Bercic: la difícil tarea de definir hoy a la escultura

Espectáculos

Sus obras robóticas parecen haber descendido de alguna galaxia. Como naves anticipatorias del futuro, una de ellas se asemeja a un plato volador.

Fabián Bercic expone sus esculturas en Calvaresi. Nacido en Lanús en 1969, asistió a una escuela técnica y estudió diseño gráfico. En 2017 ganó el Primer Premio de Escultura en el Salón Nacional. Participó de la Beca Kuitca 2004/05, expuso en el Centro Cultural Recoleta, Palais de Glace, Fundación Klemm, Proa y en el Museo Blanton de Austin (EE.UU.), en el MAD neoyorkino y en el Museo Amparo de Puebla, México.

Según el texto de Natalia Ortiz Maldonado, “Meteora”, título de la muestra, “es un presagio, un relato fragmentario de futuros posibles que se obtiene a partir de señales que se han visto o de intuiciones y sensaciones certeras”. Esa admiración por el oficio es lo primero que se advierte en esta reunión de esculturas robóticas que parecen haber descendido de alguna galaxia. Como naves anticipatorias del futuro, una de ellas se asemeja a un plato volador. Otra de las esculturas, realizada en 2021, consta de diez patas y diez flechas unidas por círculos, negras, en hierro cromado. También se exhiben cascos de armaduras de tocados femeninos en resina cuyos nombres están relacionados con culturas helénicas, islámicas, Balkis, Sara, Iole, nombres todos que remiten a la reina de Saba.

El crítico e historiador de arte inglés Herbert Read (1893-1968) señaló que “uno debe hacerse una devastadora pregunta: hasta qué punto el arte permanece en cualquier sentido tradicional (o semántico) escultura?” Herbert Marcuse (1898-1979), uno de los grandes pensadores de la Escuela de Frankfurt, se preguntaba: ¿los logros de la civilización tecnológica no indican la posible transformación del arte en técnica y la técnica en arte?

Son algunas de las preguntas que el contemplador contemporáneo de escultura puede hacerse en esta muestra, dado que la escultura ya no es lo que era. Las diferentes tendencias, kinetismo, lumínico, ambiental, incluidas en la categoría escultura, son demasiado problemáticas para ser clasificadas. Tampoco se pueden incluir en vitalistas, neo-vitalistas, formalistas,científicas, ópticas, cibernéticas, todas clasificaciones que han cumplido más de 50 años de escultura no representacional, para no hablar de minimalismo o de escultura objetual.

En Meteora, Grecia, en la llanura de Tesalia, están los monasterios del siglo XI, suspendidos del cielo, de allí quizás la asociación con sus naves. Las obras de Bercic resultan enigmáticas, sobre todo esos tocados femeninos que aúnan el pasado como si fueran restos arqueológicos con la materia del presente, resina trabajada moldeada y hasta cincelada a la manera de los grandes escultores. Sus tres fotografías digitales de paisajes nevados que acompañan la muestra son el resultado de experiencias y visiones personales tomadas en 2017 en el sur de nuestro país. (Defensa 1136. Entrada gratuita. Clausura el 8 de mayo).

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