18 de enero 2002 - 00:00
Cela fue el mejor testigo de la España del siglo XX
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Camilo José Cela
Cela, famoso también por sus exabruptos e improperios (hizo un arte del «taco», como denominan en España a las malas palabras) descolló en novela (varias de ellas llevadas al cine, como la citada «La colmena» en la excelente versión de Mario Camus), poesía, cuento, fábula, teatro, libros de memorias y viajes, estudios académicos, adaptaciones, traducciones, así como la dirección de revistas literarias.
Cela había ingresado el lunes en la clínica Centro por una neumonía crónica que se complicó por una antigua insuficiencia cardíaca grave, que lo hacía llevar marcapasos. Meses atrás, al cumplir en mayo sus 85 años, había sentenciado «no tengo miedo a la muerte porque eso es una vulgaridad» y también había dicho «no me arrepiento de nada de lo que he hecho y sólo me siento contento y satisfecho porque he logrado lo que me propuse: mostrar mi verdad con palabras».
Aunque no concluyó ninguna de estas carreras, su vida universitaria, interrumpida por el estallido de la Guerra Civil, le permitió frecuentar los principales círculos intelectuales, además de presentar sus primeras poesías al erudito español Ramón Menéndez Pidal (1869-1968), maestro de la escuela filológica española.
Censor y censurado
En 1943 solicitó por escrito -según su hijo, por necesidades económicas-trabajar en la censura, tras lo que se le concedió el trabajo y fue asignado a la «vigilancia» de dos revistas religiosas y una farmacéutica, lo cual no impidió que la segunda edición de «La familia de Pascual Duarte» fuese retirada de las librerías españolas ese mismo año.
Su segunda novela, «La Colmena», también tuvo problemas con la censura. Debió ser publicada en Buenos Aires en 1951, antes de ser reeditada en España varios años más tarde.
En esta obra coral, otro de sus mayores éxitos, Cela hizo en clave de realismo social una representación literaria del Madrid de los vencidos en la Guerra Civil, una contienda en la que al escritor le tocó vivir los dos lados sin pertenecer a ninguno.
Con sus obras, ha señalado Mario Vargas Llosa «resucitó la antiquisima tradición española de la España picaresca, regional y tremendista. Un hombre que ha volcado su trabajo en una prosa sumamente personal, llena de color, insolencia y sonoridad». Cela fue el creador del «tremendismo» un estilo literario que regresó a las fuentes de Quevedo, Valle Inclán y Baroja, y lo enlazó con dos genios universales del cine y las artes plásticas, Buñuel y Picasso, porque para él «en arte sólo tiene interés abrir nuevos caminos y el escritor debe abrir nuevos horizontes y tener las tres facultades del alma: memoria, entendimiento y voluntad».



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