1 de diciembre 2004 - 00:00

Blaisten contra los "literatos"

Blaisten contra los literatos
Isidoro Blaisten «Voces en la noche» (Bs.As., Seix Barral, 2004, 300 págs.)

Fue uno de los mejores cuentistas argentinos, ampliamente reconocido en su país -donde mereció numerosos premios y el sillón de José Hernández en la Academia Argentina de letras- y también en el exterior (con varias obras traducidas y editadas en Estados Unidos, Canadá, Francia, Alemania y la ex Yugoslavia). Pero una mala pasada del destino hizo que «Voces de la noche», su primer novela haya sido también la última. Fallecido el 28 de agosto último, el autor de «Cerrado por melancolía» seguirá deleitando a sus lectores con sus observaciones certeras, su humor agridulce y su inagotable imaginación a la hora de satirizar ciertos rasgos de nuestra cultura e idiosincrasia.

Tierno e incisivo a la vez, Blaisten arremete en esta novela contra aquello que más amaba, la literatura. Pero de lo que se ríe, en realidad, es de los vicios, modelos, recetas e idealizaciones que ésta ha generado en el campo intelectual argentino (la pomposa solemnidad de sus cenáculos literarios, los poetas «de pizzería», la supuesta literatura posmoderna, etcétera).

• Complot

El delirante protagonista de su novela es un hábil vendedor de camisones que valijón en mano recorre la ciudad en busca de pedidos, mientras dedica todo su tiempo libre a leer libros. Su obsesión por las letras lo lleva al extremo de oir voces todas las noches y entre ridículos haikus y cuentos zen (una genial parodia a esos dos géneros) se va enterando de la existencia de un oscuro complot para eliminar a la (buena) literatura de la faz de la tierra. Su primer sospechoso es Anselmi, el dueño de un negocio de cotillón que en sus ratos libres escribe narraciones y poemas de una mediocridad insoportable. Pero cuando el quijotesco defensor de la literatura está a punto de envenenarlo, descubre que Anselmi es apenas un títere de «el desconocido». De allí en más inicia una desopilante búsqueda -con varios intentos fallidos de envenenamiento- para detectar y eliminar al cerebro del complot. Con su habitual maestría, Blaisten creó una galería de personajes entrañables que deambulan por una Buenos Aires ligeramente distorsionada, donde paseos e instituciones han sido rebautizados burlonamente con nombres tan alusivos como «Vergel Nippón» o «Monumento de la Expoliación». En esta tragicómica pesadilla todo el mundo escribe: herreros, comerciantes, amas de casa; por eso el protagonista -víctima y mártir de este complot- termina siendo ungido por sus enemigos como un lector «puro» («El último y el único lector que nunca pretendió escribir»), otra humorada del autor, que con esta vital e imaginativa novela retoma la gracia de sus mejores relatos con una trama quizás más ambiciosa por la riqueza de sus peripecias y sus distintos niveles de lectura.

Patricia Espinosa

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