“Hay expresiones que están más cerca del silencio, pero de un silencio que es más expresivo que cualquier lenguaje” dice a este diario la artista plástica Stella Benvenuto. “La historia de nuestra civilización, tanto la europea como la americana originaria, asocia el bordado a la mujer. Y, casi siempre, esa asociación tiene que ver con el sometimiento de la mujer. Yo nunca había bordado, mi historia es diferente; sin embargo, después de una larga trayectoria en otras expresiones artísticas, en especial la pintura, me he iniciado en el bordado y allí he conseguido una suerte de libertad, mi corazón está más abierto”.
Benvenuto: el bordado, expresión y arte
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Las carcajadas en un terreno resbaladizo
Stella Benvenuto. Inauguró en Calvaresi “Entre el cielo y la tierra”.
Benvenuto acaba de inaugurar en la galería Calvaresi la muestra “Entre el cielo y la tierra”, que recupera el milenario arte del bordado como un refugio de la reflexión y el espíritu en un tiempo dominado por el vértigo, la tecnología y la violencia. La exposición está integrada por 20 circunferencia de 50 cm. de diámetro, 7 obras textiles y 4 móviles de reciente elaboración.
Discípula de Michelle Marx y de Emilio Petorutti, Benvenuto inició de muy joven su formación en pintura y en Buenos Aires y la continuó en Italia. A su regreso, en 1968, asistió al taller de Carlos Cañas y, en 1971, al de Jorge Dermigian. En 2004 comenzó a interesarse por otras áreas del arte como la fotografía, la escultura y el diseño de objetos.
“Después de tantas exposiciones, de tanto trabajo en la pintura, en 2011 empecé internamente a necesitar otra forma de expresión. Debo confesar que en ese momento hasta el olor del óleo me molestaba. Mi trabajo con el bordado me conectó no solamente con una interioridad que pocas veces había explorado sino también con formas ancestrales que, si bien nada tienen que ver con mi historia, me hicieron reflejarme de inmediato en ellas”. La curadora de la muestra, Ana Batistozzi, ha dicho que “la serena práctica del bordado, rescatada en las últimas décadas del invisibilizado ámbito doméstico al que se la confinó desde fines del siglo XVIII, e identificada con ‘la construcción de la feminidad’, ha sido recuperada no sólo como parte de la ruptura de los límites entre baja y alta cultura que impusieron las vanguardias, sino también como parte de la de irrupción de las minorías étnicas y sexuales en el horizonte de la cultura contemporánea”.
La artista, que también ha iniciado hace varios años un proyecto artístico al pie de los Andes, en Mendoza, en una finca a 1500 metros sobre el nivel del mar, expone sus trabajos de bordado en Calvaressi (Defensa 1136, San Telmo) hasta fin de febrero, con entrada libre y gratuita.




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