Hangzhou-China (EFE) - China, paraíso de la copia, imita a Venecia y sus canales con una «mini-ciudad» de esas características que acaba de construir en Hangzhou, la urbe admirada por el veneciano Marco Polo. El curioso lugar reproduce, con las imperfecciones que generan la prisa y un presupuesto ajustado, los canales, casas y góndolas de la capital del Véneto, e incluso el puente de Rialto y la plaza de San Marcos, todo ello en las afueras de la ciudad china que enamoró a Polo.
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Hangzhou, en el este del país, fue calificada hace 800 años como «la ciudad más bella y noble de la Tierra» por el italiano, quien se sorprendería al comprobar que una fiel versión del «campanile» (campanario) de la basílica de San Marcos se encuentra ahora en las tierras orientales que recorrió. «Con esta versión de Venecia queremos darnos más a conocer al mundo», afirma una de las guías de la exposición, Yao Qingyuan.
La copia de Venecia es la principal atracción de la Exposición Internacional del Ocio, un evento que dura seis meses y se inauguró el pasado abril en Hangzhou. Esta feria es más bien un parque de atracciones en el que se intercalan de vez en cuando expositores turísticos de diversas ciudades del mundo. « Muchos chinos quieren saber cómo es Europa, por lo que también es interesante para ellos venir», destacó a «EFE» uno de los responsables de prensa de la exposición internacional, que también ha hecho una copia de un pueblo pesquero del sur de los Estados Unidos.
Más de 100 ciudades y regiones de todo el mundo exponen en esta feria, entre ellas Leeds (Reino Unido), Milán (Italia), Nimes ( Francia), La Haya (Holanda) o el lander alemán de Baviera. En total son unos siete canales y 25 manzanas de casas al estilo veneciano, que no sólo se circunscribe al recinto de la exposición, ya que las urbanizaciones residenciales de los alrededores han construido también nuevas viviendas con estilo italiano medieval, para aprovechar el tirón de la feria.
En el «Libro de las Maravillas», nombre con el que se conocen las presuntas memorias dictadas por Marco Polo a un compañero de celda, el comerciante del siglo XIII dedicó uno de los capítulos más largos a la ciudad de Hangzhou. En la obra, también conocida como «El Millione» (El Millón) por la cantidad de veces que Polo nombra esa cifra, el narrador aseguraba que el número de mercancías que pasaban por Hangzhou era « imposible de imaginar».
Polo, comerciante nato, se fijó sobre todo en las grandes posibilidades de negocio para Occidente que ofrecía la ciudad, hoy día capital de la provincia de Zhejiang, y no ocultó su admiración por el cercano Gran Canal, vía artificial de transporte que unía -y lo sigue haciendo- la norteña Pekín con el sur de China.
Otro Gran Canal, el de la «falsa» Venecia, ha sido construido para recordar a Marco Polo, y aprovechar, sea como sea, la imagen de Hangzhou que todavía pervive en la mente de los turistas occidentales y orientales. Sin embargo, hoy en día poco queda de la Hangzhou de Marco Polo, y la ciudad es una de las más modernas del país, beneficiada por su privilegiada situación en el delta del Yangtsé, la zona más rica de China. Pese al desarrollismo y obras de peculiar gusto como la Venecia de cemento y hormigón, Hangzhou tiene todavía el atractivo de ser una de las metrópolis más limpias y verdes del país, gracias a su emplazamiento alrededor del famoso Lago del Oeste, visitado cada año por millones de viajeros.
Aunque la Venecia china es una de las copias más llamativas de la arquitectura occidental, no es ni mucho menos el primer caso, dado que ciudades como Pekín o Shangai tienen en sus afueras imitaciones fidedignas de pueblos europeos e incluso de una plaza de toros española. Estas copias suelen estar en urbanizaciones para la creciente clase mediaalta china, que prefiere vivir en zonas de gusto europeo con aspecto de pueblo mediterráneo, de ciudad medieval inglesa o incluso de castillo, sin importar que todo ello desentone en el paisaje del país asiático.
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