15 de abril 2005 - 00:00

Buen acercamiento al siempre riesgoso Copi

Las buenas actuaciones y el ritmo vertiginoso de la puesta logran que los peculiarespersonajes de «El homosexual (o la dificultad de expresarse)» resulten cómicas a pesarde sus excesos.
Las buenas actuaciones y el ritmo vertiginoso de la puesta logran que los peculiares personajes de «El homosexual (o la dificultad de expresarse)» resulten cómicas a pesar de sus excesos.
«El homosexual (o la dificultad para expresarse)» de Copi. Trad. y Dir.: G. Ghio. Int.: M. Montes y C. Portaluppi,C. Biquard y L. Puerta. Dis. de Arte e Ilum.: G. Ghio (Teatro Anfitrión.)

El interés por la obra de Copi (1939-1987), ignorada durante mucho tiempo, ha ido tomando un nuevo impulso dentro del circuito teatral porteño. La respetuosa recepción que tuvo su «Eva Perón» en el Festival Tintas Frescas, en noviembre del año pasado, es un indicio más de la creciente valorización que está teniendo este autor a casi dos décadas de su muerte. Radicado en Francia a partir de 1962, Copi supo seducir al público parisiense con sus desmesuradas historias de transexuales, aunque también lo escandalizó con su lenguaje descarnado y brutal.

Si bien la mayoría de sus piezas exhibe una dramaturgia algo endeble y muy cercana a los códigos de la historieta (Copi fue autor de la famosa tira cómica «La mujer sentada») su espíritu iconoclasta no ha perdido fuerza con el paso del tiempo. El autor de «Cachafaz» y «Una visita inoportuna» fue un homosexual declarado y un inconformista que se atrevió a burlarse de todo: del orden social, de la moral rioplatense, de la división binaria de sexos, y hasta del sida que provocó su deceso en París a los 49 años.

Aunque hoy el tema «gay» circula a nivel masivo como si se tratara de una nueva moda, el estreno de «El homosexual (o la dificultad para expresarse)» sigue siendo un gran desafío para el público. En primer lugar por el impiadoso humor negro con que Copi desmenuza el enigma homosexual y su problemática. Tal como puede verse en la puesta del Grupo Humoris Dramatis dirigida por Guillermo Ghio, el autor creó un universo propio para tratar estos temas, disponiendo de una nueva lógica y trastocando todas las normas conocidas.

Los tres protagonistas de «El homosexual...» han cambiado de sexo mediante cirugía, pero sus relaciones vinculares son tan complejas que nunca se sabe muy bien a qué género pertenece cada uno. A este abrumador conflicto de identidad se le suman otros problemas como la lucha de poder presente en toda relación afectiva, los terribles efectos de la posesividad materna y la fuerza descontrolada de la pulsión sexual.

El ritmo vertiginoso de la puesta y la entusiasta labor del trío protagónico: Marcos Montes (excelente su composición de Madame Simpson), Carlos Portaluppi (Madame Garbo) y Catherine Biquard (Irina) logran que estas peculiares criaturas resulten muy cómicas a pesar de sus excesos, en tanto que la escenografía y el acompañamiento musical de Leandro Puerta subrayan oportunamente el tono caricaturesco de la pieza.

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