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La revolución electrónica ha sido el cimiento y el motor del mundo desde la segunda mitad del siglo, y el arte no permaneció ajeno a esta transformación: las nuevas formas de creación, nacidas hacia 1965, con el infoarte y el videoarte, casi simultáneamente, sellaron una alianza con la tecnología que nos conduce, cada vez más, hacia el reinado de una nueva estética, que por supuesto coexiste con la pintura, la escultura y los otros medios tradicionales.
Los historiadores han fijado el nacimiento del videoarte, por obra del artista coreano norteamericano Una de las características esenciales del videoarte es la de haber nacido sin historia: no encontraremos ningún antecedente del videoarte antes de 1965. Sin embargo, en sus años de vida, el video ha ido acumulado su propia historia y su propia teoría, exhibiendo así una pujanza y un desarrollo muy valiosos.
En materia de arte, en los 60, el video anidaba en el Conceptualismo y sus asociaciones con la Performance, el Arte corporal y el Land Art, a los que sirvió adicionalmente de registro y testimonio, como lo hace hasta hoy. En cuanto a su faz social, el alzamiento contra la televisión comercial y los supuestamente «canales de cultura», no era sino una manera extremada de indagar sobre el campo de los medios de masas y la información.
En cuanto a la teoría, introdujo el tiempo en las creaciones de los artistas, que durante milenios habían trabajado tan sólo con el espacio, y siguen haciéndolo. Sin duda fue el cine el primer medio en incorporar al tiempo, pero su Utilización, llevada a cabo por los artistas, resultó escasa y marginal si se la compara con los planteos del videoarte, que ofrece ventajas especiales.
Además del tiempo, el video introdujo en el arte el movimiento, al cabo de milenios de inmovilidad. Los futuristas ya habían querido traducir el movimiento en sus óleos y esculturas, pero sólo lograron una forma de representación distinta. También, en el surco abierto por la fotografía de los útlimos treinta o cuarenta años, el videoarte completó la desmercantilización y la desfetichización de las obras llevadas a cabo con medios electrónicos. Fue el interés que desveló a los impresionistas, los futuristas, los cubistas, a
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