8 de enero 2007 - 00:00
Bellas Artes: lento fin para acefalía de 3 años
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Así, el curador brillará o quedará en las sombras de acuerdo con su talento, pero podrá abocarse a su misión artística. La búsqueda de recursos (gran dilema del Bellas Artes y de todos los museos estatales), será un problema que deberá enfrentar el director ejecutivo.
El Estado concede una partida presupuestaria para la nueva estructura, pero de ningún modo asume la responsabilidad de sostener el Museo. Tema políticamente cuestionable que curiosamente no se discute. Se asume que dinero para los museos, sencillamente, «no hay». Esto aseguró Di Tella (que decía la verdad).
El presupuesto de 2 millones de pesos del MNBA apenas alcanza para sueldos y servicios, algunas exposiciones se montan gracias a patrocinios privados, pero para abrir las puertas todos los días, la Asociación de Amigos asumió el compromiso -en soledad-de aportar otros 3 millones anuales.
En este sentido, el decreto contempla formación de un Consejo Consultivo ad honorem, designado por el secretario de Cultura y propuesto por el director electo, compuesto por un representante de la Asociación Amigos, el director de Patrimonio y Museos y cinco miembros «que acrediten trayectorias destacadas en los ámbitos cultural, jurídico, económicos, financieros, entre otros».
En los grandes museos del mundo estos cargos (como el que ocupa Amalia Fortabat en el Metropolitan de Nueva York, Frances Reynolds y Nelly Arrieta en el MOMA o Mauro Herlitzka en la Frick Collection, entre otros), deparan un inmenso prestigio que premia la generosidad de donaciones y aportes financieros.
Ahora, ¿qué resultados se pueden esperar del concurso y la nueva estructura? En primer lugar, teniendo en cuenta el crecimiento vertiginoso del ambiente del arte en esta última década, resulta fácil conjeturar que aparecerán nuevos aspirantes para el cargo mayor, que tuvo a Irma de Arestizábal y Glusberg como protagonistas del último concurso. Luego, dado el perfil artístico y gerencial del director ejecutivo, muchos especulan erróneamente con la continuidad de la gestión de Castilla, sin advertir que su edad avanzada le impide concursar pues está en condiciones de jubilarse, aunque en el diseño de los perfiles puede continuar su acción.
Sin embargo, y con seguridad, las nuevas generaciones de funcionarios, críticos, curadores e historiadores del arte, tratarán de conquistar los nuevos cargos. Finalmente, sobre la expectativa de que el Consejo Consultivo amplíe el horizonte de patrocinios, es difícil augurar resultados.



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