Buen terror (para estómagos fuertes)

Espectáculos

«Tierra de los muertos» («Land of the Dead», EE.UU., 2005, habl. en inglés). Dir.: G. A. Romero. Int.: J. Leguizamo, A. Argento, D. Hopper, R. Joy, E. Clark, J. Boland.

Hace dos décadas que ésta era la película de terror más esperada no sólo por los fans del género sino también por los amantes del buen cine independiente. Y la espera no fue en vano. «Tierra de los muertos», cuarta entrega de la saga de los muertos vivos de George A. Romero, es una muy digna continuación de los tres films previos. No es que vaya a ensombrecer a las muy superiores «Night of the Living Dead» («La noche de los muertos vivientes») o «Dawn of the Dead», pero tiene muy buen nivel, respeta en forma coherente la mitología creada en 1968 y por momentos incluso supera a su predecesora de mediados de la década del '80, «Day of the Dead», gran film malogrado parcialmente por problemas presupuestarios que impidieron que su director se apresure a revivir más muertos hasta no estar seguro de tener más control sobre el asunto.

Cuesta creer que Romero haya tenido que esperar 20 años para sentirse seguro antes de una nueva resurrección y, justamente, su buen pulso luego de tanto tiempo es algo que no se puede dejar de tener en cuenta entre los muchos puntos fuertes de esta nueva visita al universo de zombies caníbales, creado por el director junto al guionista John Russo en la legendaria «Night of the Living Dead» (luego de que todos los involucrados fuesen estafados por la industria, Romero y Russo se empantanaron en disputas legales que hasta hoy siguen convirtiendo a los muertos vivos del original en «muertos» a secas).

Lo peor es la secuencia de títulos que intenta modernizar el look de los films previos con imágenes en blanco y negro al estilo del primero, que lucen un poco forzadas. Pero pronto todo se compone cuando los protagonistas humanos -cazadores de zombies de la clasa baja-se sorprenden al ver cómo los «caminantes» lucen una pizca más inteligentes que de costumbre. Con este cambio culminaba
«Day of the Dead», film que igual que los otros dos de la trilogía de Romero nunca tuvo estreno comercial en nuestro país (recién a partir del año pasado el MALBA exhibió en fílmico «Night...» y «Dawn of the Dead»).

Por eso este estreno es un hito para los fans locales del género, que de pronto entenderán lo que significa ver un film de culto no sólo en pantalla grande, sino también en el momento de su estreno, en perfecto «timing» con el mensaje pensado por Romero para conmover a la audiencia de maneras mucho más sutiles que la de colegas como Spike Lee o Ken Loach.

Obviamente la sutileza no está en las imágenes gráficas de desayunos, almuerzos, meriendas y cenas con entrañas como plato principal (asombra realmente que tanto tiempo después
Romero deje atrás las comilonas de achuras de todos los que lo copiaron el último par de años, incluyendo al audaz, alternativo y británico Danny Boyle).

El racismo, la sociedad de consumo, el nacimiento del shopping center y el belicismo reaganiano de la trilogía clásica de
Romero se adapta perfectamente a la era Bush. Y Romero se divierte al punto de atreverse a darle un papel especial a un villano latino tan hábil para hacer los trabajos sucios del patrón corporativo (un muy medido Denis Hopper, gerente del mejor barrio protegido de zombies) como para permitir que el rencor por su status de indeseable social lo ciegue al punto de patear el tablero sin medir las consecuencias. Es notable la honestidad con la que John Leguizamo asume un personaje ya maldito desde su primera escena.

Asia Argento
, hija de Darío (productor de «Dawn of the Dead»), es la primera heroína legítima en la saga, y hasta entre los «ghouls» que dominan en masa el film hay personajes que continúan de una u otra manera el legado de estos zombies que, como deja claro esta pelicula, no son ningunos muertos.

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