A pesar de las inestables condiciones económicas y financieras reinantes, el Mozarteum Argentino se dispone a celebrar, con sus socios y simpatizantes, el 50° Aniversario como entidad estable. En un país donde la fragilidad institucional es un hábito, esta continuidad casi adquiere la categoría de milagro. El Mozarteum ofreció 933 conciertos de artistas internacionales, 740 conciertos del mediodía, 132 conciertos extraordinarios, y han llegado a más de 2 millones de personas. Se destaca la labor paralela, por ejemplo la actividad en una docena de provincias argentinas, donde se han instalado filiales; los conciertos gratuitos del mediodía, que en 43 años de permanencia recibieron 880 mil personas; han otorgado 157 becas a jóvenes músicos y sostienen un atelier en París que albergó a 192 artistas argentinos.
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La temporada se iniciará el 20 y 22 de mayo recibiendo al Mozart Ensemble de Viena, formado por los primeros atriles de la Volksoper de la capital austríaca. Días después (29 y 30) presentarán a la Danish National Radio Symphony Orchestra, que es la orquesta de radio más antigua del mundo, dirigida por Gerd Albrecht, ex asistente de Herbert von Karajan y sucesor del legendario Rudolf Kempe en Zurich.
Conoceremos, por fin, al violinista Frank Peter Zimmermann, que será solista en el Concierto de Prokofiev y de Beethoven; la orquesta tocará la Segunda Sinfonía de Brahms y la Segunda de Jan Sibelius.
El 5 y 6 de junio, uno de los grandes artistas el mundo, el ruso Mstislav Rostropovich con su espléndido violoncello Stradivarius, esta vez estará rodeado por los excelentes músicos que conforman la Camerata Bariloche.
El 8 y 10 de julio regresa el estupendo Cuarteto Beethoven de Roma, con joyas para esa formación, firmadas por Gabriel Fauré y Antonín Dvörak y su inimitable versión del Quartettsatz de Gustav Mahler. El 27 y 29 de ese mes nos visitará el cada vez más célebre y discutido músico argentino Daniel Barenboim, que esta vez ejecutará Sonatas de Beethoven en piano.
El 23 y 24 de agosto se escuchará al conjunto sinfónico más antiguo de Rusia, la ex Filarmónica de Leningrado, que desde 1991 es la Orquesta Filarmónica de San Petersburgo, dirigida por el temperamental Yuri Temirkanov. Viene con ellos el virtuoso del teclado Alexander Toradze, que ejecutará el temido Concierto N° 3 de Serguei Rachmaninoff y también el Concierto N° 2 de Prokofiev; la orquesta hará la Patética de Tchaicovsky y el Pájaro de Fuego de Stravinsky.
Los adorables y conservadores integrantes del conjunto I Musici, también ellos festejando 50 años de éxitos ininterrumpidos, serán escuchados el 4 y 6 de septiembre; naturalmente con mucho Vivaldi, pero también con un Rondó de Schubert y Valses de Dvörak.
La contratación más original, por la demanda e interés, se centra en la Orchestra of the Age of Enlightenment, con solistas que son auténticas celebridades actuales, tales como la soprano inglesa Emma Kirkby (conocida como intérprete de más de 100 discos), y el celebrado contratenor Michael Chance (con más de 70 grabaciones como intérprete central). El programa abarca obras fundamentales de Haendel, Purcell, Vivaldi y Bach.
Culmina el ciclo el 16 y 17 de octubre con un organismo de primera categoría: La Orquesta Filarmónica de Dresden, y por añadidura viene con ella el Coro de la Iglesia de la Santa Cruz de esa ciudad para hacer una de las joyas del repertorio tal como el motete «Jesu, meine Freude» de Johann S. Bach, el «Réquiem» de Mozart y la Misa en Do de Beethoven. Serán solistas Ute Selbig, primera soprano de la Opera del Estado de Dresden, el tenor austríaco Johannes Chum y la mezzo argentina Susana Moncayo.
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