31 de enero 2005 - 00:00
Berni, un arte y una lucidez irrepetibles
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«La siesta y el sueño», una de las obras que integrarán la muestra de Berni, un artista difícilmente superable y también inteligente analista de la cultura de su tiempo, además de lúcido crítico de la historia del arte.
En 1978, Berni previene a los artistas que ingresan como «polizontes» al circuito internacional, y explica con detalles cómo funciona el « sistema del arte» en «los países desarrollados»: el papel que ocupan los salones, las ferias de arte, el crítico y el marchand, «que hace una década se disimulaba detrás del artista y hoy se coloca al frente». Así, aunque no llegó a conocer la trascendencia que adquirieron los curadores, los forjadores de imagen o los agentes de prensa, describe con claridad el fenómeno de «lanzamiento» de los artistas al mercado, la importancia de «la publicidad», la «fama», las «formas sutiles de dictaduras transnacionales» de los medios, «las modas ficticias promovidas a escala internacional», y cómo se puede dar el caso de que la vanguardia esconda «una retaguardia enmascarada». Implacable, denuncialas «maniobras» de los «jurados secretos» de las galerías en los salones, y a los museos «promovidos por marchands y coleccionistas».
Desde el punto de vista estético, pone el arte de América latina en un pedestal, destaca que el Museo Metropolitan de Nueva York dedica varias salas al arte precolombino, y que el «Guernica» de Picasso es deudor del muralismo mexicano. Defiende a su personaje Juanito Laguna, tratado de antihéroe por la encumbrada crítica Marta Traba, y le dice que «es un chico pobre, pero no un pobre chico», mientras la define a ella como una «pobre columnista», «desesperada por esconder el fantasma delator de su mala iniciación».
Lo curioso es que Berni anticipa también que «en países desarrollados, cuidadosos del prestigio nacional, organizan, en museos o instituciones culturales, grandes muestras conmemorando el nacimiento o la muerte de un intelectual».
Según cuenta Lily, hija del artista: «Para celebrar el centenario recibí varias ofertas de instituciones oficiales, pero fui a verlo a Eduardo Costantini, que estaba feliz de que se realizara en el Malba, e inmediatamente puso varios equipos de especialistas a trabajar en el proyecto».


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