueda que encuentro. Informate más
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